La mujer condenada y el hombre muerto
La mujer condenada y el hombre muerto

Astrid Marcela Mendoza tiene 40 y lleva presa los últimos tres años de su vida. Para la Justicia, mató a su ex pareja, Eduardo Gómez (34), a quien quemó adentro de su Volkswagen Gol cuando circulaban por la ruta 11, a la altura de la localidad bonaerense de Bavio. Fue condenada por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Plata a prisión perpetua.

Pero la defensa y la familia de la mujer sostienen que los jueces ignoraron elementos de gran relevancia para la causa y pidieron que se haga un nuevo juicio porque sostienen que el Tribunal dictó "un fallo medieval, sin tener en cuenta la perspectiva de género", ya que la relación estuvo marcada por el maltrato y la violencia. Ahora esperan que la Cámara de Casación tome una decisión.

La pareja se conoció en julio de 2010 en un boliche de La Plata, de donde es Astrid. Tras cinco años de relación, decidieron irse a vivir juntos a la localidad bonaerense de Bavio, donde vivía Eduardo. Pero en muy poco tiempo la convivencia fracasó y se separaron. Mendoza lo denunció por violencia sexual y doméstica y solicitó una restricción perimetral. Además, realizó otras dos exposiciones civiles.

Pero lo peor estaba por ocurrir. El 9 de agosto de 2015, la mujer subió al auto de Gómez, hicieron unos kilómetros y el viaje terminó en llamas. Hay dos versiones contrapuestas de lo ocurrido aquel domingo. La justicia sostiene que la mujer "le arrojó un líquido inflamable" y lo prendió fuego "causándole la muerte". Por eso la sentenció a la máxima pena por el delito de "homicidio agravado".

Así quedó el auto
Así quedó el auto

Ella en cambio aseguró todo lo contrario. "Me planteaba volver a vivir juntos en su casa o en la mía, y le dije que no. Entonces se puso más violento, me dio un sopapo, me agarró de los pelos. Me decía 'hija de puta, vas a terminar mal, te voy a matar'. Agarró algo del costado de la puerta y me lo arrojó". Y siguió: "Nunca vi qué era, atiné a cubrirme el rostro con mis manos y automáticamente siento el fuego. Ahí estiro la mano, abro la puerta y me arrojo del auto", declaró ante la Justicia. El hombre salió del auto y según un testigo, acusó a Astrid de haberlo prendido fuego. Ella se ubicó detrás de la misma persona y le pidió que la protegiera porque, según dijo, "la quería matar".

Del lado de Gómez plantearon que fue Mendoza quien no soportó la ruptura y que lo seguía por todos lados. Que era ella quien lo amenazaba de muerte si no volvían a estar juntos. Pero desde el lado de la acusada dicen que la condenaron previo al juicio y hubo pruebas que ignoraron. El abogado señaló que la policía local quiso perjudicarla y calificarla negativamente, al ser una mujer que no era oriunda del pueblo.

"Es un pueblo chico, muy conservador. Ella era vista como una mujer 'de ciudad', separada, con hijos, que usaba redes sociales y tenía amigos y por eso la juzgaban", dijo a Clarín el abogado Adrián Rodríguez Antinao.

La lucha para que se revea el caso no para. Las hijas de la mujer condenada  crearon un grupo de Facebook (Justicia y Libertad para Marcela) y publicaron un video para denunciar que se trata de un "femicidio judicial" y una "Justicia misógina".

"Hablamos de femicidio judicial… Para decir 'Ni Una Menos' hay que gritar bien fuerte 'justicia y libertad para Marcela'. Esta es la Justicia misógina que responsabiliza a las mujeres y las condena por sufrir violencia de género, por defenderse, sin tener perspectiva de género", se quejó Florencia, hija de Mendoza, quien no duda en asegurar que fue Gómez quien la quiso prender fuego. Marylin, otra de las hijas de Marcela, coincidió: "Para decir 'Ni Una Menos' tenemos que hacer justicia por las mujeres que son condenadas por sobrevivir a sus propios femicidios".

El abogado dice que no se tuvo en cuenta la denuncia de Astrid y que "es un femicidio judicial porque es una mujer que está condenada a pasar el resto de su vida en la cárcel por haberse salvado de la muerte".

El letrado sostuvo que "lo que pretendía (Gómez) era que volviera con él, pero ella no aceptaba" y remarcó que era "imposible" hacerle frente al hombre, de 120 kilos de peso y 1,90 metros de altura, ya que la mujer pesa solo 55 kilos. "Es lamentable esta condena, la Justicia ha fallado enormemente, no ha estado a la altura de las circunstancias. Ella está detenida en la Unidad 33 de Los Hornos y tiene conducta 9 o 10", añadió.

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