La IA y la capacitación tecnológica impulsan aumentos salariales de hasta 30% en Chile

El país ha consolidado un ecosistema donde la capacitación tecnológica y la práctica permiten a los trabajadores adaptarse rápidamente a nuevas herramientas, impulsando eficiencia y competitividad empresarial

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El 23% de los trabajadores chilenos ya recibe capacitación en inteligencia artificial, el mayor porcentaje de América Latina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los últimos tres años, Chile ha consolidado su liderazgo en inteligencia artificial (IA) en América Latina. Según el último Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), el país alcanzó 70.5 puntos, reflejando la solidez de su industria tecnológica y el impulso de políticas públicas orientadas a la innovación y la formación de talento.

El crecimiento no es solo institucional. La inteligencia artificial ya impacta directamente el mercado laboral: de acuerdo con datos de la plataforma Buk, el 23% de los trabajadores en Chile se está capacitando en IA, posicionando al país como el más activo de la región en este campo.

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Las habilidades digitales en Chile reciben mayor valoración, con incrementos salariales de hasta un 30% en sectores tecnológicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A este indicador se suma un alto interés por la especialización: el 57% de los trabajadores en Chile busca formación técnica y el 54% participa en procesos de transformación digital dentro de sus empresas. Estas cifras no solo reflejan una tendencia interna, sino que también superan el promedio de la región, donde el interés en formación técnica alcanza el 38% y la participación en transformación digital el 41%.

En este contexto, Chile se ha consolidado como un “hub” de talento digital en la región. Factores como los programas del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), incentivos fiscales y el crecimiento del ecosistema tecnológico han facilitado el acceso a formación avanzada, incluso en sectores tradicionales. Como resultado, las habilidades digitales están siendo valoradas en el mercado laboral, con incrementos salariales que pueden alcanzar hasta un 30%.

Del aprendizaje a la productividad

Más allá del acceso a la formación, el foco ahora está en su aplicación. Según Buk, uno de los principales desafíos es lograr que el conocimiento adquirido se traduzca en resultados concretos en el trabajo. Sin una aplicación práctica inmediata, hasta el 70% de la información técnica puede perderse en las primeras 48 horas.

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Factores como programas del SENCE e incentivos fiscales facilitan el acceso a formación avanzada en el ecosistema digital chileno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La plataforma señala que, cuando el aprendizaje se aplica de manera efectiva, se generan tres beneficios clave en las organizaciones:

  • Reducción de errores: los trabajadores que implementan nuevas técnicas digitales cometen menos fallas, ahorrando tiempo y recursos.
  • Mayor autonomía: los colaboradores pueden tomar decisiones sin depender constantemente de supervisores, agilizando la cadena de mando.
  • Optimización de procesos: los empleados capacitados sugieren mejoras en los flujos de trabajo, generando un retorno de inversión real.
Oficina moderna con siete empleados usando computadoras y pantallas con gráficos de datos. Interfaces de IA flotan sobre monitores. Varios usuarios llevan auriculares.
El 54% de los trabajadores chilenos participa en procesos activos de transformación digital dentro de sus empresas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la información de Buk, las empresas líderes y exitosas en capacitación en 2026 han adoptado el modelo 70-20-10, en el que el 70% del aprendizaje ocurre en la práctica, el 20% a través de interacción social y solo el 10% en cursos teóricos. Esta metodología ha demostrado su eficacia al reducir errores, aumentar la autonomía y optimizar los procesos internos.

Persisten, no obstante, barreras que pueden limitar el impacto de la capacitación: la falta de tiempo, la resistencia al cambio en los mandos medios y la ausencia de herramientas adecuadas. Para superarlas, Buk recomienda estrategias como proyectos piloto, formación de líderes y personalización de contenidos según los indicadores clave de cada área.

El resultado de estas prácticas es lo que algunos expertos identifican como el “modelo chileno de productividad digital”. En este esquema, la capacitación tecnológica no solo impulsa la eficiencia, sino que también fortalece la competitividad nacional.