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La venta de restos de momias en internet preocupa a científicos: qué riesgos detectan para la salud

Un estudio publicado en una revista de la Universidad de Cambridge advirtió que piezas momificadas ofrecidas en plataformas digitales pueden albergar microorganismos peligrosos y contener sustancias tóxicas

La investigación revisó 128 anuncios y subastas en línea y halló incumplimientos de normas postales en el envío de restos momificados (Imagen Ilustrativa Infobae)
La investigación revisó 128 anuncios y subastas en línea y halló incumplimientos de normas postales en el envío de restos momificados (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio de la Universidad de Staffordshire detectó indicios de crecimiento microbiano potencialmente peligroso en restos humanos y animales momificados ofrecidos para la venta en internet. El hallazgo amplía la preocupación más allá de compradores y vendedores y alcanza también a repartidores, agentes de aduanas y otras personas expuestas durante el envío.

El análisis revisó 128 publicaciones y anuncios de subastas en línea y encontró, además, incumplimientos de normas postales en el traslado de esos restos. La investigación se publicó en la Revista Internacional del Patrimonio Cultural de la Universidad de Cambridge.

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Las partes aisladas del cuerpo humano, entre ellas manos y pies, fueron los elementos mencionados con mayor frecuencia. Más de la mitad de la muestra correspondía a cabezas en distintos estados de integridad y conservación.

Según el estudio, los vendedores daban escasa información sobre manipulación segura y algunas publicaciones mostraban a personas tocando restos humanos momificados sin guantes. Los investigadores advirtieron que la colonización microbiana no siempre es visible, por lo que incluso piezas aparentemente bien conservadas pueden implicar riesgos.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio señaló que los restos momificados pueden afectar a compradores, vendedores, repartidores, agentes de aduanas y otras personas expuestas durante el transporte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los restos momificados se venden en línea sin guías claras de seguridad

La autora principal, la doctora Kirsty Squires, profesora de bioarqueología humana en la Universidad de Staffordshire, realizó el trabajo con colegas de la Universidad de Vilnius, la Universidad de Salento, la Universidad de Messina y la Universidad de Adelaida.

Squires explicó que el auge de internet, en especial de las redes sociales, amplificó el tráfico internacional e impulsó la demanda de patrimonio cultural singular, incluidos humanos y animales momificados. Añadió que estos restos preservados presentan riesgos sanitarios y de bioseguridad por la toxicidad de los métodos de embalsamamiento o por un almacenamiento inadecuado que favorece el crecimiento microbiano.

La investigadora afirmó: “Nuestra investigación reveló que los restos momificados que se venden en línea muestran signos de biodeterioro, pero los vendedores no ofrecen ninguna guía de seguridad, lo que sugiere una escasa concienciación o una negligencia deliberada respecto a los peligros”.

El estudio también reunió pruebas de que esos restos se envían por correo a compradores dentro del mismo país y al extranjero, con poca atención a las consecuencias sanitarias y de seguridad. Una fotografía incluida en la investigación mostró restos humanos momificados adquiridos en Estados Unidos y enviados desde el Reino Unido pese a que, según el sitio web de la empresa, no está permitido.

Un investigador observa una muestra en un microscopio, frente a un monitor que muestra tejido adiposo. Varios frascos y tubos de ensayo se ven en la mesa del laboratorio.
Las publicaciones de venta en línea ofrecían con frecuencia manos, pies y cabezas humanas en distintos estados de integridad y conservación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los químicos de conservación

La advertencia central del trabajo es directa: los restos momificados pueden representar un riesgo para cualquier persona que los manipule o los transporte, incluso cuando no exhiben daños evidentes. Ese peligro puede provenir tanto de hongos como de sustancias históricamente usadas en la conservación.

Entre los antecedentes citados por los investigadores figura la exposición e inhalación de esporas de Aspergillus, asociada a la muerte de 10 de los 12 científicos conservacionistas que abrieron la tumba del rey Casimiro IV Jagellón en Cracovia en la década de 1970. También se considera que una forma grave de aspergilosis pudo haber contribuido a la muerte de Lord Carnarvon tras su exposición en la tumba de Tutankamón.

En ambos casos, las esporas habrían permanecido latentes durante cientos de años y, al ser perturbadas, se dispersaron en el aire. El estudio añade que un embalaje deficiente y malas condiciones de almacenamiento pueden acelerar el biodeterioro de los restos y favorecer el crecimiento de hongos, mientras que la manipulación puede liberar esas esporas al ambiente.

Los autores también recordaron que los restos momificados pueden contener sustancias empleadas históricamente en embalsamamiento y conservación, entre ellas arsénico, mercurio y plomo.

Grupo de células con membranas irregulares y núcleos, diferenciadas en tonos azules, verdes y amarillos, con puntos rojos interiores, sobre fondo gris.
La doctora Kirsty Squires advirtió que el tráfico internacional de patrimonio cultural en internet impulsó la demanda de restos momificados con riesgos sanitarios y de bioseguridad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Piden controles más estrictos

Los autores sostienen que hace falta una supervisión más rigurosa y directrices más claras para los mercados en línea, el sector postal y de mensajería, los servicios de aduanas y las autoridades competentes.

Squires señaló que, pese a los riesgos sanitarios y de seguridad asociados a la manipulación de restos momificados, los vendedores de este mercado no regulado suelen pasarlos por alto. Lo atribuyó a un conocimiento limitado de los riesgos biológicos de los tejidos blandos conservados o a motivaciones lucrativas que dejan en segundo plano la salud y la seguridad humanas.

La investigadora añadió: “A pesar de los notables riesgos para la salud y la seguridad asociados con la manipulación de restos momificados, los vendedores en este mercado no regulado suelen pasarlos por alto”.

Hasta que se apliquen medidas más eficaces, el estudio plantea que la ciudadanía permanezca alerta y denuncie la venta de restos momificados ante las autoridades y los organismos profesionales. Los autores sostienen que una mejor supervisión y mayor educación son necesarias para proteger la salud pública y preservar los restos arqueológicos.

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