
Comodidad, calidez, felicidad y bienestar. Esas son algunas de las palabras que podemos asociar a uno de los conceptos que más se popularizó en los últimos años: el Hygge.
Se trata de una filosofía de vida de origen danés, que se extendió a Noruega, que remite a un estilo de vida acogedor y seguro, que valora y busca la felicidad en las experiencias simples de la vida: beber un rico café, tener una casa acogedora, una buena iluminación, telas de textura suave, y pasar tiempo de calidad con los seres queridos.
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No es casual que este término haya sido acuñado desde hace siglos en Dinarmarca. Este país es uno de los que, año tras año, se encuentra entre los primeros puestos del ranking de los países más felices del mundo.
Meik Wiking, creador del Instituto Internacional de Investigación sobre la Felicidad y autor de libros como Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas, Lykke, en busca de la gente más feliz del mundo y My Hygge Home (Mi hogar hygge) estudia este tema. También es investigador asociado por Dinamarca en la Base de Datos Mundial de la Felicidad y miembro fundador de la Red Latinoamericana de Políticas de Bienestar y Calidad de vida sostiene que las pequeñas cuestiones diaria son la clave: los ambientes cálidos, compartir la mesa con la familia, comer algo rico, leer, ayudar a otros, estar al aire libre y la gratitud, entre otros.
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¿Cuánto tiene que ver el concepto de hygge con la crianza? Mucho.

Qué es la crianza hygge
La crianza hygge está ganando terreno como una filosofía de crianza, centrado en la creación de un ambiente hogareño con afecto, seguridad y conexión, enfocándose en el bienestar emocional tanto de los niños como de los padres.
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Se trata, entonces, de una apuesta por una vida familiar más conectada, tranquila y feliz, centrándose en el amor, la seguridad emocional y el disfrute de las pequeñas cosas en compañía de nuestros seres queridos.
Cuáles son los principios de la crianza Hygge

1. Tiempo de calidad en familia
Para el hygge, priorizar momentos juntos, dedicándose a actividades que promuevan la conexión y el disfrute mutuo, como leer, cocinar o jugar, enfatizando la importancia de estar presentes y atentos durante estos momentos, es sumamente importante. Mucho más para la crianza.
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Según las Naciones Unidas, el tiempo de calidad en familia construye familias más fuertes y conectadas, a la vez que favorece al desarrollo de niños más fuertes y seguros de sí mismos.
Por su parte, las actividades compartidas estimulan el desarrollo neuronal de los niños. Cada nueva experiencia sugiere un cambio positivo en la estructura y en el funcionamiento del cerebro.
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La psiquiatra infantil Joan L. Luby llevó adelante una de las investigaciones clave en la que concluye que el desarrollo del cerebro humano está influenciado por experiencias tempranas de la vida. Es decir, la crianza de los primeros años de vida son cruciales para mejorar el desarrollo del cerebro.
El estudio analiza cómo el afecto, el contacto directo, compartir momentos y el entorno agradable influyen en el tamaño del hipocampo, la estructura principal del cerebro involucrada en el aprendizaje y la memoria.
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2. Ambiente acogedor y seguro
El espacio físico también juega un papel crucial en la crianza Hygge. Se pone énfasis en crear un hogar que sea una fuente de confort y seguridad. Esto se logra a través de la incorporación de elementos como luces suaves, mantas cómodas, y la preferencia por los espacios ordenados pero vividos, que invitan a la relajación y al bienestar.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un hogar saludable es aquél que brinda seguridad y protección, ofrece intimidad, es confortable y contribuye al bienestar de cada una de las personas que lo habitan. Por lo tanto, no solo las condiciones materiales, sino emocionales también son importantes para la crianza.
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“El diseño de un espacio puede ayudarnos a relajarnos o apoyar un estado mental creativo, cada aspecto del entorno influye sobre determinados procesos cerebrales, vinculados al estrés, la emoción y la memoria”, define la neurocientífica Eve Edelstein, quien desarrolló el primer programa de cursos de neurociencia para arquitectura en la New School of Architecture and Design de San Diego, Estados Unidos.
Patricia O´Donnell, psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) supo explicar a Infobae que “la decoración puede otorgarnos equilibrio. Por ejemplo: luego de un día agitado, con una actividad intensa, una casa ordenada incluso con el olor de una rica comida, las plantas, los seres vivientes que nos conectan con la naturaleza, algún objeto particularmente querido, puede darnos ese reposo ansiado”.
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3. Naturaleza y aire libre

En la crianza hygge, la naturaleza desempeña un papel fundamental, siendo un componente esencial para promover el bienestar y la felicidad familiar. La conexión con el entorno natural es una práctica cotidiana que se valora y se integra en la vida familiar por sus múltiples beneficios emocionales, físicos y cognitivos.
Un estudio reciente en Islandia explica que pasar tiempo al aire libre en la naturaleza y participar en actividades en el entorno natural puede tener un impacto positivo considerable en el bienestar.
Wiking también supo agregar recomendaciones en este sentido, en diálogo con Infobae: “Enseñarles a los chicos a disfrutar de un bosque y andar mucho en bicicleta es muy hygge. Quién no tiene buenos recuerdos de la infancia pedaleando”.
4. Desconexión tecnológica

La desconexión tecnológica se considera esencial en la crianza hygge. Varias investigaciones han asociado la sobreexposición a dispositivos digitales de bebés y niños con problemas del desarrollo infantil.
Según el estudio, publicado en The Journal of the American Medical Association Pediatrics, los niños de un año expuestos a más de cuatro horas de pantalla al día experimentaron retrasos en el desarrollo de las habilidades de comunicación y resolución de problemas a los 2 y 4 años.
La investigación también encontró que los niños de un año que estuvieron expuestos a más tiempo frente a la pantalla que los otros pequeños mostraron retrasos a los 2 años en el desarrollo de la motricidad fina y las habilidades personales y sociales.
Según una investigación, el uso de excesivo de redes sociales puede acarrear serios riesgos para nuestra salud mental y física. La investigación puso el foco en el uso de Facebook y cómo está vinculado a ocho principales efectos psicológicos negativos, incluyendo ansiedad, depresión, soledad, trastornos alimentarios, baja autoestima, insatisfacción con la vida, insomnio y estrés elevado.
A su vez, los investigadores destacaron otros tres efectos fisiológicos significativos: estrés fisiológico, cambios en el cerebro y alteraciones en el estado de ánimo.
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