
La postura al comer altera la microbiota intestinal de formas que la mayoría ignora, según un cirujano digestivo consultado por Vogue. Diversos estudios citados por la publicación respaldan esta relación entre la posición corporal y el ecosistema microbiano del intestino.
En declaraciones a la revista, Álvaro Campillo advirtió que encorvarse o inclinar el torso durante las comidas tiene un impacto directo y documentado sobre el equilibrio intestinal.
PUBLICIDAD
Tres mecanismos que conectan la postura con la microbiota
El especialista identificó tres vías concreta. La primera es el enlentecimiento del tránsito intestinal, que aumenta el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido en medicina como SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth).
La segunda es el mayor acúmulo y producción de gases, que genera distensión abdominal y malestar digestivo. La tercera, menos visible, es la peor oxigenación del tubo digestivo, que compromete las líneas de defensa del sistema digestivo, cuya primera barrera protectora es, precisamente, la microbiota.

A estos tres factores directos se suma uno indirecto. “Una mala postura suele implicar una menor masa muscular, lo que contribuye a una mayor inflamación y acúmulo de radicales libres”, precisó Campillo en declaraciones recogidas por Vogue.
PUBLICIDAD
El nervio vago, eslabón entre la postura y la digestión
Uno de los elementos más reveladores que señaló el cirujano digestivo es el papel del nervio vago en este proceso. Este, que conecta el cerebro con la mayor parte de los órganos internos, cumple una función central en la regulación digestiva.
Una postura incorrecta interfiere con su funcionamiento normal, porque el nervio vago tiende a quedar en un estado de menor actividad cuando el sistema nervioso simpático —el que gestiona las respuestas de alerta y defensa— permanece sobreestimulado.
El resultado de esa interferencia es una cadena de efectos: tránsito intestinal más lento, mayor acumulación de gases, reflujo, acidez, distensión abdominal y estreñimiento. A largo plazo, ese entorno favorece la disbiosis, es decir, el desequilibrio en la composición de la microbiota, que puede repercutir en procesos inflamatorios sistémicos y en la función inmune.
PUBLICIDAD

Estos hallazgos coinciden con investigaciones que analizan cómo las fuerzas mecánicas sobre el abdomen —generadas por posturas encorvadas— elevan la presión intraabdominal y afectan el funcionamiento de la válvula que separa el estómago del esófago, lo que agrava los episodios de reflujo y favorece la proliferación bacteriana en el intestino delgado.
Qué postura recomienda el experto
Frente a ese panorama, Campillo propone adoptar durante las comidas una posición lo más cercana posible a la postura de pie: hombros relajados, espalda alargada y pies apoyados completamente en el suelo, de modo que la respiración fluya sin restricciones y los órganos digestivos trabajen sin compresión.
El dato ofrecido por el especialista surge de estudios que midieron la acumulación de gases según la postura: en posición erguida, es 10 veces menor que al permanecer encorvado. Esta diferencia, además de reducir el malestar físico, mejora el confort digestivo y la sensación general de bienestar después de las comidas.
PUBLICIDAD
Un hábito más dentro del cuidado intestinal

El cuidado de la microbiota suele asociarse a la alimentación —el consumo de alimentos probióticos y fermentados, o de frutas y vegetales ricos en fibra— y al respeto de los ritmos circadianos, como cenar en horarios tempranos para acompañar el reloj biológico del intestino. La postura durante las comidas se suma a esas recomendaciones como una variable concreta y modificable.
Vogue recoge las declaraciones del doctor Campillo en el marco de una mayor atención médica y científica a los factores no dietéticos que condicionan la salud intestinal. En los últimos años, la investigación sobre la microbiota se ha expandido para incluir variables como el estrés, la calidad del sueño, la actividad física y, según evidencia más reciente, la postura corporal.
PUBLICIDAD
Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology en 2025 confirmó que los hábitos de vida —incluyendo patrones de conducta que van más allá de la dieta— moldean de manera constante el ecosistema microbiano del intestino.
En ese sentido, la observación del cirujano digestivo sobre la postura al comer se inscribe en una línea de investigación más amplia que busca identificar todos los factores cotidianos que inciden sobre ese equilibrio.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El Gobierno reconoció a los técnicos en emergencias sanitarias: qué cambia con el nuevo decreto
La medida fija condiciones para quienes integran la primera respuesta ante urgencias, con un marco legal que busca ordenar la atención prehospitalaria en todo el país

El truco respaldado por la ciencia para llorar menos al cortar cebolla
Un experimento de la Universidad de Cornell reveló cómo el filo de la cuchilla y el ritmo del movimiento influyen en la liberación de sustancias irritantes

Gluten, lácteos y dietas restrictivas: qué dice la ciencia sobre la alimentación en personas con tiroiditis de Hashimoto
Una revisión científica identificó este patrón alimentario como el único con señales antiinflamatorias favorables, aunque aclaró que no reemplaza el tratamiento farmacológico con levotiroxina cuando es clínicamente necesario

¿La creatina puede provocar pérdida de cabello? Qué midió un ensayo en hombres jóvenes
Una investigación de 12 semanas comparó suplementos y placebo, evaluó niveles de DHT, cantidad y grosor del pelo, y no encontró diferencias relevantes entre los grupos

Las señales tempranas de problemas de deglución que no hay que pasar por alto
Tos durante las comidas, dificultades para tragar... Son comunes y muchos ignoran estos indicios, pero cuando se vuelven frecuente a la hora de comer pueden estar anticipando complicaciones graves



