Chats, pedidos online, noticias y búsqueda de información. Todo ocurre en el smartphone a partir de un click y deslizando el dedo de un página a otra para resolver problemas, comunicarse con amigos o simplemente buscar información.

Argentina es uno de los países más conectados de América Latina: se pasa, en promedio tres horas y media por día frente a la pantalla, según datos del Observatorio de Internet en Argentina (OIA)

De acuerdo con el informe App Annie, en 2016 se descargaron 13 mil millones de aplicaciones más que en el año anterior y se espera que a fines de 2017 el número incremente aún más.

Las apps preferidas son los servicios de mensajería y redes sociales, seguida por las plataformas para reproducir música y clips. En el país, el 50 % de todo el tiempo de televisión y video visto se realiza en móviles, 30 % en smartphones, de acuerdo con el último estudio de Ericsson ConsumerLab.

En el ranking de popularidad siguen aquellas aplicaciones que apunta a determinados nichos o a resolver cuestiones particulares como compras online, reservas de pasajes o home banking, entre tantas otras cosas.

Así como aumentan las descargas de aplicaciones, también incrementan las opciones para los cibernautas, de ahí la importancia de tener en claro qué objetivo se tiene en mente al desarrollar un app. ¿Qué buscan los usuarios? ¿Cuáles es la clave para crear una app exitosa?

1. Conocer al usuario final

"Es fundamental conocer a los usuarios reales y el input que tienen para darte, sobre sus necesidades, lo que les gusta, sus pensamientos y motivaciones", explica Nora Blanco, líder de investigación y desarrollo de la agencia de diseño Giro54 .

Y para eso es fundamental hacer un buen estudio de campo. " Los observamos en sus contextos naturales, los entrevistamos y hacemos estudios etnográficos", detalla.

Una vez que se tiene claro el objetivo y el usuario al que va dirigido el producto, comienza el desarrollo del diseño.

2. Rapidez y relevancia

"La gente sigue valorando la velocidad de la respuesta, encontrar respuestas a preguntas y reclamos y la relevancia, es decir que las cosas que quieren encontrar puedan ser encontradas fácilmente", analiza Gabriel Celemin, líder de experiencia de usuario (UX) en Giro 54.

3. Personalización

Recibir una experiencia acorde a los datos y las necesidades del usuario también es importante aunque figura por debajo de la rapidez y la relevancia, según un informe de Altimeter.

4. Un menú fácil de entender

El usuario necesita respuestas rápidas, de ahí la importancia de que el menú que sea fácil de navegar y acorde al tipo de usuario. Si se trata de una app que va dirigida a la tercera edad, por ejemplo, es importante que la tipografía sea grande.

5. Poder deshacer

Los usuarios suelen valorar la importancia de poder deshacer o hacer "undo". De ese modo, si quieren modificar un dato no tienen que volver a empezar o eliminar todo lo que ya completaron.

6. Seguridad

El usuario quiere que su información esté lo más protegida posible. En este sentido es fundamental usar cifrado de datos y fortalecer los accesos al sistema por medio de patrones o huella dactilar, sobre todo cuando se trata de apps para realizar transacciones comerciales. Así lo sugiere Skip Allums, jefe de diseño UX en Monitise plc, según publica el sitio Search Data Center.

7. Lenguaje llano

"Hay que evitar los términos muy técnicos y apelar a un lenguaje más llano, con frases cortas y que sean fáciles de entender por el usuario final", sugiere Blanco.

8. Buenas prácticas

"Es importante que el código sea eficiente. En ese sentido, por ejemplo, se remueven los caracteres innecesarios para que la carga sea más rápida", explica Celemin.

9. Crear un prototipo y probarlo

Una vez que se desarrolló la app llega la hora de crear un primer prototipo y someterlo a prueba. Porque lo que funciona en el mundo de las ideas no siempre resulta operativo. Esta fase, destacan los especialistas consultados, es fundamental para hacer las correcciones o mejoras que sean necesarias.

En conclusión, se parte de una idea o concepto del cliente, que luego se vuelve más específica en función del estudio de campo de las necesidades del usuario. Después del análisis llega el momento del diseño: tanto la estética y funcionalidad de la app como el código que la nutre. Y el trayecto final es el testeo o análisis de calidad, una tarea que realizan los testers o "probadores de sistemas", que cada vez son más requeridos en el mercado.

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