Diego Maradona llegó este jueves a la Argentina, acompañado por Digno Valiente, el padrastro de Rocío Oliva. El Diez comenzó sus vacaciones tras visitar Bielorrusia, donde se desempeñará como el presidente del club Dinamo Brest. Antes, había estado en Rusia cubriendo la Copa del Mundo.

Apenas aterrizó el avión en el Aeropuerto de Ezeiza, el ex director técnico de la selección nacional salió por pista para evitar a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos que lo estaban esperando.

Pero una cronista de Los ángeles de la mañana se encontró con Digno Valiente, quien estuvo involucrado en un escándalo por un llamativo episodio ocurrido en el partido de Argentina contra Nigeria.

Todo comenzó cuando el astro del fútbol se descompensó en el estadio Krestovsky, en San Petersburgo. Mientras recibía atención médica, el padrastro de Rocío se comió una empanada que estaba servida en el catering. Un fanático grabó un video de esta situación, que de inmediato se viralizó en las redes sociales.

Muchos se preguntaban quién era el hombre que había tenido ese llamativo comportamiento justo cuando el ex marido de Claudia Villafañe sufría un bajón de presión. Fue Gianinna Maradona quien reveló en Twitter que se trataba del padrastro de Oliva.  

"Te acusaron de comer la empanada cuando Diego estaba descompuesto", le comentó la periodista del ciclo LAM a Valiente. "¿Cómo iba a evitar comer esa empanada? ¡Estaba rica!", le contestó la pareja de Mónica Islas. Además, el hombre minimizó las críticas: "Tratándose de Diego, se va a hablar más de lo que se debe hablar".

El hermanastro de Rocío Oliva defendió a su padre en el escándalo de Diego Maradona: “Era una empanada de humita”
El hermanastro de Rocío Oliva defendió a su padre en el escándalo de Diego Maradona: “Era una empanada de humita”

Apenas surgió la polémica, José, el hijo de Digno Valiente, salió a dar explicaciones en Intrusos: "Mi padre me contó que le había bajado un poco la presión (a Maradona) y se sentía un poco mareado. Había estado tomando algo, champagne, algo de eso. Mi viejo me dijo 'vi que lo estaban atendiendo, vi que no estaba mal y me clavé una empanada'. No me pareció desubicado. No es que lo estaban llevando en camilla; estaba eufórico, emocionado, alegre".

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