La incómoda pregunta de Paula Chaves a Pedro Alfonso sobre el inicio de su relación: “¿Con cuántas bailarinas estuviste?”

En medio de un juego de respuestas, la pareja recordó cómo empezó su historia en el certamen de Marcelo Tinelli, pero una consulta íntima dejó al productor sin contestación

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La incómoda pregunta de Paula Chaves a Pedro Alfonso

Después de 16 años de relación, y tres hijos en común, Paula Chaves y Pedro Alfonso recordaron el inicio de su relación en el programa Showmatch. Entre días de práctica, coreografías y charlas en la pista del programa, el productor y la modelo crearon un sólido vínculo que se transformó en uno de los romances más queridos por el público. Así las cosas, al mando de Sería Increíble, en Olga, la pareja protagonizó un momento que se volvió tema de conversación a partir de una dinámica de preguntas y respuestas.

Durante el segmento, Paula sorprendió a Pedro con una pregunta directa sobre su historial sentimental vinculado a su paso por ShowMatch, el popular programa de Marcelo Tinelli. Sin dar rodeos, le consultó: “¿Con cuántas bailarinas de ShowMatch estuviste?”. La pregunta descolocó por completo a Pedro, quien quedó en silencio y solo pudo esbozar una sonrisa nerviosa, sin emitir palabra alguna. Su reacción evidenció el desconcierto generado por la intervención de su esposa, que eligió una consigna personal y filosa para iniciar la dinámica.

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Mientras se sostenía la incómoda pausa, Eial Moldavsky y Toto Kirzner, quienes acompañaban a la pareja en la mesa, intervinieron con comentarios para distender el clima. Entre bromas y risas, lanzaron frases como “Lo bueno es que empezamos tranquilos”, “Hasta acá llegamos” y “Tranquilísimo todo”, aportando humor y ayudando a suavizar la tensión del momento.

Pedro Alfonso jamás respondió a la pregunta. Prefirió mantener la sonrisa y dejar el asunto sin aclaraciones, mientras la audiencia y sus compañeros percibían el efecto de la consulta de Paula. El episodio no pasó desapercibido y se transformó en uno de los pasajes más comentados del ciclo, mostrando la complicidad y el sentido del humor que caracteriza a la pareja, así como la capacidad del programa para generar situaciones inesperadas en vivo.

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Paula Chaves aborda la percepción social de los cuerpos posparto, discutiendo la presión estética y su impacto en la autoimagen

Días atrás, Paula abrió la puerta de su intimidad y se refirió en el programa a las críticas que recibe por su físico en redes sociales. “La gente quiere ver de mí algo que yo ya no tengo”, comenzó diciendo la conductora. En su caso, la presión se intensifica por la memoria colectiva de su cuerpo en sus años de mayor exposición mediática.

Es en ese marco que la conductora de Tapados de laburo, ciclo del canal de streaming Olga, comparte la incomodidad de sentirse observada y evaluada: “Me da vergüenza estar en la playa con un traje de baño, pero lo hago por la salud mental de mi hija”. Su declaración sintetiza el conflicto entre los mandatos sociales y la voluntad de desafiar esas imposiciones por un bien mayor.

La experiencia de Paula ilustra los cambios físicos y emocionales que acompañan la maternidad. Luego de tres embarazos, reconoce que su cuerpo ya no responde a los mismos parámetros de su juventud ni de su etapa más activa en la televisión y el modelaje. “Habiendo estado en el mundo de la moda y haber visto mi cuerpo, hegemónicamente magra, flaca, a una determinada edad, después de haber tenido tres hijos, a mí me da vergüenza muchas veces estar en la playa cómoda con un traje de baño”, confesó.

Pedro Alfonso recordó el día que Paula Chaves fue a su casa por primera vez
Pedro Alfonso se quedó mudo cuando Paula Chaves le preguntó por sus romances en Showmatch

El contraste entre el cuerpo que la sociedad recuerda y el cuerpo real posparto genera un proceso de adaptación complejo. Paula reconoce que lucha con sus propias inseguridades y sentimientos de vergüenza, que muchas veces surgen frente al espejo o en situaciones cotidianas como usar una bikini en público.

A pesar de estas dificultades, Chaves intenta desandar el camino de la autoexigencia extrema y abrazar su nueva imagen corporal, de la que habla sin rodeos, como una manera de poner en palabras y visibilizar lo que muchas mujeres atraviesan: “Sí, hermana, tengo panza porque tuve tres hijos. El último pesó cuatro kilos seiscientos”.

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