Cómo era la alimentación de los Homo sapiens y por qué la dieta paleo moderna genera debate

En una entrevista para el ZOE podcast, un arqueólogo y una nutricionista analizaron las evidencias científicas sobre los hábitos de los primeros seres humanos y explicaron los aspectos que suelen malinterpretarse cuando se intenta trasladarlos a la actualidad

Guardar
Google icon
Cinco homínidos en una cueva con hoguera, carne cruda, ensalada, frutas, vegetales, utensilios de madera y pinturas rupestres en las paredes.
Los hallazgos científicos sobre la alimentación paleolítica indican que los Homo sapiens mantenían una dieta diversa en la que los vegetales y productos locales tenían un papel central (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, la creencia de que los humanos del Paleolítico consumían sobre todo carne dominó la conversación sobre los orígenes de la alimentación humana.

Sin embargo, nuevos hallazgos científicos y el análisis de restos arqueológicos revelaron una historia mucho más compleja. Los expertos coincidieron en que los primeros Homo sapiens y otras especies humanas mantenían una dieta diversa, donde los vegetales y productos locales desempeñaban un papel tan relevante como la carne.

PUBLICIDAD

Sobre esta evidencia profundizaron el arqueólogo británico James Cole, decano de la School of Applied Sciences de la Universidad de Brighton, y la nutricionista italiana Federica Amati, investigadora del Imperial College London, durante un episodio del podcast de la organización de ciencia nutricional ZOE.

Tres personas sentadas alrededor de una mesa negra con micrófonos, tazas amarillas y un ordenador portátil. Paredes blancas, piso de madera, plantas
Los restos arqueológicos muestran que algunos grupos del Paleolítico en la actual España casi no consumían carne y priorizaban hongos, musgos y plantas locales (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

The Guardian y otros medios internacionales reunieron el interés global por las dietas ancestrales y su impacto en las tendencias alimentarias actuales. El análisis de Cole y Amati evidencia que muchas de las ideas populares sobre la “dieta paleo” carecen de base científica y pueden inducir a errores nutricionales.

PUBLICIDAD

Alimentación paleolítica: un mosaico de recursos

Según expuso Cole en ZOE podcast, la dieta de los humanos del Paleolítico era “adaptativa y variada”, con un menú que dependía estrictamente de la disponibilidad local y las estaciones del año: “No era solo carne, también había alimentos vegetales, plantas silvestres, tubérculos, frutos y semillas”.

Los estudios isotópicos en huesos y dientes demostraron que, mientras algunos neandertales consumían más proteínas que los carnívoros salvajes, grupos en la actual España casi no incluían carne y preferían hongos, musgos y plantas locales.

Las diferencias regionales y la movilidad de los grupos humanos generaban patrones alimenticios muy diversos. “El consumo de recursos marinos, como mariscos y peces de aguas poco profundas, también está documentado en varios yacimientos”, explicó Cole.

La dieta del Paleolítico era adaptativa y variada, con carne, gramíneas, tubérculos, frutos y semillas según la disponibilidad local y las estaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)
La dieta del Paleolítico era adaptativa y variada, con carne, gramíneas, tubérculos, frutos y semillas según la disponibilidad local y las estaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia arqueológica muestra que la dieta humana siempre se ajustó a los recursos disponibles y a los ciclos estacionales, lo que desmiente la idea de un menú único o rígido.

Fuego, evolución y diversidad fisiológica

La aparición del fuego marcó un punto de inflexión clave. El arqueólogo explicó que “el uso del fuego permitió cocinar alimentos, facilitando la digestión y liberando más energía para el desarrollo cerebral”.

Este cambio se asocia con una reducción del tamaño del aparato digestivo y un aumento del tamaño cerebral, un proceso conocido como “hipótesis del tejido caro”. La cocción no solo afectó carnes, sino también vegetales como tubérculos y granos silvestres, lo que amplió la variedad de alimentos accesibles.

Un hombre con camiseta gris habla frente a un micrófono negro en un estudio con paneles acústicos, una planta verde y una taza amarilla
Según el arqueólogo Jame Cole, la evidencia sobre la dieta paleolítica también documenta el consumo de recursos marinos, como mariscos y peces de aguas poco profundas, en varios yacimientos (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

El registro fósil reveló que la reducción de la longitud intestinal y el aumento de la capacidad cerebral ocurrieron en paralelo con la diversificación de la dieta. “Nuestros ancestros evolucionaron para aprovechar una gran variedad de alimentos, a diferencia de otros primates”, afirmó Cole.

El mito de la dieta paleo moderna

La popularidad de la denominada “dieta paleolítica” moderna surgió a partir de libros como “The Paleo Diet”, publicados desde la década de 2000s.

Según explicó Amati en el podcast, esta corriente promueve una alimentación centrada en carne, pescado, frutas y semillas, excluyendo lácteos, granos enteros y legumbres. “Elimina grupos alimenticios esenciales que sí formaban parte de la dieta ancestral, pero la base científica de esa exclusión es débil o directamente incorrecta”, señaló Amati.

Federica Amati advirtió que la dieta paleo moderna excluye lácteos, granos enteros y legumbres pese a que esos alimentos sí formaban parte de la alimentación ancestral (Freepik)
Federica Amati advirtió que la dieta paleo moderna excluye lácteos, granos enteros y legumbres pese a que esos alimentos sí formaban parte de la alimentación ancestral (Freepik)

La justificación de la dieta paleo moderna se basa en la idea de que la alimentación industrial actual perjudica la salud. Si bien los expertos reconocieron los riesgos del exceso de ultraprocesados y azúcares añadidos, advirtieron que excluir por completo alimentos como granos y legumbres puede afectar la salud intestinal y cardiovascular.

“Los ensayos clínicos muestran que, a largo plazo, la dieta paleo puede dañar la microbiota intestinal y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2”, detalló la nutricionista.

Hallazgos científicos y recomendaciones

Estudios recientes citados por The Guardian y el podcast de ZOE documentaron la presencia de granos y legumbres en la dieta de neandertales y Homo sapiens desde hace decenas de miles de años.

El consumo de lácteos se incorporó posteriormente, tras el inicio de la ganadería, aunque muchas poblaciones humanas desarrollaron adaptaciones genéticas para digerir la lactosa.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los expertos recomiendan una alimentación con variedad de plantas, granos integrales y legumbres, menos ultraprocesados y carnes procesadas, y hábitos como cocinar en casa y consumir alimentos locales y de temporada (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis de los expertos subrayó que la variedad, la estacionalidad y la preparación social de los alimentos eran rasgos centrales de la alimentación ancestral.

“Una dieta saludable incluye variedad de plantas, granos integrales, legumbres y la reducción de productos ultraprocesados. Cocinar en casa y compartir las comidas son prácticas asociadas con mejores resultados de salud”, sostuvo Amati.

Las recomendaciones actuales enfatizan la importancia de consumir al menos 30 tipos de plantas por semana, incorporar alimentos locales y de temporada, evitar carnes procesadas y mantener ayunos nocturnos de 12 a 14 horas, una pauta que coincide con los ritmos circadianos observados en sociedades tradicionales.

El debate sobre la dieta paleolítica real y sus interpretaciones contemporáneas sigue abierto, pero la evidencia científica señala que la clave de la salud está en la diversidad y el equilibrio, no en la exclusión inflexible de grupos alimenticios.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Por qué el colesterol puede subir en invierno y cómo reducir el riesgo de infarto en los meses más fríos

Un análisis con 30.000 pacientes confirmó que quienes padecen diabetes, hipertensión u obesidad pueden registrar aumentos de LDL de hasta 15 mg/dL en invierno, lo que eleva de forma considerable su probabilidad de sufrir un evento cardíaco

Por qué el colesterol puede subir en invierno y cómo reducir el riesgo de infarto en los meses más fríos

Por qué es tan fácil confundirse con el día y cuándo es una señal de alarma

La ciencia de los ritmos circadianos explica cómo el reloj interno y el sueño influyen en la orientación temporal y distingue entre fallas atencionales esperables y signos que requieren evaluación profesional

Por qué es tan fácil confundirse con el día y cuándo es una señal de alarma

Comer una palta al día podría reducir el colesterol en adultos con obesidad

Un estudio de Penn State observó una reducción en partículas LDL tras seis meses, sin cambios en el peso ni en la cintura. Los autores remarcan que el efecto fue modesto y no reemplaza una mejora general de la dieta

Comer una palta al día podría reducir el colesterol en adultos con obesidad

El mejor momento para comer fruta: cómo influye en la energía, el sueño y el peso

Investigaciones y profesionales de la salud revelan cómo el horario de consumo de fruta puede marcar diferencias en el bienestar físico, el descanso nocturno y la reducción del apetito. Resaltan el valor de los carbohidratos en la energía cotidiana

El mejor momento para comer fruta: cómo influye en la energía, el sueño y el peso

Cómo es la terapia experimental con células madre que podría cambiar el tratamiento de la diabetes tipo 1

Un estudio presentado en la reunión anual de la ISSCR en Montreal monitoreó a 12 adultos durante doce meses y no registró rechazo inmunológico ni efectos adversos graves en ninguno de los participantes

Cómo es la terapia experimental con células madre que podría cambiar el tratamiento de la diabetes tipo 1