
Durante más de 30 años, la recomendación de tomar ácido fólico en el embarazo se sostuvo por su capacidad de reducir el riesgo de defectos del tubo neural, y ahora un nuevo estudio encontró una posible respuesta sobre el mecanismo por el que funciona: el ácido fólico no actúa solo. Para cumplir su función protectora, depende de una enzima que produce ácido retinoico, una señal química derivada de la vitamina A que guía el desarrollo celular temprano, informó el portal especializado en ciencia y salud Medical Xpress.
Los defectos del tubo neural son malformaciones congénitas graves que ocurren cuando la estructura embrionaria temprana que dará origen al cerebro y la médula espinal no se cierra de forma adecuada. Ese proceso ocurre en una fase muy inicial del desarrollo, cuando una lámina de células llamada placa neural se pliega hacia arriba y sus bordes deben unirse, casi como un cierre, para formar el tubo neural.
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El hallazgo ofrece una posible pista sobre los límites de la protección del ácido fólico. Los autores plantean que alteraciones en la vía biológica entre la enzima y el ácido retinoico podrían explicar por qué el ácido fólico previene muchas de estas malformaciones, pero no todas.
El trabajo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y estuvo dirigido por el profesor Abraham Fainsod y el estudiante de M.D./Ph.D. Tamir Edri, de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén, junto con el profesor José António Belo de NOVA Medical School, en Portugal, y un equipo internacional de investigadores.
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El ácido fólico activa una señal clave del desarrollo
La investigación sugiere que el ácido fólico ayuda a activar ALDH1L1, el gen que produce la enzima del mismo nombre. Esa enzima, a su vez, puede contribuir a transformar el retinaldehído, una molécula relacionada con la vitamina A, en ácido retinoico.
Esa sustancia funciona como una instrucción biológica para las células en desarrollo: les indica cuándo crecer, en qué convertirse, hacia dónde desplazarse y en qué momento dejar de dividirse. La novedad del estudio es que ubica al ácido fólico dentro de esa secuencia molecular, en lugar de presentarlo solo como un nutriente.
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Para probar si ALDH1L1 era realmente necesaria, los investigadores trabajaron con embriones de rana, un modelo habitual para estudiar el desarrollo temprano. Primero generaron embriones con problemas de cierre del tubo neural y luego los trataron con ácido fólico.
El tratamiento permitió que muchos de esos embriones desarrollaran una anatomía más cercana a la normalidad. Pero cuando el equipo alteró el gen ALDH1L1, el ácido fólico perdió su efecto protector y ya no pudo rescatar el desarrollo del tubo neural.
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Ese resultado fue una señal directa de que la enzima no era accesoria, sino parte del mecanismo. El equipo también mostró que la ALDH1L1 humana puede producir ácido retinoico y encontró indicios de que la misma vía biológica está activa en células de mamíferos, lo que refuerza la posibilidad de que el mecanismo sea relevante para humanos.

La vitamina A solo es útil en dosis precisas
Los investigadores también observaron qué ocurría cuando ese sistema de señalización fallaba. Cuando los niveles de ácido retinoico eran demasiado bajos, las células destinadas a formar parte del sistema nervioso se multiplicaban con exceso y la placa neural se expandía de manera anormal.
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En ese escenario, el ácido fólico ayudó a devolver ese crecimiento celular hacia parámetros más normales, pero solo cuando ALDH1L1 aún funcionaba. Ese punto responde de forma directa a la pregunta central del estudio: el ácido fólico protege el desarrollo temprano del sistema nervioso, al menos en parte, porque favorece la producción de la cantidad correcta de ácido retinoico en el momento preciso.
La investigación abrió además otra hipótesis: que el ácido fólico y la vitamina A puedan actuar en conjunto. En los experimentos con embriones, pequeñas cantidades de retinol, una forma de vitamina A, mejoraron el efecto de dosis bajas de ácido fólico.
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El portal advirtió que ese dato no significa que las personas embarazadas deban tomar más vitamina A. El estudio subrayó que un exceso de esa vitamina también puede causar defectos congénitos graves y que el desarrollo saludable depende de mantener los niveles de ácido retinoico dentro de un rango estrecho.
Los autores sostienen que todavía hace falta mucha más investigación para determinar si el mismo mecanismo opera durante el embarazo humano, aunque señalan que fallas en la vía ALDH1L1–ácido retinoico podrían ser una de las razones por las que el ácido fólico no logra prevenir todos los defectos del tubo neural.
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