
Una enfermedad pulmonar inflamatoria vinculada al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo mantiene en alerta a médicos y organismos de salud pública de Estados Unidos, donde los primeros casos documentados, en 2019, derivaron en miles de hospitalizaciones y decenas de muertes. La afección, conocida como EVALI (por sus siglas en inglés: E-cigarette or Vaping Product Use-Associated Lung Injury), afecta de forma desproporcionada a adolescentes y adultos jóvenes, y su diagnóstico sigue siendo uno de los mayores desafíos clínicos en neumología.
Un cuadro que imita infecciones comunes
Según la Cleveland Clinic, el EVALI se manifiesta con fiebre, tos, dificultad respiratoria, dolor torácico y, en algunos casos, síntomas gastrointestinales como náuseas y vómitos. Esa presentación clínica lo hace fácilmente confundible con una gripe o una infección respiratoria viral, lo que retrasa el diagnóstico y complica el tratamiento. La institución médica señala que la enfermedad puede instalarse de forma súbita —durar poco tiempo— o progresar de manera gradual durante semanas, y que los casos graves pueden resultar fatales.
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Para confirmar el diagnóstico, los médicos recurren a radiografías y tomografías computarizadas de tórax, que revelan un patrón de daño pulmonar difuso, con opacidades bilaterales similares a las de una neumonía grave. La Cleveland Clinic advierte que, ante la ausencia de un agente infeccioso identificable, el antecedente de uso reciente de productos de vapeo —dentro de los 90 días previos al inicio de los síntomas— es el elemento que orienta el diagnóstico hacia EVALI. Dado que no existe un análisis confirmatorio específico, el EVALI es, por definición, un diagnóstico de exclusión.
“Se trata de un cuadro clínico que puede desencadenar insuficiencia respiratoria aguda y requerir ventilación mecánica”, advirtió David Christiani, profesor de Medicina Ambiental en la Harvard T.H. Chan School of Public Health y uno de los principales investigadores sobre los efectos del vapeo en el pulmón, en declaraciones difundidas por la institución.
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La ola de casos de 2019 y el rastro del acetato de vitamina E
El primer caso documentado de EVALI en Estados Unidos data de 2019. La enfermedad cobró visibilidad a partir de agosto de ese año, cuando hospitales de Illinois y Wisconsin notificaron un aumento de internaciones por insuficiencia respiratoria severa en jóvenes usuarios de cigarrillos electrónicos.
Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) tomaron el control del seguimiento epidemiológico y, para febrero de 2020, habían registrado 2.807 hospitalizaciones y 68 muertes en los 50 estados del país, el Distrito de Columbia y dos territorios —Puerto Rico e Islas Vírgenes—, según el archivo oficial de la agencia.
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La investigación sobre la causa de la ola de casos apuntó rápidamente a un compuesto concreto. En diciembre de 2019, el New England Journal of Medicine (NEJM) publicó un estudio del CDC que detectó acetato de vitamina E en el fluido de lavado broncoalveolar del 94% de los 51 pacientes analizados en 16 estados, mientras que el compuesto no apareció en ninguna muestra del grupo de control sano.
El acetato de vitamina E es una forma sintética de este nutriente que algunos fabricantes —en particular del mercado ilícito— incorporan como espesante en líquidos de vapeo que contienen tetrahidrocannabinol (THC), el compuesto psicoactivo del cannabis. Aunque es inocuo cuando se ingiere o se aplica sobre la piel, al calentarse e inhalarse como vapor puede generar daño severo en el tejido pulmonar, según la Cleveland Clinic.
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Esto no significa que el EVALI afecte exclusivamente a quienes vapean THC: los productos de nicotina también han sido asociados a casos de la enfermedad, y la exposición al acetato de vitamina E puede ocurrir sin que el usuario lo sepa, dado que no siempre figura en el etiquetado.

Un trabajo posterior del NEJM, de investigadores del Roswell Park Comprehensive Cancer Center en colaboración con el CDC, confirmó en un modelo animal que la exposición al acetato de vitamina E produce marcadores de lesión pulmonar similares a los hallados en pacientes con EVALI. “Demostramos de manera concluyente que, al vapearse, el acetato de vitamina E puede alcanzar el pulmón y causar daño severo”, afirmó Yasmin Thanavala, profesora del Departamento de Inmunología del Roswell Park, en un comunicado de esa institución.
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Los CDC recomendaron a los médicos interrogar sistemáticamente sobre el uso de cigarrillos electrónicos ante cualquier cuadro respiratorio atípico, dado que la detección temprana incide de forma directa en el pronóstico.
Los casos continuaron después del brote
Tras la identificación del acetato de vitamina E como principal compuesto de riesgo, el CDC lanzó una campaña de comunicación pública y el monitoreo activo de EVALI se detuvo en febrero de 2020, ante la marcada reducción de nuevas hospitalizaciones. Sin embargo, la enfermedad no desapareció.
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Datos recientes de Trilliant Health, publicados en mayo de 2026 a partir del análisis de registros nacionales de salud, indican que el volumen de casos de EVALI se mantuvo en 2024 un 55,4% por encima del nivel registrado en 2020, después de haber alcanzado un segundo pico en 2022, cuando superó en un 107,6% la línea de base.
El mismo informe documenta un cambio en el perfil demográfico de los afectados: si en 2020 los hombres representaban el 53,2% de los pacientes, en 2024 las mujeres son mayoría por primera vez, con las de entre 25 y 50 años como el subgrupo de crecimiento más rápido.
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Ese contexto coincide con una expansión sostenida del vapeo entre la población joven. Según datos de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA) citados por Trilliant Health, la prevalencia del vapeo de nicotina entre adultos de 18 a 25 años pasó del 11,7% en 2020 al 23,7% en 2024, mientras que entre adolescentes de 12 a 20 años se duplicó del 5,1% al 10,4% en el mismo período.
Alta tasa de hospitalización y UCI
Un metaanálisis publicado en mayo de 2026 en PubMed Central (PMC), que revisó 38 estudios con 13.516 pacientes diagnosticados entre 2019 y 2022, confirmó la gravedad inherente del EVALI: el 94,4% de los casos requirió hospitalización y el 35,7% debió ingresar a la unidad de cuidados intensivos (UCI). La mortalidad general fue del 0,9%.
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En cuanto a los pacientes más jóvenes, un estudio publicado en JAMA Pediatrics estableció que los adolescentes de entre 13 y 17 años presentaron una tasa de ingreso a UCI del 46,9%, superior a la de los adultos jóvenes de 18 a 24 años (37,6%).
La Cleveland Clinic precisa que, en la mayoría de los casos, los pacientes responden al tratamiento —que incluye corticosteroides y, en algunos casos, antibióticos para descartar infecciones— y comienzan a mejorar a los pocos días. Sin embargo, los médicos advierten que los síntomas pueden reaparecer tras finalizar el tratamiento, lo que hace necesario un seguimiento pulmonar prolongado.
Christiani, quien publicó un editorial en el NEJM durante la ola de casos de 2019, sostuvo que el patrón inflamatorio del EVALI varía entre pacientes y que esa heterogeneidad sugiere que más de un compuesto puede estar involucrado. “El patrón de la epidemia actual es de lesión pulmonar inflamatoria, no infecciosa”, afirmó en declaraciones recogidas por la Harvard T.H. Chan School of Public Health.
La Cleveland Clinic recomienda evitar por completo los productos de vapeo, en especial los que contienen acetato de vitamina E, y adquirir únicamente productos de distribuidores autorizados. Quienes desarrollen síntomas respiratorios tras vapear deben consultar a un médico de inmediato y llamar al servicio de emergencias si sienten que no pueden respirar con normalidad.
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