Alan Faena ayer y hoy: su foto a los 19 años y una filosofía de vida que “frena” el paso del tiempo

Guarda su vida personal bajo llave y se muestra en contadas ocasiones, pero la figura del creador de un imperio que lleva su apellido no deja de despertar curiosidad. Una foto que se difundió en las redes -tomada en su casa de Miami- deja a la vista el indudable resultado de alinear cuerpo, espíritu y mente, tal como él mismo lo describe en su último libro

Alan Faena en una foto reciente que apareció en las redes sociales, donde fue captado tomando sol en su mansión de Miami
Alan Faena en una foto reciente que apareció en las redes sociales, donde fue captado tomando sol en su mansión de Miami

En las pocas ocasiones que aparece en público, Alan Faena consigue captar la atención y, automáticamente, todas las miradas se dirigen a él. Logró que su apellido sea un emblema de la arquitectura, el real estate, la decoración y el arte en el mundo, pero mantiene un perfil bajo, casi místico.

Dueño de un estilo único, de un cuerpo escultural y portador de una exquisita sencillez en cada uno de sus looks, sabe conjugar a la perfección su impronta: las bases sólidas sobre las que construyó su riqueza interior, su vida disciplinada, sus hábitos saludables, el indiscutible éxito en los negocios y su glamour innato cada vez que aparece en las portadas de las revistas, rodeado de las celebridades y de los empresarios más poderosos.

En la recordada década del 2000, Faena se convirtió en el gran creador de Puerto Madero. En 2004, abrió su icónico hotel por el que desfilaron las celebridades más importantes del país y del mundo, desde Gustavo Cerati, Charly García y Luis Alberto Spinetta, hasta Madonna, Sting y The Rolling Stones, por solo mencionar algunos. Desde entonces, comenzó su gran expansión sobre el barrio que se convirtió en el más lujoso, moderno y exclusivo de Buenos Aires. De ahí, su desembarco en los Estados Unidos, donde construyó un imperio en Miami que también lleva su apellido

El año pasado, el creador, empresario hotelero y gran desarrollador inmobiliario de renombre internacional presentó su libro, Arquitectura de Ser (Architecture of Being) editado por la prestigiosa casa Rizzoli, que en 2019 ya había publicado su autobiografía titulada Alan Faena: Alchemy & Creative Collaboration. En ambas publicaciones, sobre todo en la última, deja ver cuáles son las bases de su “arquitectura interior’, o mejor dicho, expone los cimientos de la filosofía de vida que lo llevó al equilibrio entre la creación de sus sueños y un balance perfecto entre el cuerpo y la mente.

Lejos de caer en trillados consejos de alimentación o extravagantes rutinas de gimnasia, revela en sus libros que el físico representa un estilo de vida mental, de realización y de transformación constante. Y es que, gran parte de su filosofía de vida, reside en mantener su cuerpo afinado, manejando un equilibrio entre la creación, los negocios y el físico.

Extremadamente cuidadoso con su intimidad, reacio a dar entrevistas y dejar abierta la puerta de su vida personal o familiar, su historia sólo puede definirse a través de sus publicaciones, en las que detalladamente cuenta las bases de su filosofía de vida: su gran secreto para mantenerse en forma y con un equilibrio perfectamente sincronizado entre su vida interior y su cuerpo.

No obstante, quienes logran acceder a su círculo más íntimo -apenas un puñado de personas de su máxima confianza- se limitan a revelar que entrena todos los días y practica yoga. Sin embargo, su momento más importante de cada jornada es el amanecer ya que, al vivir en Miami y con una privilegiada vista al mar, a diario contempla la salida del sol en la playa, medita y realiza una caminata en silencio por la orilla. Quienes lo conocen, dicen que vivir frente al mar lo carga de energía y que esa es la mejor manera que encuentra para encarar el día, en una total comunión con la Naturaleza.

En cuanto a su alimentación, solo se sabe que su dieta es a base de productos orgánicos y de estación. Sin embargo, mucho más allá de su entrenamiento físico y la comida, la clave de su bienestar es su filosofía de vida, la misma que mantiene desde aquella otra foto que, con apenas 19 años, recorrió el mundo. Una imagen en la que, a pocos meses de alcanzar la segunda década de su vida, caminaba con un diminuto taparrabos por las playas de Ibiza junto a su novia alemana. Ese verano, Faena ya gestaba en su mente su primera marca que se convertiría en todo un ícono, Vía Vai. Y de ese modo, vendiendo los taparrabos que él mismo lucía con su escultural cuerpo, volvió a Buenos Aires, puso manos a la obra y el resto es historia.

Alan Faena en los 80, caminando por las playas de Ibiza junto a su novia alemana, en una fotografía que aparece en un libro sobre su vida, editado por la prestigiosa Casa Rizzoli
Alan Faena en los 80, caminando por las playas de Ibiza junto a su novia alemana, en una fotografía que aparece en un libro sobre su vida, editado por la prestigiosa Casa Rizzoli

A pesar de que esta foto fue tomada a sus 19 años y, observando su imagen actual, puede verse que para Faena el tiempo parece haberse detenido. Incluso, hoy posee un cuerpo aún más esculpido y musculoso que en su juventud. Justamente, en su libro, Arquitectura de Ser, se refiere al físico en varios de sus capítulos y asegura: “Cuando uno se mueve a la velocidad de la Creación, uno no envejece. Uno solo envejece, cuando se cae de la velocidad de la Creación”.

“El cuerpo es la nave que sostiene nuestro Ser. Es por donde se expresa nuestro corazón y donde le damos dirección a la flecha de la intención. Sin dominio del cuerpo, no hay dominio del corazón ni de sus batallas... En nuestro Camino, no hay atajos. Es un trabajo constante que une el corazón, el intelecto y el cuerpo en una línea continua entre quienes fuimos, somos y queremos ser, sin quedar desviados por el brillo que enceguece, ni por la oscuridad que ciega”, se lee en su libro.

“Debemos asistir a cada batalla, someternos en su dureza, reflexionar sobre cada contienda, aprender de sus enseñanzas y capitalizar esa lucha para mantenernos fortalecidos en el salto del pensamiento y llegar a una profundidad mayor del corazón”, agrega en su texto.

Alan Faena -que hoy reparte su vida entre Miami, Nueva York, París y Buenos Aires- está a punto de desembarcar con otro impactante proyecto millonario en una de las principales ciudades del mundo, aunque por el momento se desconoce de cuál se trata. A pesar de las grandes exigencias de su actividad, logra mantenerse en el tiempo, siempre vigente, fiel a sus principios y consigue sostener su gran andamiaje ya que, como suele repetir entre sus íntimos, “cuando la sanidad es mental, el cuerpo te acompaña”.

Para Faena, los caminos del éxito y del trabajo pasan por sustentar una filosofía de vida o, como él mismo lo menciona en sus libros, se trata del camino del guerrero porque, “a pesar de todas las contradicciones que tiene la vida, uno se puede perpetuar”. En el mundo de hoy, para mantenerse en las batallas, para seguir creando y para seguir llevando adelante su marca, Faena consigue sustentarse en el tiempo, trascendiendo con su mente y su voz, más allá de su físico.

“El cuerpo es la nave que sostiene nuestro Ser. Es por donde se expresa nuestro corazón y donde le damos dirección a la flecha de la intención. Sin dominio del cuerpo, no hay dominio del corazón ni de sus batallas”, afirma Faena en su último libro. “Debemos asistir a cada batalla, sostenernos en su dureza, reflexionar sobre cada contienda, aprender de sus enseñanzas y capitalizar esa lucha para mantenernos fortalecidos en el salto del pensamiento y llegar a una profundidad mayor del corazón”.

También, aprendió a “cazar” el sonido externo para perpetuar al cuerpo, al que considera su templo. Lejos de complejos métodos de alimentación y de entrenamientos insostenibles en el tiempo, siempre se centró en mantener una conducta de vida no solo en lo físico, sino también en lo profesional, en lo familiar, en lo lúdico, en los afectos y en cada uno de sus espacios personales. Los 8 pilares de su vida están explicados en cada capítulo de su última obra y son: la creación, la visión, la debilidad, el silencio, el camino, el presente, el amor y la arquitectura. Cuando todas las conductas de la vida son tan creativas y van por el camino de la sanidad espiritual, se construye una especie de Nirvana que deviene en lo impecable que aparece en la reciente foto del empresario.

Finalmente, tal vez no haya palabras más precisas para definirlo que las suyas en el final de su último libro: “Soy el universo de mi Ser: soy el que camina sus ideas, el que honra el silencio, el que cumple con la tarea diaria con férrea disciplina y el que comienza cada amanecer caminando al borde del mar”.

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