OpenAI impulsa la semana laboral de cuatro días, con menos horas y sin reducción salarial

La empresa de Sam Altman sostiene que la inteligencia artificial permitirá a los empleadores aumentar aportes para jubilación y salud

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OpenAI, responsable de ChatGPT, propone que las empresas adopten una semana laboral de cuatro días o 32 horas. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo
OpenAI, responsable de ChatGPT, propone que las empresas adopten una semana laboral de cuatro días o 32 horas. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, ha propuesto que las compañías implementen una semana laboral de cuatro días o 32 horas, sin reducir el salario y manteniendo la misma productividad y calidad en los servicios.

Esta recomendación, compartida en el documento titulado “Política industrial para la era de la inteligencia: ideas para poner a las personas en el centro”, surge a partir de la integración de herramientas de IA, que permiten optimizar el trabajo y reducir la carga de tareas rutinarias.

La compañía liderada por Sam Altman sugiere que las horas liberadas gracias a este modelo podrían transformarse, de manera permanente, en una jornada laboral más corta, en tiempo libre remunerado acumulable, o combinar ambas opciones, beneficiando así a los empleados.

La compañía de Sam Altman sugiere que las horas liberadas puedan convertirse en una jornada más corta, tiempo libre remunerado o ambas alternativas. REUTERS/Kylie Cooper
La compañía de Sam Altman sugiere que las horas liberadas puedan convertirse en una jornada más corta, tiempo libre remunerado o ambas alternativas. REUTERS/Kylie Cooper

Cómo sería esta reducción de la jornada laboral, según OpenAI

Según OpenAI, la reducción de la jornada laboral podría implementarse a partir de los llamados “dividendos de eficiencia”. Esto implica transformar las mejoras en eficiencia generadas por la inteligencia artificial en beneficios duraderos para los trabajadores, especialmente cuando disminuye la carga de tareas rutinarias y se reducen los costos operativos.

Entre estos beneficios se incluye incentivar a las empresas a aumentar las contribuciones para la jubilación, asumir una mayor proporción de los gastos de salud y subsidiar el cuidado infantil y de personas mayores.

Además, se recomienda que empleadores y sindicatos realicen pruebas piloto de semanas laborales de 32 horas o cuatro días, sin reducción salarial y manteniendo la misma producción y calidad en los servicios.

Interior de una oficina moderna con ventanales y vistas urbanas, donde empleados interactúan con hologramas azules de figuras humanas y pantallas de datos flotantes.
Empleados humanos colaboran con asistentes de inteligencia artificial visibles como hologramas, mostrando la transformación del trabajo en un entorno de oficina moderno con vistas a una ciudad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las horas liberadas podrían convertirse en una reducción permanente de la jornada, en tiempo libre remunerado acumulable o en ambas alternativas.

También se sugiere que las empresas ofrezcan “bonos de beneficios” vinculados a mejoras comprobadas en la productividad, de modo que estos dividendos de eficiencia se traduzcan en mayor seguridad financiera a largo plazo y más tiempo libre para los empleados.

La reducción de la semana laboral impulsada por la inteligencia artificial es un tema que ya ha sido abordado por referentes del sector tecnológico. Bill Gates, cofundador de Microsoft, planteó públicamente la posibilidad de que, en el futuro, las personas trabajen solo dos o tres días a la semana.

Bill Gates, cofundador de Microsoft, ha señalado que la IA podría permitir que las personas trabajen solo dos o tres días a la semana en el futuro. REUTERS/Denis Balibouse/File Photo
Bill Gates, cofundador de Microsoft, ha señalado que la IA podría permitir que las personas trabajen solo dos o tres días a la semana en el futuro. REUTERS/Denis Balibouse/File Photo

En una entrevista en The Tonight Show con Jimmy Fallon, Gates afirmó que, gracias a los avances de la inteligencia artificial, en aproximadamente diez años podría ser posible que los humanos trabajen únicamente dos días a la semana.

Qué otras pautas propone OpenAI para la implementación de la IA en el trabajo

Entre las propuestas de OpenAI para integrar la inteligencia artificial en el ámbito laboral y priorizar a los empleados se destaca la necesidad de modernizar la base fiscal.

La empresa liderada por Altman explica que a medida que la IA transforma el trabajo y la producción, la estructura de la economía puede cambiar: las ganancias corporativas y de capital tienden a crecer, mientras que la recaudación basada en salarios y aportes sobre la nómina podría disminuir.

En el caso de Estados Unidos, esta transición pone en riesgo la sostenibilidad de programas fundamentales como la Seguridad Social, Medicaid, SNAP y la asistencia para la vivienda, según la compañía detrás de ChatGPT.

OpenAI también destaca la importancia de actualizar la base fiscal para adaptarse a los cambios laborales que traerá la inteligencia artificial. REUTERS/Bhawika Chhabra
OpenAI también destaca la importancia de actualizar la base fiscal para adaptarse a los cambios laborales que traerá la inteligencia artificial. REUTERS/Bhawika Chhabra

Por ello, OpenAI indica que la política fiscal debe adaptarse para asegurar su continuidad.

Los legisladores podrían aumentar la recaudación proveniente de ingresos de capital, como mayores impuestos a las ganancias de capital para los patrimonios más altos, gravámenes sobre la renta corporativa o impuestos específicos sobre beneficios sostenidos por IA, y explorar nuevas alternativas como tributos relacionados con el trabajo automatizado.

Estas reformas deberían combinarse con incentivos ligados a los salarios que fomenten la retención, capacitación e inversión en los trabajadores, similar a los créditos fiscales para investigación y desarrollo. Así, se contribuiría a estabilizar la financiación de programas esenciales y facilitar la transición laboral en una economía impulsada por la IA.

Una mesa de reuniones donde jóvenes profesionales y robots con pantallas holográficas interactúan, con laptops y documentos. Ventanas de una ciudad al fondo.
Otra propuesta relevante es la creación de un Fondo de Riqueza Pública, que permita a todos los ciudadanos participar directamente en los beneficios económicos que genere la IA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra medida clave es la creación de un Fondo de Riqueza Pública que otorgue a cada ciudadano —incluso a quienes no participan en los mercados financieros— una participación directa en el crecimiento económico derivado de la inteligencia artificial.

Mientras que las reformas fiscales aseguran el financiamiento estatal de programas esenciales, el fondo permitiría a las personas beneficiarse directamente de ese crecimiento.

Para su implementación, responsables políticos y empresas de IA deberían colaborar en el diseño del fondo, que invertiría en activos diversificados a largo plazo para capturar el desarrollo tanto de compañías de IA como de otras empresas que adopten esta tecnología.