
El consumo elevado de conservantes alimentarios presentes en productos ultraprocesados se asocia con un mayor riesgo de cáncer —especialmente de mama y próstata— y de diabetes tipo 2, según datos recientes de investigaciones europeas.
Así lo concluyen dos investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de la Sorbona de París, la Universidad Paris-Cité, el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM)francés y el Instituto Nacional de Investigación para la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
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Cohorte NutriNet-Santé: análisis detallado de conservantes y salud

El estudio central, coordinado por equipos de la Universidad de la Sorbona de París, el INSERM y universidades británicas, analizó datos de más de 105.000 adultos del estudio NutriNet-Santé.
Casi el 80% de los participantes eran mujeres, observadas durante un promedio de siete años y medio mediante cuestionarios dietéticos de 24 horas y análisis de 58 conservantes (33 estrictos y 27 antioxidantes).
Esta estrategia permitió distinguir entre tipos de conservantes y su posible vínculo con enfermedades, explicaron los responsables de los trabajos publicados.
El equipo aplicó modelos multivariados para evaluar cómo la ingesta acumulada de conservantes —tanto antioxidantes como no antioxidantes— influía en el desarrollo de cáncer y diabetes tipo 2. Los resultados, correspondientes al período 2009-2023, se hicieron públicos a comienzos de 2026 en las principales revistas científicas.
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Conservantes alimentarios y cáncer: principales hallazgos

Según el estudio publicado en The BMJ, una mayor ingesta de varios conservantes se relacionó con un incremento en la incidencia de distintos tipos de cáncer.
Entre los compuestos destacados, el sorbato de potasio (E202) se asoció con un 14% más de riesgo de cáncer general y un 26% de cáncer de mama. El metabisulfito de potasio (E224) y los sulfitos totales, por su parte, se vincularon con aumentos del 12% y 13% en el riesgo de cáncer general y de mama, respectivamente. El nitrito de sodio (E250) se relacionó con un 32% más de riesgo de cáncer de próstata.
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Otros conservantes, como el nitrato de potasio, los acetatos y el ácido acético, también mostraron incrementos de riesgo, al igual que el eritorbato de sodio, según la cohorte NutriNet-Santé. En el análisis individual, 11 de los 17 conservantes evaluados no evidenciaron asociación significativa con el desarrollo de cáncer.
El profesor William Gallagher, de la University College Dublin, remarcó que los datos no permiten establecer causalidad, aunque sí observar una relación entre mayor ingesta de conservantes no antioxidantes y tasas elevadas de cáncer general, de mama y próstata. Desde la Queen’s University Belfast, Mark Lawlor puntualizó el aumento relativo de ciertos riesgos: “El sorbato de potasio se asoció con una subida del 26% en el riesgo de cáncer de mama, y el nitrito de sodio, con un aumento del 32% en cáncer de próstata”.
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Rachel Richardson, de la Colaboración Cochrane, advirtió que las asociaciones suelen ser modestas y que los márgenes de error sugieren que el efecto real podría ser bajo. Además, la muestra está compuesta principalmente por mujeres con estilos de vida más saludables que la media poblacional, lo que puede limitar la representatividad.
Conservantes y diabetes tipo 2: impacto sobre la salud metabólica

Los datos publicados en Nature Communications y dados a conocer ayer por Infobae muestran que una ingesta elevada de conservantes se asocia con un aumento del 47% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Entre los compuestos con mayor relación al riesgo se encuentran el sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido acético (E260), acetatos de sodio (E262), propionato de calcio (E282), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330), ácido fosfórico (E338) y extractos de romero (E392).
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Mathilde Touvier, directora de investigación del INSERM y coordinadora del estudio, sostuvo que se trata del primer trabajo global que explora la relación entre conservantes y diabetes tipo 2 a largo plazo en una cohorte de más de 100.000 adultos. Los autores insisten en que los resultados reflejan una asociación estadística, sin demostración de causalidad.
Consultada por Infobae, la doctora Pilar Quevedo, jefa de la División Nutrición del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires explicó que una dieta basada en ultraprocesados “promueve una alimentación de baja calidad nutricional, rica en azúcares simples, grasas saturadas y sodio, y pobre en fibra y micronutrientes”, lo que facilita la aparición de sobrepeso y diabetes tipo 2.
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En tanto, la nutricionista y directora académica de la diplomatura en Nutrición y Diabetes de la Universidad de Belgrano, Cecilia Martinelli, recordó que la recomendación general es que más del 90% de la dieta diaria esté compuesta por alimentos naturales o mínimamente procesados.
Opiniones, advertencias y contexto experto

Expertos del Science Media Centre Ireland, la Universidad de Newcastle y el King’s College London señalaron que, aunque los resultados son relevantes, deben interpretarse con cautela.
Gavin Stewart, de la Universidad de Newcastle, consideró que una revisión futura de la seguridad de los aditivos está justificada, pero modificar las conductas de consumo sería prematuro ante el margen de incertidumbre.
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El profesor Tom Sanders, del King’s College de Londres, señaló que el leve aumento del riesgo de cáncer podría explicarse por otros factores, como el consumo de carne procesada, alcohol, azúcar, sal o el uso de anticonceptivos orales, que se intentaron ajustar en el análisis estadístico. Así, el riesgo algo mayor de cáncer a los 60 años (13%) podría deberse a la no corrección total de estos factores.
Richardson subrayó un posible factor de confusión: quienes consumen más sulfitos suelen hacerlo a través de bebidas alcohólicas, que contienen otras sustancias potencialmente cancerígenas, en tanto Gunter Kuhnle, de la Universidad de Reading, sostuvo que los datos actuales no justifican preocuparse por la seguridad de los conservantes, dada la dificultad para cuantificar el consumo real y distinguir entre compuestos naturales y añadidos industrialmente.
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Limitaciones de los estudios y recomendaciones regulatorias

Los expertos coinciden en que la naturaleza observacional limita la posibilidad de establecer una relación causal. Entre las principales limitaciones se mencionan la representatividad limitada de la muestra, el control parcial de factores de confusión y la dificultad para medir con exactitud el consumo de aditivos o distinguir entre compuestos naturales y añadidos.
El sistema NOVA y guías internacionales desaconsejan el consumo elevado de ultraprocesados, tanto por su exposición a múltiples aditivos como por su baja calidad nutricional, advirtió Carlos Monteiro, de la Universidad de Sao Paulo. Este tipo de productos altera la estructura química de los alimentos y dificulta el control fisiológico de la digestión y la saciedad.
Frente a la incertidumbre y los riesgos potenciales, tanto el Science Media Centre Ireland como los equipos de NutriNet-Santé y los investigadores de The BMJ proponen que las agencias regulatorias revisen las políticas sobre conservantes alimentarios. Entre las propuestas figuran establecer límites de uso más estrictos, etiquetados más claros y mayor transparencia sobre la presencia de aditivos.
La recomendación consensuada por especialistas e instituciones consultadas es priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados, junto a estilos de vida activos y saludables. Touvier (INSERM) destacó la necesidad de respuestas urgentes en salud pública, mientras que Kevin McConway, de The Open University, concluyó: “Hay evidencias claras de que al menos algunos alimentos ultraprocesados elevan el riesgo de ciertas enfermedades”.
Mantener una proporción alta de alimentos naturales y recién elaborados en la dieta es la medida preferente mientras avanza el debate regulatorio y la investigación sobre aditivos alimentarios.
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