Descubrió un cráter de meteorito de 390 millones de años solo usando Google Maps

Lo que comenzó como la planificación de una caminata terminó con el hallazgo de uno de los mayores cráteres de impacto descubiertos recientemente

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Gracias a Google Maps, un usuario descubrió un cráter de meteorito .
Gracias a Google Maps, un usuario descubrió un cráter de meteorito. (Google Maps)

Un astrónomo aficionado logró lo que parece improbable, descubrir un antiguo cráter de meteorito gracias a Google Maps. Mientras planificaba una ruta de senderismo por la región de Côte-Nord, en Quebec (Canadá), Joël Lapointe observó una enorme formación circular de unos 25 kilómetros de diámetro que destacaba claramente en las imágenes satelitales.

Su intuición resultó acertada y, tras una investigación científica, especialistas confirmaron que se trataba de un cráter de impacto formado hace aproximadamente 390 millones de años.

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El hallazgo fue validado por un equipo internacional de geólogos y expertos en impactos meteoríticos, quienes encontraron evidencias geológicas que demostraron el origen extraterrestre de la estructura. El descubrimiento convirtió al denominado cráter Uhaachatik en uno de los impactos de meteoritos más importantes identificados recientemente en Canadá.

Google Maps es uso por millones de usuarios para encontrar rutas.
Google Maps es usado por millones de usuarios para encontrar rutas. (Google Maps)

Una observación en Google Maps inició la investigación

Todo comenzó cuando Lapointe examinaba imágenes satelitales para organizar una excursión de senderismo. Durante la revisión notó que el lago Marsal se ubicaba justo en el centro de una depresión casi perfectamente circular, una característica poco habitual en la geología de la zona.

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La simetría de la formación despertó sus sospechas. Convencido de que podía tratarse de un antiguo cráter, decidió compartir sus observaciones con el geofísico francés Pierre Rochette, especialista en impactos meteoríticos.

Tras analizar las imágenes, el científico coincidió en que la estructura presentaba rasgos compatibles con un posible cráter de impacto y organizó una investigación más detallada para comprobar la hipótesis.

La estructura descubierta en Google Maps es un cráter de 24 kilómetros. Foto: Gordon Osinski / Google Earth
La estructura descubierta en Google Maps es un cráter de 24 kilómetros. (Gordon Osinski / Google Earth)

Las primeras evidencias apuntaban a un impacto extraterrestre

Los investigadores realizaron un primer estudio geológico y recolectaron muestras de roca en la zona. Los análisis revelaron la presencia de circones, minerales que pueden formarse cuando un meteorito impacta la superficie terrestre debido a las enormes temperaturas y presiones generadas durante la colisión.

Aunque el hallazgo resultó prometedor, los científicos explicaron que esa evidencia no bastaba para confirmar el origen del cráter. Era necesario encontrar señales mucho más específicas conocidas como metamorfismo de choque.

Este fenómeno modifica la estructura de las rocas únicamente cuando son sometidas a presiones extremas, como las producidas por el impacto de un gran asteroide o un cometa. En condiciones naturales, prácticamente ningún otro proceso geológico genera estas alteraciones.

A) Cono de fractura en el centro de la estructura. B) Roca fundida a 4 km (2,5 millas) al oeste del centro de la estructura. (Foto: Gattacceca, J. et al.)
A) Cono de fractura en el centro de la estructura. B) Roca fundida a 4 km (2,5 millas) al oeste del centro de la estructura. (Foto: Gattacceca, J. et al.)

La expedición encontró la prueba definitiva

En octubre de 2025, un equipo de especialistas emprendió una expedición hacia la remota región para buscar evidencias concluyentes.

La misión no fue sencilla. El geólogo planetario Gordon Osinski, de la Universidad Western de Canadá, describió la experiencia como una de las expediciones más difíciles de su carrera debido al terreno accidentado y la gran cantidad de insectos presentes en la zona.

A pesar de las complicaciones, los investigadores localizaron los llamados conos de fractura o shatter cones, estructuras geológicas consideradas una prueba inequívoca de un impacto meteorítico.

Además, identificaron grandes depósitos de roca fundida por impacto, originados cuando la energía liberada durante la colisión elevó la temperatura hasta el punto de derretir parte de la corteza terrestre.

Google Maps te ofrece imágenes satelitales.
Google Maps te ofrece imágenes satelitales. (Google Maps)

Según explicó Osinski, un asteroide de gran tamaño puede fundir literalmente decenas de kilómetros cúbicos de roca durante el momento del impacto.

Los análisis posteriores permitieron establecer que el evento ocurrió hace unos 390 millones de años.

Un descubrimiento poco común

Los incestigadores destacaron que descubrir un cráter de estas dimensiones resulta excepcional.

Actualmente existen cerca de 200 cráteres de impacto confirmados en todo el planeta y apenas 31 se encuentran en Canadá. La mayoría de los nuevos descubrimientos que se realizan cada año tienen menos de 10 kilómetros de diámetro.

En cambio, el nuevo cráter alcanza aproximadamente 25 kilómetros, una dimensión que lo convierte en uno de los hallazgos geológicos más relevantes de los últimos años.

Tras confirmar su origen, los investigadores acordaron nombrarlo Uhaachatik, en consulta con el consejo indígena Ekuanitshit Innu, cuyos territorios tradicionales abarcan la región donde se encuentra la estructura.

Google Maps puede ser usado por astrónomos aficionados. REUTERS/Dado Ruvic
Google Maps puede ser usado por astrónomos aficionados. REUTERS/Dado Ruvic

Google Maps también puede contribuir a la ciencia

Para Joël Lapointe, el descubrimiento demuestra que la observación cuidadosa y el acceso a herramientas digitales pueden contribuir al avance del conocimiento científico.

El astrónomo aficionado aseguró que nunca imaginó que una simple revisión de imágenes satelitales terminaría revelando un impacto ocurrido hace cientos de millones de años.

También animó a otras personas a confiar en su curiosidad y compartir observaciones inusuales con especialistas, ya que muchas investigaciones comienzan precisamente con una pregunta aparentemente sencilla.

Mientras tanto, los científicos continuarán estudiando las muestras obtenidas en el cráter Uhaachatik para reconstruir con mayor precisión cómo ocurrió el impacto, qué efectos tuvo sobre la geología de la región y qué información puede aportar sobre la evolución temprana de la Tierra.

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