Desesperado por el robo de sus herramientas, hizo un cartel para los ladrones que robaron su taller: “Me costó 27 años comprarlas”

Harto de la inseguridad, Adrián Pocovi solo quiere recuperar sus maquinarias para poder volver a trabajar como mecánico. "Tengo que agradecer porque no mataron a mi viejo, que vive al lado, pero se llevaron todo", dijo. En diálogo con Infobae contó por qué dejó el mensaje que se volvió viral

mjara@infobae.com
El cartel que dejó el mecánico de Santa Fe que quiere recuperar sus herramientas robadas. (El Litoral)
El cartel que dejó el mecánico de Santa Fe que quiere recuperar sus herramientas robadas. (El Litoral)

Más de 27 años de trabajo necesitó para poder comprar las herramientas de su taller, que superan los $400 mil, y en una hora se las robaron. “Tengo que agradecer porque no mataron a mi viejo, que vive al lado, porque de haber escuchado algún ruido habría salido a ver qué pasaba y seguramente le hubieran disparado”, dijo a Infobae Adrián Pocovi (48), el mecánico que heredó el oficio de su padre cuando la hiperinflación que afectó Argentina en 1989 lo obligó a dejar sus estudios de Ingeniería para trabajar.

La bronca por la situación lo supera y se mezcla con la de muchos vecinos de la capital de Santa Fe que padecen a diario la inseguridad, agravada en contexto de pandemia en todo el país.

“El lunes dejé de trabajar a las 6 de la tarde y cuando regresé ayer a las 8 de la mañana -por este martes- vi que la reja estaba arrancada, que habían entrado por la ventana y me habían robado las herramientas. El que abrió fue mi viejo y la verdad es que hoy es un día para estar contento porque lo tengo vivo”, dijo resignado por la situación que le tocó vivir.

Adrián Pocovi cuenta a la prensa local cómo fue el robo que sufrió. (captura)
Adrián Pocovi cuenta a la prensa local cómo fue el robo que sufrió. (captura)

Los ladrones ingresaron al taller mecánico ubicado en las calles Peñaloza y Risso arrancando una reja y utilizando una escalera. Las huelas de sus calzados y manos quedaron aún marcados en la pared. Indignado con la situación, Adrián escribió un cartel en el que pedía: “Compro mis herramientas robadas”. Dejó escrito su número de teléfono para que los propios delincuentes lo llamen para hacer el intercambio.

Las que le robaron eran sus herramientas manuales más costosas: comprarlas le significó años de trabajo y privaciones.

“Siempre me faltaba algo y las fui comprando a medida que podía. Medianamente pude tener las que necesitaba”, aseguró y detalló parte de la perdida: “Tres pistolas de impacto inalámbrica, pistola de calor, pistola de impacto neumática, agujereadora de mano grande y chica, amoladora de mano también grande y chica, una motosierra que estaba arreglando para cortar unos árboles... Llaves inglesas, pinzas y herramientas varias”.

Así quedó la reja que los delincuentes derribaron para ingresar al taller y robarlo. (captura)
Así quedó la reja que los delincuentes derribaron para ingresar al taller y robarlo. (captura)

Este no fue el primer robo que sufrió, pero sí fue la primera vez en que las perdidas fueron de tal magnitud. “Antes me robaron en dos oportunidades mientras estábamos trabajando, y como siempre se trabaja con ruido y maquinas no escuchamos cuando entraron de forma fugaz a la oficina y se llevaron dinero, los celulares y algunos equipos que teníamos ahí”, contó. Y recordó que en otra oportunidad llegó a ver a un ladrón saliendo del taller y lo corrió: “Al menos pude recuperar las herramientas”.

Ahora, cansado de un nuevo robo y sabiendo el valor monetario de cada herramienta y lo que le costó en su vida poder comprarlas, tomó la decisión de increpar a los delincuentes. “Esta vez me sacaron herramientas que me costó mucho trabajo poder comprar, así que decidí poner ese cartel que se volvió viral para que los ladrones me vendan lo que robaron. Les pago lo que quieran, que vengan y después que hagan lo que quieran”, pidió abrumado por las herramientas neumáticas, hidráulicas e inalámbricas que le quitaron.

Las huellas de las manos y pisadas de los delincuentes en las paredes del taller robado. (captura)
Las huellas de las manos y pisadas de los delincuentes en las paredes del taller robado. (captura)

Es que esta nueva perdida significa la más grandes e importante para su trabajo y duda poder comprarlas nuevamente por el elevado costo. “Una de ellas vale $70.000. Me quedé corto con la cuenta original en la que dije a los medios locales que el valor de todo lo robado eran 400 mil pesos. No sé si podré volver a juntar el dinero para comprarlas. ¡Ya estoy grande! ¡Estuve 27 años trabajando para armar mi taller”, aseguró.

“Espero que me llamen, que me digan lo que quieren porque estoy dispuesto a pagar algo coherente para poder recuperar mis herramientas”, aseguró a Infobae.

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