
En una entrevista concedida a Men’s Health, el cardiólogo José Abellán advierte sobre la magnitud y el desconocimiento de la hipertensión. Esta enfermedad afecta a aproximadamente un tercio de los adultos de todo el mundo y constituye un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Según los datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta condición afecta a 1400 millones de adultos de entre 30 y 79 años en todo el mundo. Esto equivale aproximadamente al 33% (uno de cada tres adultos) de la población mundial en ese rango de edad.
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“Una de las cosas que como médico más me preocupan y que veo además día tras día en mis pacientes es la poca importancia que le damos a la tensión arterial”, afirma Abellán. Al tiempo que agregó: “La hipertensión mata y enferma más que la diabetes, y no somos conscientes”, ya que suele avanzar sin síntomas, por lo que muchas personas no saben que la padecen. Ante este panorama, recomienda la medición regular de la presión arterial.

Falta de conciencia sobre la gravedad de la hipertensión
“No somos conscientes de verdad de lo que mata y enferma la hipertensión, más que la diabetes, por ejemplo. Lo peor es que la hipertensión es silenciosa y, claro, si no nos tomamos la tensión, podemos desconocer que la tenemos elevada”, advierte el cardiólogo.
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La falta de diagnóstico y la minimización del riesgo de la presión arterial alta favorecen la ausencia de tratamiento y elevan el riesgo de complicaciones.
El profesional lamenta que la mayoría de los pacientes no perciban el riesgo real asociado a la hipertensión. Esta falta de conciencia provoca que no se adopten medidas preventivas ni se priorice el control de la tensión, lo que favorece la aparición de complicaciones como infartos o accidentes cerebrovasculares.

Mitos comunes sobre la hipertensión
Abellán identifica varias creencias erróneas extendidas entre sus pacientes. La primera es atribuir la hipertensión solo a la herencia genética: “La primera es que la hipertensión aparece por herencia porque mi padre o porque mi madre eran hipertensos y esto, pues, es cierto si contamos como herencia las magdalenas y galletas que te desayunas igual que tus padres o que te mueves lo mismo que ellos y no haces ejercicio. Al final heredamos hábitos y maneras de vivir y la hipertensión aparece principalmente por tus hábitos”.
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Otra creencia, según el especialista, es que la hipertensión se debe al consumo de azúcar y no a la sal: “La segunda creencia es que la hipertensión se produce por el azúcar y no por la sal, que la sal es buena. Esto es falso a todas luces. La sal añadida aumenta directamente la presión arterial, pero también lo hace una alimentación rica en aditivos y en hidratos de carbono simples, en azúcares, aunque de manera indirecta”.
El cardiólogo añade que ambos, sal y azúcar, provocan un efecto presor a corto, medio y largo plazo, respectivamente. Por último, refuta el mito de que el tratamiento de la hipertensión se basa únicamente en tomar medicación: “Y la tercera es que con las pastillas ya está, y esto no es verdad: el tratamiento de la hipertensión empieza por adoptar hábitos hacia un estilo de vida saludable”.
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Recomendaciones para controlar la hipertensión
EL profesional indica que la receta para reducir la hipertensión es “una alimentación natural y basada en plantas, hacer ejercicio regular, un buen descanso y una adecuada gestión del estrés”.
Insiste en que estos factores deben ser la base para el control de la tensión arterial y que, sin este cambio de hábitos, cualquier otra medida será insuficiente para atajar el problema de raíz.
La adopción de un estilo de vida saludable puede prevenir la aparición de la hipertensión en la mayoría de los casos y es el primer paso para su tratamiento. El profesional destaca la importancia de empezar por los hábitos antes que por la medicación, ya que actuar solo sobre los síntomas, sin modificar la causa, equivale a “poner parches sin remediar lo que ha motivado el desarrollo de hipertensión”.
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Opciones de tratamiento farmacológico y procedimientos médicos
Después de la modificación de los hábitos, Abellán señala que existen opciones farmacológicas y, en casos seleccionados, procedimientos médicos.
“Y después de esto, pues sí, tenemos pastillas, tratamiento farmacológico y, además, como tercera opción, la denervación renal, un procedimiento que hacemos los cardiólogos intervencionistas y que puede ayudar a controlar la hipertensión”, profundizó.
El cardiólogo recalca que recurrir directamente a la medicación sin atender antes al estilo de vida es un error. Si se actúa sobre los factores que favorecen la hipertensión, “podríamos, no lo dudes, controlar la mayoría de los casos de hipertensión”.
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