Mario Pergolini y un acto simbólico: se quita el saco negro de “Caiga Quien Caiga” (Fotos: captura)
Mario Pergolini y un acto simbólico: se quita el saco negro de “Caiga Quien Caiga” (Fotos: captura)

El 15 de diciembre del 2008 Mario Pergolini dejó para siempre la conducción de Caiga Quien Caiga, el ciclo que comenzó en 1995 y que lo vio crecer como profesional. La sensación para quienes miraron su saludo final desde el televisor fue la misma que se tiene al dejar el quinto año: un paso necesario, difícil, triste y alegre a la vez.

El creador de Vórterix dio todo de sí durante los 13 años que estuvo al frente del exitoso programa. Necesitaba un cambio de aire para poder desarrollarse en nuevos proyectos. Pero su despedida en Telefe junto con Eduardo de la Puente, que lo siguió como un soldado incondicional, contó con varios detalles llamativos.

"¡No se va, y Mario no se va! ¡No se va, y Mario no se va!", gritaba el público presente en los estudios de Martínez al volver del último corte, cuando se presumía la despedida. Con el estilo que lo caracteriza, Pergolini fue contundente: "Pero Mario se va…".

El primero en tomar la posta fue Juan di Natale, que seguiría durante los próximos años en la co-conducción, aunque con nuevos compañeros (Ernestina Pais y Gonzalito Rodríguez). "Les quiero agradecer, hemos pasado momentos encantadores. Cuando empezamos este programa nadie se imaginaba que íbamos a llegar tan lejos, y creo que llegamos muy lejos", dijo Juan.

"Por más que no trabajemos más juntos, siempre vamos a formar parte de algo los tres. Les tengo un gran cariño a los dos y los voy a extrañar mucho", agregó, como un matrimonio que se separa y mantiene vínculo por sus hijos. Pero esa idea, con la mirada de hoy y con la guerra que estalló (o se hizo visible) entre los ex CQC luego de que Andy Kusnetzoff fuera señalado como "millonario", adquiere otro significado.

La despedida de Mario Pergolini de "CQC" (Video: Telefe)

Mucho menos expresivo fue De la Puente, quien bromeó poniéndose cebolla en los ojos para llorar: "Soy de lágrima dura", se justificó, para agregar que "fue lindo mientras duró". Como un guiño al público fiel que durante más de una década lo siguió, Eduardo se sacó la corbata negra y la arrojó a la tribuna.

Luego fue el turno más esperado, el de Mario: "No sabemos muy bien cómo sigue esta historia. Hay que irse. Uno tiene que tomar decisiones en algún momento y llevarlas a cabo, y tiene que ser así. Es una decisión personal. En lo particular, creo que no voy a volver a hacer televisión en mucho tiempo. Si puedo evitarlo para el resto de mis días, así lo haré".

"A todos aquellos que nos acompañaron durante tantos años, me llevo grandes recuerdos. Me cuesta usar traje, es el único que tengo y no lo voy a usar nunca más", anticipó, entregándole su saco negro y su corbata a Di Natale, cual presidente que deja el bastón presidencial al nuevo mandatario, o reina que pasa la corona a su sucesora.

Pero lo más llamativo fue su última frase: "Nos despedimos, gracias por todo. Esto no fue hecho para mí".

Sus palabras resonaron fuerte. El formato, creado por él y su socio en Cuatro Cabezas, Diego Guebel, le sentaba de maravilla, parecía hecho a su imagen y semejanza. Y aunque luego Ernestina y Roberto Pettinato ocuparon su silla, ninguno lo hizo como él. ¿Cómo podía ser que aquel Caiga Quien Caiga no estuviera hecho para Mario?

El programa recibió varios premios y fue vendido a Brasil, Chile, Estados Unidos, Francia, Holanda, Israel, México, Paraguay y Portugal. Aunque seguramente su mayor éxito haya sido marcar un antes y después en la forma de hacer periodismo y televisión.

Cada martes AC/DC (y su "Shoot to thrill") anunciaba la llegada de la ironía y la rebeldía a la pantalla, impronta que Mario Pergolini y su equipo dejaron en el medio, a pesar de que en su retiro el conductor asegurara que aquello no era para él…

Tal vez para ese entonces las peleas e internas entre los integrantes del equipo que ahora resurgieron ya serían tan fuertes. Y a eso se refería el ex Rock and Pop con su "esto no está hecho para mí".

El debut en 1995 de CQC significó el comienzo de una época en la que unos jóvenes que no le tenían miedo a nada jugaron a cambiar la tele con sus novedosas formas de edición, hasta ese momento reservadas para señales de cable como MTV, y su forma de acercarse  y cuestionar a los poderosos de turno.

Aunque el formato ya no existe y es impensado un reencuentro con sus protagonistas, el estilo de Caiga Quien Caiga sigue presente en la pantalla a través de otros programas.

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