
Nadar en ríos y lagos duplica el riesgo de sufrir irritaciones de piel y eleva de forma significativa las probabilidades de contraer enfermedades gastrointestinales, según el mayor estudio controlado realizado hasta ahora sobre la natación en aguas abiertas. La investigación recogida por el periódico británico The Guardian, involucró a 2.368 personas en cuatro sitios de natación de Hungría y cuestiona una decisión reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la medición de la contaminación en aguas dulces.
El trabajo fue liderado por Paul Hunter, profesor de medicina en la Universidad de East Anglia (UEA) Inglaterra, y coincide con un aumento en la popularidad de la natación en espacios naturales en el Reino Unido, acompañado por una creciente preocupación pública por la calidad del agua. El portal destacó que el diseño aleatorio del estudio aporta una solidez mayor que las investigaciones observacionales previas sobre el tema.
PUBLICIDAD
Los números detrás del riesgo

El ensayo distribuyó a los participantes entre dos grupos: uno pasó diez minutos en el agua con al menos tres inmersiones del rostro; el otro permaneció en la orilla sin ningún contacto con el líquido. Los investigadores tomaron muestras del agua de forma continua para estimar la exposición de cada nadador a tres organismos: Escherichia coli (E. coli), enterococos intestinales y colífagos somáticos —virus que infectan bacterias y funcionan como indicadores de contaminación fecal—. Una semana después, cada participante informó sobre sus síntomas.
El 2,7% de quienes nadaron reportó problemas cutáneos —sarpullido, úlceras o picazón— frente al 1,3% de quienes se quedaron en tierra. En términos gastrointestinales, el 2,1% de los nadadores sufrió diarrea, vómitos o náuseas acompañadas de fiebre, contra el 1,9% del grupo de tierra. Aunque esa diferencia no resultó estadísticamente significativa por sí sola, el riesgo digestivo sí se disparó entre quienes estuvieron expuestos a concentraciones más altas de E. coli y colífagos.
PUBLICIDAD
Los cuatro sitios utilizados en el estudio —dos ríos y dos lagos— cumplían con los estándares de calidad de agua de baño vigentes en la Unión Europea (UE) durante el período de los ensayos. También se registró una mayor frecuencia de infecciones respiratorias, oculares y de oído entre los nadadores, aunque el volumen de casos no alcanzó para extraer conclusiones firmes en esos rubros.
La OMS en el ojo de la tormenta

Los resultados cuestionan de lleno una medida adoptada recientemente por la OMS: la decisión de descartar esa bacteria como indicador recomendado de contaminación en sitios de natación de agua dulce, dejando como referencia exclusiva los enterococos intestinales.
PUBLICIDAD
Hunter fue parte del equipo que redactó las guías originales de la OMS, publicadas alrededor de 2003, que incluían ambos indicadores tanto para aguas marinas como dulces. “La OMS produjo nuevas guías y básicamente dijo: ‘No se preocupen por la E. coli, concéntrense solo en los enterococos’. Lo que encontramos, de manera bastante llamativa, es que los enterococos no están asociados con mayor riesgo, pero la E. coli sí”, señaló el investigador en declaraciones recogidas por The Guardian.
La exposición a enterococos, al contrario de lo que asumían las guías vigentes, no mostró ninguna asociación estadística relevante con los síntomas digestivos. El profesor de la UEA fue categórico al respecto: “Creo que existe un argumento muy sólido para que la E. coli, particularmente en aguas dulces y no tanto en aguas marinas, forme parte de los estándares y de las guías”.
PUBLICIDAD
Piel irritada, causa desconocida

Los trastornos cutáneos detectados entre los nadadores no guardaron relación con los marcadores de presencia bacteriana en el agua, a diferencia de las afecciones gastrointestinales. Los investigadores atribuyen ese efecto a otros organismos o agentes ambientales aún no identificados.
“Las personas que ingresan a aguas dulces enfrentan un mayor riesgo de irritación cutánea. No sabemos qué la causa”, admitió Hunter. Mencionó dos posibles explicaciones: la dermatitis cercarial, una reacción provocada por parásitos aviares que penetran en la piel humana, y la irritación generada por algas presentes en ríos y lagos.
PUBLICIDAD
Hunter afirmó estar “bastante seguro” de que los resultados son aplicables al Reino Unido, y citó un estudio alemán de 2006 con hallazgos similares. “Tenemos dos países distintos con esencialmente las mismas conclusiones, y climáticamente no son tan diferentes al nuestro”, dijo.
El equipo de la UEA recomienda incorporar los colífagos somáticos como complemento de la E. coli en los sistemas de monitoreo, para identificar con mayor precisión las condiciones de riesgo en sitios de baño de agua dulce.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cuánta fruta es saludable por día y cuándo el consumo puede volverse excesivo
Los especialistas coinciden en que estas piezas aportan fibra, vitaminas y minerales, aunque advierten que la cantidad diaria y la forma de incorporación también influyen en sus efectos sobre el organismo

Genes, inflamación y humo del tabaco: la inesperada combinación que podría influir en el dolor extremo de la cefalea en racimos, según dos nuevos estudios
Investigaciones recientes del Instituto Karolinska de Suecia analizaron la posible interacción de factores hereditarios y ambientales en este cuadro neurológico severo

La trampa de los algoritmos que refuerzan las creencias preexistentes
El sesgo de confirmación se amplifica en la era digital mediante sistemas de recomendación que filtran la realidad y reducen la exposición a perspectivas diversas para priorizar el impacto emocional

Daniel Salamone, presidente del CONICET: “Continuamos dando becas, se han mantenido activas más de 1.800 por año”
El médico veterinario y titular del principal ente científico nacional se refirió en Infobae en Vivo a la situación de los becarios, el presupuesto y los nuevos proyectos de investigación. Rechazó la idea de que Argentina esté atravesando una “fuga de cerebros”

El daño arterial temprano afecta al 80% de los adultos jóvenes, según estudio en Estados Unidos
Una investigación publicada en la revista Circulation detectó que casi el 80% de las personas menores de 30 años presenta lesiones subclínicas en las arterias carótidas, asociadas a un cuadro que puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas en el futuro



