Panamá reporta menos casos graves de dengue, pero suben contagios en menores

Las autoridades sanitarias confirman que no se han registrado nuevas defunciones en el último informe.

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Imagen macro de un mosquito volando muy cerca de la piel humana, que muestra folículos pilosos y textura. El insecto tiene alas transparentes y patas finas.
Panamá acumula más de 1,700 casos de dengue en lo que va de 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Panamá registra una disminución en los casos más severos de dengue en lo que va de 2026 y, hasta el corte más reciente del Ministerio de Salud (Minsa), no se han reportado nuevas defunciones.

Sin embargo, las autoridades mantienen la alerta por el aumento de la incidencia en menores de edad, un comportamiento que obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención en todo el país.

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Sin embargo, las autoridades advierten que el comportamiento de la enfermedad mantiene señales de alerta, especialmente por el incremento en la incidencia entre menores de edad, lo que obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención en todo el país.

Hasta la semana epidemiológica 12, el país acumula 1,791 casos de dengue, de los cuales 1,566 corresponden a cuadros sin signos de alarma, 214 presentan signos de alarma y 11 han sido clasificados como dengue grave.

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A pesar del volumen de contagios, las hospitalizaciones han disminuido en 32% en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que refleja una menor presión sobre el sistema de salud.

Loreto - epidemia de dengue   Perú - 3 de mayo
El grupo de 10 a 14 años presenta la mayor incidencia de contagios en el país. Foto: Composición Infobae Perú

Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es el impacto en la población joven. Los datos muestran que el grupo más afectado es el de niños y adolescentes entre 10 y 14 años, con una tasa de incidencia de 52.6 casos por cada 100 mil habitantes, lo que evidencia un cambio en el patrón de afectación de la enfermedad.

Este comportamiento ha encendido las alertas sanitarias, debido a que los menores pueden presentar una evolución más rápida hacia cuadros complicados si no reciben atención oportuna.

En cuanto a la distribución geográfica, la Región Metropolitana encabeza los contagios con 456 casos, seguida por Colón con 256, San Miguelito con 186, Bocas del Toro con 171 y Panamá Oeste con 160 casos.

Estas cifras reflejan una mayor concentración en áreas urbanas y de alta densidad poblacional, donde la proliferación del mosquito Aedes aegypti encuentra condiciones favorables para su reproducción, especialmente en entornos con acumulación de agua estancada.

Las autoridades insisten en que, aunque los casos graves han disminuido, el dengue sigue siendo una enfermedad potencialmente peligrosa. Entre los síntomas más comunes se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza intenso, el malestar general, los dolores musculares y articulares y el dolor detrás de los ojos.

El mosquito Aedes aegypti se reproduce en agua estancada en entornos urbanos. Cortesía Minsa
El mosquito Aedes aegypti se reproduce en agua estancada en entornos urbanos. Cortesía Minsa

Sin embargo, el mayor riesgo aparece cuando surgen los llamados signos de alarma, como el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado de encías o nariz, la somnolencia o irritabilidad y la dificultad para respirar, lo que puede indicar una evolución hacia dengue grave.

El dengue se vuelve particularmente peligroso cuando no es tratado a tiempo o cuando el paciente se automedica, especialmente con medicamentos no recomendados.

El Minsa ha reiterado que la automedicación puede agravar el cuadro clínico, por lo que recomienda acudir de inmediato a un centro de salud ante cualquier sospecha. La detección temprana y el monitoreo médico son claves para evitar complicaciones que puedan derivar en hospitalización o incluso en desenlaces fatales.

A nivel regional, la situación del dengue también ha encendido alertas. En América Latina, países como Brasil, Argentina, Perú y Colombia han reportado altos niveles de transmisión en 2026, manteniendo la presión sobre sus sistemas de salud.

La eliminación de criaderos es clave para reducir el avance de la enfermedad. Cortesía Minsa
La eliminación de criaderos es clave para reducir el avance de la enfermedad. Cortesía Minsa

En algunos de estos países, el dengue ha superado cifras históricas en los últimos años, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar campañas de prevención, control de vectores y vigilancia epidemiológica, especialmente en zonas tropicales y urbanas.

Este contexto regional refuerza la importancia de mantener controles estrictos en Panamá, donde la enfermedad presenta un comportamiento cíclico y altamente influenciado por factores climáticos y ambientales.

La combinación de lluvias, altas temperaturas y urbanización desordenada crea condiciones propicias para la reproducción del mosquito transmisor, lo que puede revertir rápidamente cualquier tendencia a la baja en los casos si no se mantienen las medidas de control.

El Ministerio de Salud ha reiterado que la lucha contra el dengue no depende únicamente de las autoridades, sino también de la participación activa de la población.

La eliminación de criaderos sigue siendo la medida más efectiva, lo que implica descartar recipientes en desuso, tapar los depósitos de agua, limpiar patios y techos y evitar la acumulación de líquidos en cualquier tipo de envase. Estas acciones, aunque simples, son fundamentales para cortar el ciclo de transmisión.

Aunque la reducción en hospitalizaciones y la ausencia de nuevas defunciones recientes representan una señal positiva, el aumento de casos en menores y el contexto regional obligan a mantener la vigilancia.

El dengue sigue siendo una amenaza latente, capaz de escalar rápidamente si se relajan las medidas de prevención, en un escenario donde la combinación de factores locales y regionales continúa favoreciendo su propagación.

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