Gabriel Rolon: Los celos - #Informe

Los celos son un problema. Por lo general creemos que los celos están necesariamente adheridos al amor. A veces creemos que la persona que no nos cela no nos ama y en realidad los celos no hablan del amor que yo tengo por el otro, sino que hablan más de la falta de amor que tengo por mi mismo.

Los celos aparecen como una sensación de estar en peligro, una sensación de riesgo. De creer que la persona que amamos, le va a dar a otro lo que queremos que nos dé a nosotros, de eso se trata.

Estos, a su vez, son producto de un modo patológico de relacionarse, un indicador de inseguridad que de ningún modo señala la presencia de un gran amor por el otro, sino una falta de amor por uno mismo. Se definen por una relación triangular en la cual el celoso teme que alguien amado dé a otro lo que quiere para sí. Lo que está en juego es el amor del otro.

Alguna de las frases que dicen son: “no me gusta que te vistas de esta manera”; “te ves muy provocativa” (Shutterstock.com)
Alguna de las frases que dicen son: “no me gusta que te vistas de esta manera”; “te ves muy provocativa” (Shutterstock.com)

El infierno del celoso es el infierno de la inseguridad. El celoso todo el tiempo impone e impide muestras de amor permanentes a la persona que ama para relajar su inseguridad.

Pero complacer las demandas de un celoso es un error. Para evitar las demandas de un celoso, se termina cediendo un poco a estos intereses, pedidos y reclamos, pero no se le hace ningún favor. ¿Por qué? Porque al hacer algo ante diversos pedidos -como “no me gusta que te vistas de esta manera”; “te ves muy provocativa”; “no quiero que estudies”; “no quiero que vuelvas tarde”; “me molesta que salgas a bailar con tus amigos”- entonces nosotros vamos a complacerlos dejando de hacer cosas, creyendo que de esta manera lo ayudamos, que lo vamos a calmar. Pero créanme que no. Lo calmamos apenas por un instante. Porque el problema del celoso no es con el otro, es con él. Y estas cosas que nosotros hacemos, lejos de ayudarlo a superar aquello que sufre, le refuerza su seguridad.

Entonces, la mejor manera de ayudar a una persona celosa es no cumplir con sus reclamos, es dejarlo con esta inseguridad. Se va angustiar, pero a lo mejor esa angustia lo va a llevar a algún lado. Lo lleva a consultarse, lo lleva a ver a un psicólogo, lo lleva a preguntarse cómo puede salir o de dónde viene esa inseguridad.

Los celos es un indicador de inseguridad, falta de amor por uno mismo (Shutterstock.com)
Los celos es un indicador de inseguridad, falta de amor por uno mismo (Shutterstock.com)

Y recién ahí cuando se mire hacia adentro, y cuando se dé cuenta de que el problema no es el otro y los demás que lo rodean, recién cuando pueda admitir que el problema es él, se abre la puerta a la solución de este conflicto, de este dolor, de esta angustia que lo atormenta todo este tiempo.

*Desde el 20 de marzo, el licenciado Gabriel Rolón será protagonista de un nueva experiencia teatral donde vuelve a proponerle al público abordar temáticas profundas con un guión de su autoría. En el Multiteatro, realizará funciones de miércoles a domingo, con entradas a la venta (en pocos días) a través del sistema Plateanet. “El lado B del amor”, como se llama su obra, utiliza el lenguaje de la comedia dramática para abordar las aristas más complejas de ese sentimiento tan idealizado, a partir de una premisa -no todos los amores merecen ser vividos-, donde se mezclan el humor y la reflexión, el presente y el pasado, la pasión, el deseo y el dolor para ofrecer una mirada distinta acerca de la ilusión amorosa, el desengaño y la violencia de género.

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