
Una dieta rica en compuestos vegetales y el uso de probióticos podrían frenar la progresión del cáncer de próstata y mejorar la calidad de vida de los pacientes según un estudio clínico internacional.
Los resultados del análisis, publicados la revista European Urology Oncology, mostraron que la combinación de alimentos vegetales y un suplemento probiótico redujo en un 44,6% la progresión del antígeno prostático específico (PSA), un marcador clave de la actividad tumoral.
PUBLICIDAD
La investigación fue liderada por la Universidad de Bedfordshire, Reino Unido, junto con expertos de los Hospitales de la Universidad de Cambridge y el Hospital de Bedford, trabajando con científicos de California en Estados Unidos y Perth en Australia.
El cáncer de próstata es una enfermedad en la que se forman células malignas en los tejidos de la próstata, la glándula del aparato reproductor masculino ubicada debajo de la vejiga y delante del recto. Este tipo de cáncer es uno de los más frecuentes en hombres y, en sus etapas iniciales, suele no presentar síntomas evidentes.
PUBLICIDAD
Cómo se realizó el estudio sobre dieta y cáncer de próstata
El ensayo incluyó a 212 hombres diagnosticados con cáncer de próstata de bajo riesgo. Los participantes, sin terapia de privación androgénica pero con niveles crecientes de PSA, fueron sometidos a un seguimiento clínico con exámenes de sangre y resonancia magnética durante cuatro meses.
Para la intervención, todos recibieron un suplemento con brócoli, cúrcuma, granada, té verde, jengibre y arándano. La mitad del grupo recibió, además, un probiótico del género Lactobacillus, mientras la otra mitad recibió un placebo. Todos los pacientes experimentaron una reducción en el ritmo de aumento del PSA.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el grupo que combinó el suplemento vegetal con el probiótico mostró un 44% menos de progresión en este marcador, acompañado de cambios físicos identificados mediante resonancia magnética.
En los que recibieron solo el suplemento vegetal, la progresión se detectó en el 18% de los casos, mientras que en el grupo con probióticos fue del 7,8%. Algunos integrantes de este último grupo incluso presentaron regresión tumoral, un fenómeno ausente en quienes no recibieron probióticos.
PUBLICIDAD

Los beneficios superaron el ámbito bioquímico. Los hombres que tomaron ambos suplementos reportaron mejoría en el flujo urinario, reducción de la urgencia nocturna y de la disfunción eréctil.
También manifestaron menor inflamación corporal y mayor fuerza de prensión, según los datos recogidos en el estudio. Estas mejoras influyeron positivamente en los aspectos físicos y sintomatológicos cotidianos.
PUBLICIDAD
La investigación fue liderada por el profesor Robert Thomas, profesor visitante de Ciencias del Deporte y la Nutrición en la Universidad de Bedfordshire y jefe de Oncología Integrativa en el University College Hospital de Londres, junto a un equipo internacional de expertos.
Thomas, quien también es oncólogo clínico consultor en los hospitales universitarios Addenbrooke’s y Bedfordshire de Cambridge, consideró que el estudio “demuestra, por primera vez, que mejorar el equilibrio bacteriano intestinal puede ralentizar la actividad del cáncer de próstata, a la vez que mejora aspectos importantes de la salud masculina, como los síntomas urinarios, la inflamación y la fuerza física. Resulta especialmente tranquilizador que los cambios observados en el PSA se sustentaran en cambios en las resonancias magnéticas, algo muy inusual y único en la investigación nutricional".
PUBLICIDAD
El especialista destacó que se trata de un ensayo clínico cuidadosamente diseñado y realizado bajo supervisión médica y añadió: “Si bien los resultados son alentadores, se prevé un seguimiento más prolongado para evaluar si estos suplementos reducirán la necesidad de intervenciones importantes como cirugía o radioterapia en los hombres”. a

El contexto epidemiológico acentúa la relevancia de estos resultados. El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres y, en estadios iniciales, suele manejarse bajo vigilancia activa. Más del 50% de quienes adoptan esta estrategia terminan sometiéndose a tratamientos invasivos en cinco años, aunque menos del 5% fallece en esa etapa.
PUBLICIDAD
Especialistas consideran que intervenciones como la alimentación vegetal y el uso de probióticos podrían contribuir a que más hombres mantengan la vigilancia activa y eviten sobretratamientos, siempre bajo supervisión médica.
El doctor Jeffrey Aldous, profesor titular de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Bedfordshire, subrayó que las mejoras en fuerza, inflamación y síntomas cotidianos son fundamentales para la calidad de vida. Manifestó su esperanza de que estos hallazgos impulsen el bienestar de quienes conviven con el cáncer de próstata.
PUBLICIDAD
Los autores del estudio admitieron como principal limitación la duración del seguimiento a los participantes del estudio, restringida a cuatro meses, lo que impide anticipar si los beneficios se mantendrán a largo plazo.
Destacaron la necesidad de nuevos ensayos clínicos con monitoreo prolongado y grupos más amplios de pacientes bajo vigilancia activa.
Los datos obtenidos apuntan a que la combinación de alimentos vegetales y probióticos podría abrir el camino a estrategias menos invasivas para modular la evolución del cáncer de próstata y fortalecer la salud masculina, ampliando las opciones para quienes buscan alternativas a los tratamientos convencionales.

Estudios previos sobre dieta y cáncer de próstata
Una investigación de la Universidad Johns Hopkins observó que una dieta equilibrada está relacionada con una reducción significativa del riesgo de progresión del cáncer de próstata de bajo grado en hombres bajo vigilancia activa, según informaron los autores en la revista JAMA Oncology.
Infobae publicó los detalles del estudio, que siguió a 886 pacientes entre enero de 2005 y febrero de 2017, evaluó la calidad de la dieta mediante el Índice de Alimentación Saludable (HEI, por sus siglas en inglés). Los resultados demostraron que por cada aumento de 12,5 puntos en el HEI, el riesgo de progresión de un cáncer de próstata de grado 1 a grado 2 disminuyó en un 15 %, y a grado 3 o superior, en un 30 %.
Además, tras un promedio de 6,5 años de seguimiento, los científicos constataron que alrededor de un 21 % de los hombres pasaron a grado 2 o más, mientras que un 6 % presentó progresión a grado 3 o más.
Según declaraciones de Bruce Trock, coautor y profesor en Hopkins, la relación es clara: “cuanto más altas eran las calificaciones de calidad de la dieta, más se reducía el riesgo de que un cáncer de próstata de bajo grado progresara si hubiera sido una enfermedad de mayor grado que requiriera un tratamiento curativo”.
El dato sugiere que la reducción de la inflamación asociada a hábitos alimentarios saludables podría ser uno de los motivos detrás de la menor progresión tumoral, según consideraron los especialistas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro
Los trabajos más recientes logran identificar diferencias inesperadas al analizar miles de imágenes, lo que sugiere que el mapeo del trastorno podría replantearse a futuro

Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS
La Semana Mundial pone el foco en acciones para sostener el amamantamiento: en la Argentina, la última encuesta registró 44,7% de exclusividad a los seis meses. Cinco pautas básicas

El “interruptor” del músculo que los científicos lograron potenciar y que podría ayudar a conservar la fuerza
Investigadores de la Universidad de Kyushu descubrieron que una molécula de azufre llamada LASSS duplica la capacidad de una proteína clave para regenerar el tejido muscular dañado por el envejecimiento. Aseguran que aun faltan ensayos de seguridad y eficacia a largo plazo

Un nuevo mapa genético y fósil revela el origen de las serpientes
Tecnologías como los rayos X en 3D y el análisis de genomas permiten reconstruir la historia evolutiva de estos reptiles y aportar datos sobre los orígenes de su linaje

La dieta baja en azúcar en la primera infancia se vincula con menos riesgo de demencia, según un estudio
Un estudio con 65.000 personas en Reino Unido halló que una ingesta limitada durante la gestación y los primeros años de vida se asoció con una menor probabilidad de deterioro cognitivo décadas más tarde



