Facundo Manes: “La salud cerebral hoy no es solo una cuestión médica, también afianza la economía y la democracia”

En una entrevista con Infobae, el neurocientífico habló del nuevo paradigma de salud cognitiva en la era de la inteligencia artificial. Adelantó detalles de la cumbre de neurociencia que reunirá a los máximos referentes globales y se celebrará en Buenos Aires este viernes y sábado

Guardar
Facundo Manes habló con Infobae sobre la evolución de las neurociencias y la importancia de considerar la salud cerebral como eje estratégico en la economía, la cohesión social y la democracia en el contexto actual, marcado por la inteligencia artificial, los efectos de la pandemia y la desigualdad.

Durante décadas, los neurocientíficos advirtieron sobre la importancia de la salud cerebral y la prevención cognitiva en sociedades cada vez más longevas. Sin embargo, ese debate, que alguna vez estuvo confinado al ámbito médico y científico, hoy irrumpe con fuerza en todos los ámbitos.

En la era de la inteligencia artificial, la discusión sobre el cerebro se expande: solo aquellas sociedades que decidan invertir de manera estratégica en su capital cerebral estarán en condiciones de afrontar los desafíos y las oportunidades que plantea la IA.

Frente a ese escenario, Argentina se prepara para convertirse, este viernes 24 y sábado 25 de abril, en la capital mundial de la salud cerebral con la realización del 2nd Meeting of the International Alliance on Brain Health, un evento que marcará la agenda global sobre salud cerebral para la próxima década.

En una entrevista con Infobae, el neurocientífico Facundo Manes, creador de INECO y la Fundación INECO y alma mater de la cumbre global, se entusiasma frente a los desafíos futuros: “Hoy mi nueva tarea es poner al cerebro como inversión estratégica para los países que quieran desarrollarse”.

Entrevista de Daniela Blanco a Facundo Manes
Facundo Manes subraya: “La creatividad humana es irremplazable: la IA nunca podrá crear como nosotros” (Gaston Taylor)

La cumbre es organizada por la Fundación INECO, la Fundación Suiza para la Salud Cerebral y International Alliance on Brain Health en colaboración con The Lancet Commission on Brain Health.

El encuentro reunirá a los máximos referentes de esas instituciones y también de organizaciones como la Academia Estadounidense de Neurología, la Asociación de Alzheimer, la Asociación Estadounidense del Corazón, la Federación Mundial de Neurología, la Asociación Mundial de Psiquiatría, la Academia Europea de Neurología, el Consejo Europeo del Cerebro, entre otras.

El cerebro es una inversión económica estratégica

El puntapié para esta “cumbre global del cerebro” surgió a partir de una iniciativa del Foro Económico Mundial y el McKinsey Health Institute, que en su último informe destacaron que, en la era de la IA, el cerebro humano tendrá un rol cada vez más relevante para personas, organizaciones y países.

2nd Meeting of the International Alliance on Brain Health, organizado por Fundación INECO y la Swiss Brain Health Foundation, en articulación con The Lancet Commission on Brain Health.
La cumbre global de salud cerebral reúne a referentes mundiales en Buenos Aires para debatir el futuro de la neurociencia y la inteligencia artificial

Según datos del reporte presentado en la cumbre de Davos en enero, los trastornos vinculados al cerebro representan casi el 24% de la carga global de enfermedad, y se estima que aplicar intervenciones eficaces podría evitar hasta 267 millones de años de vida ajustados por discapacidad antes de 2050, con un impacto económico acumulado de hasta USD 6,2 billones.

Para Argentina, estimaciones locales indican que la pérdida de capital cerebral implicó en 2023 el 1,4% del PBI.

Estas cifras refuerzan la urgencia de invertir en salud cerebral, no solo como desafío médico, sino como política central para la economía, la cohesión social y la democracia.

Una representación digital de la cabeza y el cuello de un ser humano, con un cerebro azul iluminado y vasos sanguíneos rojos, junto a interfaces de datos holográficas.
Visualización futurista de la cabeza humana con un cerebro brillante y vasos sanguíneos, integrada con interfaces holográficas que exhiben datos complejos de neurociencia y tecnología avanzada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La narrativa sobre el cerebro en la era de la IA

—Usted fue pionero en poner en la centralidad del debate público lo trascendente que es la salud cerebral para las personas. Luego vino el tiempo de más conocimiento y a la vez prevalencia de las enfermedades neurodegenerativas a nivel mundial. ¿Cómo sintetiza ese salto conceptual que puso al tema en la agenda global?

—Facundo Manes: Pienso ya en la próxima etapa, que es poner al cerebro como el recurso económico productivo, de cohesión social y de la democracia en la era de la inteligencia artificial. Hay, por suerte, mucha gente hoy que habla del cerebro. Hay muchos jóvenes interesados en estudiar neurociencias en la Universidad de Favaloro y en tantos otros claustros... Pero eso ya es tarea de otros.

Mi tarea ahora y mi energía están puesta en otro horizonte. En el mundo pasaron tres cosas importantes que todavía subestimamos. Primero, la pandemia; es cierto que la potencia del virus disminuyó, pero el impacto educativo, sociocultural y mental va a durar décadas. Segundo, la revolución tecnológica, la inteligencia artificial´. Nos asustó un poco, es muy útil pero nos asustó. Y tercero, la desigualdad. El sistema comunista cayó, colapsó en los años ´90. Quedó el sistema de mercado, que produjo riqueza como nunca, pero con mucha desigualdad. Todo eso nos estresa, nos genera incertidumbre. Creo que la próxima narrativa de los países, tiene que ser invertir en algo que es previo al capital humano, y que responde a la pregunta, ¿con qué generamos capital humano? Con el cerebro.

Y si no están bien nutridos, y si no están bien estimulados, y si estamos estresados, y si no dormimos bien, si no hacemos ejercicio, si no tenemos conexión humana, habrá un impuesto cognitivo y emocional que será común a todos los estamentos de la sociedad.

Manes analiza el nuevo paradigma humano ante la revolución tecnológica, la inteligencia artificial y la necesidad de invertir en el desarrollo cerebral. Destaca la importancia de habilidades como la resiliencia y la vulnerabilidad

—En el siglo XXI, la longevidad de las sociedades y la hiperconectividad de las nuevas generaciones plantean desafíos opuestos para la salud cerebral. ¿Cómo los analiza y cuál es el aporte del cerebro al valor de la economía?

—Manes: El próximo paradigma es humano. La revolución tecnológica es fascinante, pero no va a reemplazar al ser humano. La inteligencia artificial será un compañero de ruta para los cerebros preparados. Las sociedades y organizaciones que no inviertan en el cerebro quedarán atrás. La creatividad humana es irremplazable: la IA nunca podrá crear como nosotros. Yo no veo como una amenaza a la inteligencia artificial, porque la manera en la que creamos los humanos; no tiene reemplazo con la inteligencia artificial.

—La selección y ponderación que hacemos los humanos no es parte de la IA, que tiende a homogeneizar…

—Totalmente. Por eso el informe del Foro Económico Mundial y el McKinsey Health Institute advierten que, en la era de la inteligencia artificial, necesitamos invertir en habilidades cognitivas como resiliencia y vulnerabilidad. La vulnerabilidad genera compasión, empatía y aceptación, fortalezas humanas donde la IA no puede competir. Los neurocientíficos estamos empezando a decir que el ser humano será, en ciertos aspectos, irreemplazable. Esa es la clave para la narrativa del futuro.

En la era de la IA el futuro es invertir en habilidades cognitivas

Imagen estilizada de un cerebro en corte lateral con rutas de red neuronal artificial y pantalla digital de IA al costado.
Representación visual de un cerebro humano enlazado con una red neuronal artificial y datos digitales de IA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe conjunto del Foro Económico Mundial y el McKinsey Health Institute, documenta que los trastornos cerebrales constituyen cerca de un cuarto de la carga mundial de enfermedad y que, si se implementan intervenciones eficaces, podrían evitarse millones de años de vida perdidos y reducirse el impacto económico global en billones de dólares.

El reporte define al capital cerebral como integración de dos dimensiones: la salud cerebral —funcionamiento óptimo del cerebro, sostenido por la prevención y atención de trastornos mentales, neurológicos y de consumo de sustancias— y el desarrollo de habilidades cognitivas, que abarcan la empatía, la adaptabilidad y el liderazgo personal.

Además, destaca la necesidad de combinar las fortalezas humanas con la inteligencia artificial para potenciar el desarrollo sostenible. En zonas de ingresos medios y bajos, como América Latina, la salud cerebral es aún más relevante: la mayoría de los casos de Alzheimer y demencias ocurrirán en estas regiones, y la pobreza genera un “impuesto cognitivo” que limita el potencial económico y social.

Ilustración en acuarela de un médico con bata blanca mostrando una radiografía a un paciente anciano con barba gris, sentado en una camilla.
Las habilidades cognitivas como resiliencia, empatía y adaptabilidad se posicionan como herramientas esenciales frente a los desafíos de la inteligencia artificial, señala Manes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Manes señala que la inteligencia artificial es fascinante y que es necesario regularla, estar atentos a su desarrollo.

Agrega que desde las neurociencias, los neurólogos y psiquiatras comienzan a advertir una cuestión clave: “el humano como lo conocemos va es –en ciertos aspectos– irreemplazable”. Destaca, reside la clave para la narrativa futura a nivel personal, de organizaciones y de países.

Para dimensionarlo, cita datos de la American Academy of Neurology: “En el mundo, más de un tercio, y en Estados Unidos, quizás por más diagnóstico o más tecnología, una de cada dos personas tendrá un problema cerebral: cefalea, epilepsia, autismo, esquizofrenia, Alzheimer, ACV, entre otras enfermedades".

Entrevista de Daniela Blanco a Facundo Manes
El neurólogo Facundo Manes resalta que invertir en salud cerebral resulta clave para la economía, la cohesión social y la democracia en la era de la IA (Gaston Taylor)

Remarca que, en la era de la IA que algunos ven como era de amenaza laboral, todos, no solo aquellos que no tienen un problema psiquiátrico, mental o neurológico, deben desarrollar capacidades como resiliencia, flexibilidad cognitiva, pensamiento crítico, trabajo en equipo: “Es la era de las brain skills, las habilidades mentales”.

Manes vuelve sobre la cuestión central: cómo desarrollar habilidades cognitivas y emocionales en la era de la inteligencia artificial. Subraya que en países de ingresos bajos y medios, donde un grupo importante de la población vive en la pobreza, la falta de estimulación cognitiva, emocional o de nutrición produce un “impuesto cognitivo”.

Por eso, la salud cerebral es un asunto central para las economías en desarrollo. Manes plantea: “La salud cerebral no es un tema médico, es un tema con impacto y valor en la economía. Es un tema de productividad, de cohesión social, de democracia. Es un tema central para la economía en la era de la inteligencia artificial”.

Facundo Manes presenta el encuentro internacional que convierte a Argentina en la capital mundial de la salud cerebral, con la participación de instituciones líderes y expertos globales

—Los medios informamos cada vez más sobre cerebro, soledad y salud mental, y las audiencias muestran una avidez creciente por comprender estos temas. Existe una sinergia positiva, pero ¿qué más se necesita, qué otras herramientas puede adoptar la sociedad para preservar la salud mental?

—Te respondo como médico y como político. Hoy contamos con evidencia sólida, similar a la que los cardiólogos disponían hace 30 o 40 años. Todo lo que beneficia al corazón —control de glucemia, niveles normales de azúcar en sangre, colesterol, presión arterial, evitar el sobrepeso y mantener una dieta equilibrada— también favorece al cerebro.

Pero el cerebro requiere además otros cuidados fundamentales: dormir entre siete y ocho horas diarias, porque el sueño es salud. También es clave la conexión humana, sin importar si uno vive solo o acompañado. La soledad crónica, un problema creciente tanto en países desarrollados como en desarrollo, tiene un impacto comparable al de fumar quince cigarrillos por día, y es más nociva que la polución ambiental o la obesidad.

Cuando acudimos al médico, rara vez nos preguntan por nuestra red social o nuestras relaciones personales, aunque esos vínculos sean determinantes para la salud cerebral. Aprender cosas nuevas, desafiar la mente, salir del espacio de confort, estudiar idiomas o adquirir nuevos conocimientos también son herramientas clave.

Ilustración en acuarela de una mujer mayor de cabello blanco y suéter rosa, riendo mientras sostiene un bloque de madera. Hay bloques de colores sobre la mesa.
Una mujer mayor sonríe mientras juega con bloques de construcción de colores en una mesa, plasmada con un estilo de acuarela vibrante y luminoso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Desafiar a las neuronas y contar con un propósito...

—Exactamente. Manejar el estrés es fundamental. No podemos evitarlo, pero sí podemos decidir cómo reaccionar ante él. Esto implica una reevaluación cognitiva de nuestras emociones: cambiar la manera en que pensamos para influir en cómo nos sentimos. Además, tener un propósito en la vida es esencial. En mi caso, ese propósito está orientado a una Argentina que supere el enfoque exclusivo en bajar la inflación y apueste de manera decidida al desarrollo. Estoy convencido de que, si encaramos el desarrollo, la inflación bajará como consecuencia.

Contar con un propósito es clave, pero también lo es en términos colectivos. Hay alrededor de 195 países reconocidos por la ONU; unos 150 tienen una macroeconomía ordenada y no sufren inflación, pero solo 38 o 40 son países desarrollados. ¿Por qué más de 100 naciones, aun con estabilidad macroeconómica, no logran desarrollarse? Porque no invirtieron en cerebro. Lo que los economistas definían en los años sesenta como capital humano, hoy sabemos que no es posible sin capital cerebral. Es la etapa previa e indispensable para el desarrollo real.

Facundo Manes sesion en la que se sanciono la ley del plan de ciencia y tecnología 2030 Cámara de Diputados

—¿Qué le dejó su paso por la política, donde buscó transformar la realidad?

—Mi experiencia en la política me dejó incluso más inquieto, porque la percibo atrapada en discusiones menores y en intereses de corto plazo. No soy el mismo de antes, el médico que solo hablaba de cerebro; decidí involucrarme porque tengo un compromiso genuino con mi país. Lo que observé es que muchos dirigentes piensan solo en la próxima elección, en ser parte de una lista, y no en políticas de transformación real.

Logramos aprobar en Diputados una de las primeras leyes de salud cerebral del mundo, que ahora espera tratamiento en el Senado. Argentina podría convertirse en el primer país en contar con una ley de salud cerebral.

Los médicos y científicos comenzamos a salir de nuestros consultorios, como planteé recientemente en Houston: “El problema no es la falta de evidencia, los datos ya existen”. El envejecimiento poblacional incrementará la incidencia del deterioro cognitivo. La evidencia está; lo que falta es coraje, la voluntad de salir del laboratorio y del espacio de confort para explicarle a la sociedad que la verdadera economía del siglo XXI se basa en invertir en nuestro cerebro, en lo humano.