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Marta Fort sorprendió a Mario Pergolini al revelar uno de sus trabajos: “Tenía un sueño y lo cumplí”

La influencer dejó atónito al conductor al contarle cómo uno de los juegos habituales de su niñez se transformó en una experiencia movilizante

Marta Fort con Mario Pergolini (Video: Otro Día Perdido. El Trece)
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En una charla distendida con Mario Pergolini, Marta Fort sorprendió al relatar cómo un anhelo de la infancia se transformó en experiencia laboral. “Sí cumplí un sueño, porque yo de chica, ¿viste que uno quiere lo que no tiene?”, adelantó entre risas, evocando aquellos años en los que la mansión de Barbie era el deseo de muchas, pero su fascinación iba por un asunto mucho más terrenal.

La modelo reconoció que mientras otras niñas preferían jugar a la casita, ella tenía una predilección singular: “Yo jugaba con la caja registradora de Barbie. A mí me encantaba oír el titín, titín, titín, titín de ser cajera. Y lo cumplí”, agregó, como si el eco de ese sonido metálico se hubiera convertido en un objetivo.

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Al ser consultada por Pergolini sobre la veracidad de su afirmación, Fort fue categórica y aseguró que trabajó como cajera de una reconocida cadena de supermercados. Y, ante la sorpresa de su entrevistador, reafirmó: “Lo juro por Dios. Jugaba con la gente, con las señoras”.

Durante su paso detrás de la registradora, no todo fue rutina. Fort recordó una situación que la marcó: “Es más, la vi a una señora chorearse un aceite de oliva”, relató, dejando atónito a Pergolini. Él, entre risas, quiso saber si lo había denunciado.

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Marta Fort  Fui cajera de un supermercado capturas
Marta Fort contó con Mario Pergolini que cumplió un sueño de la infancia al trabajar como cajera

La joven explicó su reacción: “Se lo dije”, y luego describió el momento en que enfrentó a la clienta: “A ver, mostrame la bolsita”. La respuesta de la señora fue evasiva, pero el desenlace fue claro: “¡Un aceite de oliva!, le dije”.

La anécdota sirvió para aprender algo más allá de la honestidad ajena. “Ahí aprendí que el aceite de oliva es caro”, resumió, desatando otra carcajada en el estudio.

Pergolini, curioso, indagó: “¿No sabías que el aceite de oliva era caro?”. Fort fue honesta: “No lo sabía, no”. Y agregó que recién comprendió su valor cuando vio una promoción. Algunos datos de color de una joven con una infancia muy diferente a la de otras chicas de su edad.

Marta Fort  Fui cajera de un supermercado capturas
Marta Fort dijo que esa situación le enseñó que el aceite de oliva es caro y que entonces no lo sabía

Marta Fort narró que su trabajo en un supermercado le permitió descubrir aspectos insospechados del día a día. Aprendió de primera mano sobre el valor de los productos y las estrategias de los clientes, sumando una experiencia singular a su vida.

La entrevista derivó en detalles de su vida actual. Pergolini preguntó si seguía yendo al supermercado, pero la influencer se sinceró al admitir que usa un servicio de entregas rápidas. Desde que se mudó sola hace casi un año, Marta ya no recorre los pasillos de supermercado. Una vez que cumplió aquel objetivo de niña, parece prevalecer el aprovechamiento del tiempo por sobre vivir la experiencia.

El recuerdo siempre presente de papá

En la misma visita a Otro día perdido, Marta le reveló a Mario Pergolini un hábito desconocido de su padre, Ricardo Fort: el baño era el único espacio donde el empresario se relajaba de verdad y, desde allí, convocaba a toda la familia para tener conversaciones profundas. “El lugar que más usaba para ponerse profundo era cuando cagaba. Él nos llamaba a todos, a mí, a Felipe. Así hablábamos”, contó la influencer con total naturalidad.

La hija del recordado chocolatero contó un hábito desconocido, y algo escatológico, que tenía su padre (Video: Otro día perdido/ Eltrece)

Aprovechando el espíritu distendido de la entrevista, Marta describió que su padre se sentaba “pensativo” y llamaba a quienes quería hablar en serio, con la puerta abierta y los demás sentados en el bidet. “Mi casa era casi como un estudio de televisión y el momento más privado que tenía era cuando iba al baño”, explicó. Pergolini, entre risas, no tardó en advertirle: “Marta, no es normal lo que estás contando”. Ella, lejos de incomodarse, reafirmó que esas situaciones eran frecuentes y formaban parte de la cotidianeidad familiar.

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