
Perder peso implica mucho más que una simple cuestión de calorías. Cómo adelgaza el cuerpo es un proceso biológico que transforma la grasa almacenada y la elimina principalmente como agua y dióxido de carbono. No existe una única fórmula efectiva para adelgazar, ya que influyen factores genéticos, metabólicos y de comportamiento.
Cuando una persona reduce su masa corporal, la grasa almacenada en el tejido adiposo se descompone a nivel celular y se convierte en agua y dióxido de carbono. La mayor parte se expulsa por los pulmones en forma de dióxido de carbono, mientras que una cantidad menor se elimina por la orina, sudor y otras secreciones, de acuerdo con Cleveland Clinic. Así, el destino es en su mayoría el aire que se exhala, aunque también se expulsa a través de líquidos corporales.
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El proceso fisiológico se inicia cuando el cuerpo consume menos energía de la que gasta y empieza a utilizar sus reservas energéticas. “Almacenamos energía en el hígado y los músculos, en forma de carbohidratos y células grasas”, explica el Dr. Tom Rifai, especialista en nutrición metabólica de Cleveland Clinic. Este proceso utiliza oxígeno para romper los enlaces de hidrógeno, carbono y oxígeno de las moléculas en las células adiposas, lo que libera energía y origina agua y dióxido de carbono como subproductos.

Esta transformación ocurre tanto en reposo como durante la actividad física. En descanso, procesos como la respiración, el latido cardíaco o la función cerebral requieren energía liberada por esta descomposición molecular. Con el ejercicio, los músculos emplean primero glucógeno almacenado y, después de un periodo, recurren a la grasa como fuente principal de energía.
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Cómo funciona el metabolismo en la pérdida de peso
El metabolismo convierte los alimentos en energía disponible para el organismo. Según Mayo Clinic, determina cuántas calorías necesita el cuerpo para mantener funciones vitales como respirar y bombear sangre, incluso en estado de reposo. Factores como la masa muscular, la edad, el sexo y la genética influyen sobre este metabolismo basal, por lo que dos personas con peso similar pueden consumir energía a ritmos distintos.
Existen creencias extendidas que asocian un “metabolismo rápido” con la capacidad de adelgazar fácilmente, y un “lento” con la dificultad para perder peso. Sin embargo, los especialistas enfatizan que rara vez es la causa principal de la obesidad. “Sí ayuda a decidir cuánta energía necesita el cuerpo. Pero el peso depende de cuánto come y bebe una persona en combinación con la actividad física”, destaca la clínica estadounidense.
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La actividad física juega un papel esencial en la quema de calorías y ayuda a conservar la masa muscular, importante para mantener un metabolismo elevado. Incrementar el movimiento diario y realizar ejercicio de resistencia, como levantamiento de pesas, junto con dedicar entre 150 y 300 minutos semanales a actividades aeróbicas, aumenta el gasto energético, recomienda Mayo Clinic. Coincide Cleveland Clinic al señalar que las personas que logran perder peso y mantenerlo suelen combinar una alimentación equilibrada con ejercicio regular.
Por qué no existe una fórmula única para adelgazar
Las diferencias individuales en la respuesta a tratamientos para la pérdida de peso han llevado a los investigadores a rechazar una solución universal para la obesidad. “Probablemente no exista una solución milagrosa para la obesidad; si la hay, será diferente para cada grupo de personas”, subraya Alison Field, jefa del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Brown, tras analizar datos de más de 2.400 pacientes sometidos a cirugía bariátrica.
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El estudio de la academia identificó al menos cuatro subgrupos distintos de pacientes con obesidad, diferenciados por patrones de alimentación, perfiles metabólicos y antecedentes de peso.
Por ejemplo, un nene que desarrolla la condición a los cinco años tiene necesidades y respuestas muy diferentes a las de un adulto que aumenta de peso paulatinamente, detalla Field. Estos resultados refuerzan la importancia de personalizar los tratamientos para adelgazar.
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The Conversation aporta diversas teorías sobre la regulación del peso. La teoría del “peso de referencia”, propuesta en una investigación, propone que el cuerpo tiende a mantener una cantidad específica de grasa, ajustando el metabolismo y el apetito para conservar ese nivel.
El modelo del “punto de equilibrio” atribuye el peso corporal sobre todo a los hábitos, la alimentación y el entorno, poniendo el foco en el comportamiento más que en la biología. El modelo “doble punto de intervención”, revelado en un estudio de 2023, plantea que existen umbrales superior e inferior entre los cuales intervienen factores ambientales y biológicos para mantener el peso en un rango determinado.
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La evidencia actual apunta a que factores como la genética, el entorno, los hábitos dietéticos, la actividad física y los aspectos psicológicos determinan la facilidad para perder peso. Por ello, los especialistas recomiendan una combinación individualizada de alimentación adecuada, ejercicio sostenido y, en algunos casos, intervención médica o quirúrgica, según el perfil y los antecedentes de cada persona.
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