
El avance en el estudio de los relojes biológicos marca un cambio radical en cómo la ciencia entiende y aborda el envejecimiento. En ese sentido, el cardiólogo y genetista Eric Topol, referente internacional en innovación médica, sostiene que “la relevancia de estos relojes es que pueden ofrecernos información sobre el proceso de envejecimiento que antes no teníamos”, según declaraciones recogidas por Scientific American.
Es que ya no basta con contar los años: la verdadera edad de una persona depende de lo que revelan sus células, órganos y tejidos. Este concepto de edad biológica está revolucionando la medicina preventiva y la longevidad.
¿Qué son los relojes biológicos y por qué son importantes?
La edad cronológica solo mide el tiempo desde el nacimiento, pero la edad biológica refleja el estado real del cuerpo, ya que identificar la verdadera edad biológica es esencial para detectar si una persona o un órgano envejece de manera normal, acelerada o más despacio de lo esperado. Estos descubrimientos, que destacan medios como Scientific American, sitúan a los relojes biológicos en el centro de la innovación médica.

Cada órgano tiene su propio ritmo de envejecimiento. Por eso, los nuevos tests utilizan métodos que van desde el análisis genético hasta la evaluación inmunológica. Detectar si el cuerpo envejece más rápido o más lento que el calendario puede anticipar riesgos y señalar oportunidades para intervenir.
Los relojes biológicos se consideran una de las herramientas más prometedoras para la medicina preventiva actual, ya que permiten tomar decisiones clínicas basadas en la verdadera edad del cuerpo y no solo en la cronología.
La revolución de los relojes epigenéticos
El primer gran hito ocurrió hace una década, cuando el genetista Steven Horvath lanzó el reloj epigenético. A través de una muestra de saliva, demostró que es posible predecir la edad biológica observando los patrones de metilación del ADN, que actúan como marcas asociadas al paso del tiempo y reflejan procesos de oxidación y desgaste.
Con este método, los expertos pueden revelar diferencias significativas entre la edad cronológica y la biológica. Si la brecha supera varios años, se investiga qué factores la provocan y cómo influyen en la salud futura.

Hoy existen relojes múltiples: desde aquellos basados en proteínas o ARN hasta dispositivos que analizan el sistema inmune o incluso relojes específicos para órganos como el corazón, el cerebro o el hígado. La competencia científica y comercial por el reloj más preciso es intensa, pero los avances continúan y prometen nuevas aplicaciones en salud preventiva.
Factores que afectan la edad biológica
La disparidad entre edad biológica y cronológica se relaciona con varios factores:
- Genética: aunque influye, su impacto es limitado.
- Sistema inmune: a partir de los cincuenta y cinco años tiende a debilitarse y puede causar respuestas inflamatorias dañinas, un fenómeno conocido como “inflammaging”.
- Estilo de vida: una dieta saludable, poca comida ultraprocesada, buen descanso y ejercicio regular son claves. “Lo único comprobado para ralentizar el envejecimiento epigenético es el ejercicio”, afirma Topol Para Topol, reconocido especialista de Scripps Research, en Scientific American.
- Entorno ambiental: la exposición a contaminantes como los microplásticos o los llamados “químicos eternos” acelera el envejecimiento. En Estados Unidos, los llamados “desiertos alimentarios” dificultan el acceso a alimentos nutritivos, lo que repercute negativamente en la longevidad.
Inflammaging y longevidad

El vínculo entre inflamación crónica y envejecimiento centra buena parte de las investigaciones actuales. El sistema inmune, que debería protegernos, puede convertirse en un riesgo cuando genera inflamación prolongada en arterias o cerebro, lo que se asocia a enfermedades cardíacas y neurodegenerativas.
Experimentos recientes citados por Scientific American muestran que la vacuna contra la culebrilla logró reducir hasta en un veinticinco por ciento la incidencia de demencia y Alzheimer, probablemente por su efecto en el sistema inmune de adultos mayores.
Más años de vida saludable: el verdadero desafío
El interés por la longevidad saludable crece gracias a estos avances. La aparición de los llamados “super agers” demuestra que es posible llegar a los ochenta y cinco o incluso noventa y ocho años sin enfermedades crónicas graves, aunque finalmente todos enfrentan ciertos riesgos relacionados con el envejecimiento celular e inmunológico.

El gran reto es maximizar los años de vida sana, libres de patologías graves, antes de que llegue el declive natural. Los relojes biológicos ayudan a medir este proceso y motivan la adopción de hábitos que pueden marcar la diferencia.
Topol fue una de las voces más influyentes en promover el uso de tecnologías avanzadas para transformar la atención médica. En sus investigaciones y publicaciones, destaca que la integración de nuevas tecnologías y datos moleculares impulsa la medicina personalizada, anticipando riesgos de enfermedad y adaptando las estrategias preventivas al perfil único de cada persona, según se desprende de su libro Deep Medicine.
Es por eso que, aunque la ciencia aún enfrenta desafíos, los tests de edad biológica se perfilan como una herramienta poderosa para quienes buscan conocer y prolongar sus años de vida saludable de manera informada y personalizada.
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