Julio será crítico en Costa Rica por El Niño: calor extremo y sequía prolongada afectarán al país y Centroamérica

La experta Karina Hernández advierte sobre déficits de lluvia de hasta un 30% y un aumento térmico que romperá récords históricos. Toda Centroamérica enfrenta una amenaza inminente a su seguridad hídrica y agrícola por una sequía que promete extenderse hasta diciembre

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Ilustración plana de termómetro rojo en centro. Alrededor, embalse seco y roto, tierra agrietada con plantas muertas, mano sosteniendo vaso de agua vacío, y mapa de Centroamérica bajo sol intenso.
Una ilustración infográfica destaca la urgencia climática en Centroamérica, mostrando temperaturas extremas, embalses secos, campos agrietados y escasez de agua, evidenciando los efectos de la ola de calor en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El panorama meteorológico para el 2026 ha tomado un giro preocupante. Karina Hernández, coordinadora de Climatología del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) y directora de la Comisión Consultiva del Fenómeno ENOS (Coenos), ha emitido una alerta contundente: el fenómeno de El Niño se está consolidando con tal fuerza que podría convertir a julio en el mes más seco y caliente del año en diversas regiones de Costa Rica y el resto de Centroamérica.

Según los reportes oficiales del IMN emitidos este mayo de 2026, la transición hacia una fase cálida del evento El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es inminente. Esta condición no solo amenaza con romper récords de temperatura, sino que pone en jaque la seguridad alimentaria y el abastecimiento hídrico de toda la región.

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La especialista del IMN detalló que las proyecciones para el trimestre de mayo a julio muestran una anomalía significativa en los patrones de lluvia. En Costa Rica, las regiones que sentirán el impacto con mayor severidad son:

  • La Vertiente del Pacífico: Donde el déficit de lluvias podría alcanzar entre un 20% y un 30%.
  • El Valle Central: Una zona densamente poblada que enfrentará una reducción notable en las precipitaciones habituales de la época.
  • La Zona Norte-Occidental: Que también verá mermada su captación de agua.

Hernández fue enfática al señalar que julio registrará las temperaturas más elevadas del año, con incrementos que superarán en más de 1°C los promedios históricos, especialmente en el litoral pacífico. Además, la “canícula”, ese periodo de tregua en las lluvias entre julio y agosto, se prevé “más marcada y larga que otros años”, lo que prolongará el estrés hídrico en los suelos.

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Ilustración plana de un sol naranja intenso sobre un mapa de Centroamérica con tierra agrietada, maizales marchitos y un embalse azul pálido con poca agua.
La ilustración conceptual visualiza la crisis de sequía en Centroamérica, con un sol abrasador sobre un mapa que presenta tierra agrietada, cultivos de maíz marchitos y un embalse con bajos niveles de agua, reflejando el impacto en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para comprender la magnitud de la advertencia, es necesario explicar la naturaleza de este evento. El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial.

Cuando estas aguas se calientan por encima de lo normal durante varios meses, se altera la circulación de la atmósfera a nivel global. En el caso específico de Centroamérica y el Caribe, este fenómeno suele traducirse en:

  1. Menos nubosidad y lluvia: El aire seco domina la región, inhibiendo la formación de tormentas.
  2. Calor intenso: La radiación solar impacta de forma más directa y prolongada.
  3. Alteración de vientos: Los vientos alisios tienden a debilitarse o cambiar su patrón, afectando la entrada de humedad desde el Caribe.

El impacto regional: Centroamérica en la mira

Aunque la advertencia de Hernández nace desde el IMN de Costa Rica, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH) y otros organismos del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) coinciden en que el impacto será regional. El Niño 2026 no conoce fronteras y afectará a Centroamérica de las siguientes formas:

  • El corredor seco bajo amenaza:

Países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua enfrentan un riesgo crítico en su franja conocida como el Corredor Seco. Se espera que la falta de lluvias durante la “siembra de primera” provoque pérdidas significativas en los cultivos de subsistencia, principalmente maíz y frijol, lo que podría elevar los índices de inseguridad alimentaria.

  • Crisis energética y de agua potable:

Gran parte de la matriz energética centroamericana depende de la fuerza hídrica. Con embalses que no alcanzarán sus niveles óptimos debido al déficit de lluvias de julio y agosto. Asimismo, el suministro de agua potable para consumo humano se verá presionado por la baja recarga de los acuíferos.

  • Salud y Ola de Calor:

Con temperaturas que podrían rozar los 40°C a 42°C en zonas bajas de la vertiente del Pacífico centroamericano, las alertas por riesgos a la salud aumentan.

La consolidación de El Niño podría extenderse hasta diciembre de 2026, lo que obliga a las autoridades y sectores productivos a pasar de la observación a la acción.

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