
Las personas que naturalmente se quedan despiertas hasta tarde, conocidas como “búhos nocturnos” o noctámbulos, presentan un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes mantienen un ritmo diurno o intermedio.
Este hallazgo, obtenido a partir del análisis de más de 300.000 adultos de mediana y avanzada edad, implica que ciertos comportamientos asociados al cronotipo vespertino podrían tener consecuencias relevantes para la prevención y el tratamiento de afecciones cardíacas, en especial en mujeres.
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Según el estudio publicado en el Journal of the American Heart Association, los hábitos de sueño y vigilia podrían ser una variable determinante para la salud del corazón.
Cronotipos y riesgo cardiovascular
El riesgo cardiovascular en el grupo de cronotipo nocturno supera al de quienes tienen horarios intermedios o matutinos, y esta diferencia se manifiesta especialmente en la población femenina. La investigación, que agrupó a quienes reconocieron una preferencia clara por trasnochar frente a quienes se identificaron como madrugadores o no expresaron preferencia, pone énfasis en que la mayor vulnerabilidad se relaciona en buena medida con conductas modificables.
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Alrededor del 24% de los encuestados se consideraban madrugadores, mientras que el 8% se consideraban vespertinos. El 67%, al que los investigadores denominaron el grupo “intermedio”, se situó en un punto medio.

“Las investigaciones muestran cada vez más que cuando nuestro reloj biológico interno no está sincronizado con los horarios diarios, puede afectar la salud cardiometabólica”, dijo la autora principal Sina Kianersi, investigadora de la división de sueño y trastornos circadianos del Brigham and Women’s Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard.
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“Las personas nocturnas pueden ser más propensas a tener comportamientos que pueden afectar la salud cardiovascular, como una dieta de peor calidad, fumar y un sueño inadecuado o irregular”, añadió la experta.
Prueba de ello, es una investigación reciente realizada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España que identificó que los infartos nocturnos presentan una menor gravedad en comparación con los que ocurren durante el día.
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El equipo del CNIC atribuyó esta diferencia a la actividad de los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos. Según el estudio, estos leucocitos muestran una actitud menos agresiva en horario nocturno, lo que reduce el impacto de los infartos en ese periodo.
Qué descubrieron sobre las personas noctámbulas

El estudio evaluó la salud cardiovascular de cada participante usando los parámetros del Life’s Essential 8 de la American Heart Association, un sistema que considera dieta, actividad física, no fumar, calidad del sueño y niveles saludables de peso, colesterol, glucosa y presión arterial. Se otorgó a cada participante una puntuación de salud cardíaca de 0 a 100. Una puntuación más alta indicaba un corazón más sano. La puntuación media de salud cardíaca de todos los participantes fue de 67,4. Las mujeres presentaron mejor salud cardíaca que los hombres, con puntuaciones de 70 y 65, respectivamente.
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El análisis encontró:
- Los noctámbulos tenían una prevalencia 79% mayor de tener una mala salud cardiovascular en comparación con los cronotipos intermedios.
- Los noctámbulos tenían un riesgo 16% mayor de sufrir un infarto o accidentes cerebrovasculares durante un seguimiento medio de aproximadamente 14 años, en comparación con las personas dentro de la categoría intermedia. Los madrugadores no presentaron mayor riesgo.

- El cronotipo vespertino se relacionó con puntuaciones bajas de salud cardiovascular en mujeres que en hombres.
- El aumento del riesgo de enfermedades cardíacas entre las personas nocturnas se debía a malos hábitos y factores relacionados con la salud cardíaca, especialmente el consumo de nicotina y la falta de sueño.
- Las personas madrugadoras tenían una prevalencia un 5% menor de puntuaciones bajas de salud cardíaca en comparación con aquellos que no tenían un cronotipo matutino o vespertino fuerte.
“No es solo que el cronotipo por sí solo tenga algo que aumente el riesgo de enfermedad cardiovascular en los noctámbulos”, dijo Kianersi, “sino que es a través de ese perfil, o esa mala salud cardiovascular, que causa ese mayor riesgo de enfermedad cardíaca”.
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Kristen Knutson, presidenta voluntaria de la declaración de la American Heart Association sobre salud circadiana, afirmó que los resultados del trabajo “demuestran que el mayor riesgo cardiovascular en los cronotipos vespertinos se debe en parte a hábitos que pueden modificarse, como el tabaquismo y el sueño.”
Knutson, que no participó de la investigación, recalcó: “Los cronotipos vespertinos no son intrínsecamente menos sanos, pero enfrentan desafíos que hacen especialmente importante que mantengan un estilo de vida saludable.”
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La declaración científica de la American Heart Association señala la conveniencia de tomar en cuenta el cronotipo personal al decidir el momento óptimo para intervenciones o tratamientos médicos. Según Knutson, “Algunos medicamentos o terapias funcionan mejor cuando coinciden con la fase adecuada de los ritmos circadianos, y ese momento varía según cada cronotipo. Programas dirigidos a quienes tienden de manera natural a trasnochar podrían ayudarlos a mejorar sus hábitos y reducir el peligro de enfermedad cardíaca”.
El estudio advierte que la muestra pudo tener ciertas limitaciones: la mayoría de los participantes del UK Biobank eran blancos y presentaban un estado de salud relativamente mejor que el promedio poblacional, lo que puede afectar la generalización de los resultados a otros grupos. Además, la medición de la preferencia por la mañana o la noche fue autodeclarada y se realizó una sola vez.
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