“El colesterol LDL se acumula en las arterias a edades tempranas sin causar síntomas”, advirtió el cardiólogo Fabrizio Oliva

El presidente de la Federación Italiana de Cardiología detalló las nuevas recomendaciones nutricionales para proteger el corazón. Cuáles son las alternativas para reemplazar costumbres poco saludables y la importancia del ejercicio

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Un corazón anatómico rodeado de salmón, aguacate, arándanos, frambuesas, nueces, avena, espinacas, aceite de oliva y té verde sobre una mesa clara.
Las nuevas guías alimentarias priorizan la dieta mediterránea para reducir el riesgo cardiovascular, con énfasis en reemplazar hábitos poco saludables y sumar ejercicio regular (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Asociación Americana del Corazón (AHA) ha publicado en la revista Circulation una actualización de sus recomendaciones dietéticas que reafirman la importancia de la dieta mediterránea como principal aliada en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Los especialistas advierten que la correcta elección de los alimentos y un estilo de vida activo pueden prevenir la mayoría de los infartos e incluso reducir la incidencia de ictus, en un contexto donde la prevalencia de dolencias cardíacas continúa en ascenso en todo el mundo.

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Según proyecciones publicadas por la Asociación Americana del Corazón, en Estados Unidos más del 50% de los adultos convive actualmente con alguna patología cardiovascular, una proporción que podría alcanzar el 60% en 2050 si las tendencias actuales se mantienen. Se estima que solo 1 de cada 4 adultos y 1 de cada 5 niños de entre 6 y 17 años cumplen las recomendaciones de actividad física, lo que incide en las tasas de obesidad que afectan a más del 40% de los adultos y a más de 1 de cada 5 niños.

En Italia, el doctor Fabrizio Oliva, director del departamento de Cardiología Clínica del hospital Niguarda de Milán y presidente de la Federación Italiana de Cardiología, señaló al diario italiano Corriere della Sera que la mortalidad cardiovascular ha descendido gracias a diagnósticos y tratamientos precoces, pero los factores de riesgo como la obesidad y la vida sedentaria han aumentado en la última década.

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Primer plano de los pies descalzos de una persona adulta sobre una balanza digital blanca, que muestra en su pantalla el número '68.5 kg'.
Mejorar la calidad de la dieta y mantener una vida activa puede prevenir hasta el 80% de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

El exceso de peso afecta actualmente al 46% de la población adulta en Estados Unidos, y al 26% de los niños de entre 3 y 17 años, registrándose el mayor crecimiento entre los adultos jóvenes, de 18 a 34 años.

El doctor Oliva explicó que la clave para revertir la progresión de estas enfermedades radica en una prevención que denomina “primordial”, enfocada en adoptar un estilo de vida saludable desde los primeros años de vida para impedir la aparición de factores de riesgo.

Entre las medidas recomendadas: para adultos, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa, y en niños y adolescentes, un mínimo de 60 minutos diarios, sumados a ejercicios regulares de fortalecimiento muscular para todas las edades.

El experto subrayó que el equilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto calórico es esencial para mantener un peso adecuado, pero insistió en que “todas las indicaciones se complementan entre sí, y a la hora de lo que ponemos sobre la mesa para comer, lo que se aconseja se traduce en un retorno a la verdadera dieta mediterránea, en las cantidades adecuadas”, dijo Oliva. Los beneficios, sostuvo, se reflejan en la disminución de factores de riesgo críticos como la presión arterial y los niveles de lípidos en sangre.

El colesterol LDL como factor causal y la prevención integral

Ilustración médica de una arteria con placa obstructiva y glóbulos rojos, junto a la anatomía del sistema cardiovascular humano.
“El colesterol malo comienza a acumularse en las arterias desde edades tempranas y lo hace sin manifestar síntomas”, alertó el cardiólogo Fabrizio Oliva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de las novedades más relevantes de la guía es la reconsideración del colesterol LDL —el llamado de manera coloquial “colesterol malo”— como “un factor causal que comienza a acumularse en las arterias a una edad temprana sin causar síntomas”, según Oliva.

El especialista enfatizó que la ausencia de señales de alarma hasta que las lesiones están avanzadas pone en evidencia la urgencia de incorporar hábitos saludables desde la infancia para evitar daños irreversibles.

Anteriormente, el experto señaló al medio italianao: “El colesterol es una causa directa de infartos o accidentes cerebrovasculares, no un factor de riesgo, por lo tanto, la edad para realizarse la prueba es temprana. Los hombres deberían conocer sus valores alrededor de los 40 años, las mujeres a los 50, porque están “protegidas” por las hormonas femeninas hasta la menopausia", expresó Oliva.

Mujer adulta de pelo corto come con un tenedor un plato con salmón, quinoa y ensalada. En la mesa hay pan de pita, hummus y aceitunas negras.
La correcta elección de los alimentos y la actividad física pueden evitar la mayoría de los infartos y disminuir la incidencia de accidentes cerebrovasculares, según especialistas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pero ¿por qué es tan peligroso el colesterol? El colesterol “malo”, o LDL se “adhiere” a las arterias, provocando su engrosamiento y rigidez, lo que a su vez produce aterosclerosis, placas y coágulos que, al desprenderse, pueden dar lugar a infartos y accidentes cerebrovasculares.

¿Cómo puede prevenir los niveles altos de colesterol malo? “En primer lugar, debe evitar la presión arterial alta, la diabetes, el sobrepeso y la glucosa alta”, aconsejó Oliva. Luego, hacer ejercicio (150 minutos de ejercicio moderado a la semana) y cuidar la alimentación. “Evite el exceso de azúcares simples y grasas saturadas, por lo tanto, evitar carne roja, embutidos y alimentos procesados ​​industrialmente. Concéntrese en la dieta mediterránea rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y aceite de oliva virgen extra. Tenga cuidado de no excederse con la sal, el alcohol y el peso. Y los huevos están exonerados. Puede comerlos", explicó Oliva.

Los pilares de la nueva guía de la Asociación Estadounidense del Corazón

Vista cenital de mesa con frutas, verduras, pescado, frutos secos, pan, legumbres y aceite de oliva.
La Asociación Americana del Corazón reafirma el rol de la dieta mediterránea en la prevención de enfermedades cardíacas y aconseja incorporar sus principios desde la infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estrategia preventiva planteada exige no solo paciencia y educación, sino también un monitoreo médico continuo, según el especialista. La alimentación adecuada debe acompañarse de pautas claras: consumo prioritario de frutas y verduras —frescas, congeladas o enlatadas sin azúcares ni sal añadidos—, elección de cereales integrales como trigo, avena o quinoa, y una preferencia sostenida por alimentos mínimamente procesados.

La evidencia genética y clínica reunida en la guía apunta a que la reducción del consumo de alcohol y sodio ayuda a controlar la presión arterial, junto con una mayor ingesta de alimentos ricos en potasio como frutas y legumbres.

Los especialistas recomiendan, además, carnes rojas magras en vez de procesadas, sustituir grasas saturadas y aceites tropicales como el de coco por grasas insaturadas —especialmente el aceite de oliva— y elegir lácteos bajos en grasa. Toda la cadena de decisiones, insisten, configura un patrón alimentario alineado con la dieta mediterránea que ha probado reducir no solo los eventos cardiovasculares sino también el riesgo de presentar diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo.

“Es una guía alimentaria basada en la evidencia y una revisión compleja que evoluciona junto con la investigación emergente”, aseguró Alice H. Lichtenstein, líder de la Dirección de Dieta y Prevención de Enfermedades Crónicas en el Centro de Investigación en Nutrición Humana sobre el Envejecimiento Jean Mayer del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en la Universidad Tufts, en Boston.

Primer plano de un hombre de mediana edad caminando por un parque en otoño. Viste una remera térmica oscura y pantalón deportivo, con árboles de hojas naranjas y marrones al fondo y hojas caídas en el suelo.
El seguimiento médico, la actividad física y una alimentación basada en frutas, verduras, cereales integrales y pescado azul conforman la estrategia preventiva recomendada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Oliva resumió la nueva guía como la integración de “los ocho pilares que definen la calidad de la salud cardiovascular”: nutrición equilibrada, actividad física suficiente, abandono del tabaco y descanso de calidad, junto con el control regular de peso, colesterol, azúcar en sangre y presión arterial.

Según explicó el presidente de la Federación Italiana de Cardiología, “mejorar pequeños aspectos de esas ocho pautas en conjunto puede prevenir hasta el 80% de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, las principales causas de muerte tanto en Italia como en el resto del mundo".

Datos de la Organización Mundial de la Salud aportan una medida del impacto: las enfermedades cardiovasculares causan más de 6,5 millones de muertes prematuras cada año, superando ampliamente a los diagnósticos de cáncer y patologías respiratorias.

Entre las nuevas recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón, los expertos consideran crucial incorporar estas pautas desde la infancia y mantenerlas toda la vida, avalando el principio de reversibilidad de los factores de riesgo si se logra modificar hábitos antes de que las lesiones sean irreversibles.

El cardiólogo Oliva concluyó que la prevención efectiva requiere “paciencia, información y seguimiento profesional constante”, y reiteró que pequeños cambios en la vida cotidiana pueden disminuir de manera drástica la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la principal causa de mortalidad en el mundo desarrollado.

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