8 hábitos avalados por neurólogos para ralentizar el deterioro cognitivo leve

Desde 30 minutos de ejercicio moderado hasta una alimentación inspirada en la dieta MIND, Nicholas Doher, de la Cleveland Clinic, detalla las rutinas con mayor respaldo científico para preservar la independencia funcional

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Ilustración de dibujos animados con adultos mayores en diversas actividades: senderismo, yoga, lectura y juegos de mesa, frente a un centro de bienestar en otoño
Adoptar hábitos saludables recomendados por neurólogos ayuda a frenar el avance del deterioro cognitivo leve y preservar la autonomía (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adoptar hábitos saludables avalados por especialistas puede marcar la diferencia en quienes enfrentan deterioro cognitivo leve. Según Dr. Nicholas Doher, neurólogo de la Cleveland Clinic, acciones cotidianas contribuyen a preservar la autonomía y a ralentizar el avance de esta condición, que se considera una etapa intermedia entre el envejecimiento y la demencia.

El deterioro cognitivo leve se caracteriza por una reducción moderada en la memoria, el juicio y el pensamiento, aunque la persona mantiene la capacidad de valerse por sí misma. La Cleveland Clinic precisa que no siempre progresa hacia una demencia, y muchas personas pueden conservar su independencia durante años, lo que resalta la importancia de una intervención temprana y sostenida.

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En ese sentido, el experto enumeró:

  1. Actividad física regular
  2. Alimentación basada en alimentos frescos y cereales integrales (dieta MIND)
  3. Sueño reparador
  4. Manejo del estrés
  5. Control de enfermedades crónicas
  6. Cuidado auditivo
  7. Estímulo social e intelectual
  8. Uso de soportes prácticos para la memoria (agendas, alarmas, organizadores). Esta estrategia es esencial para mejorar la calidad de vida y prolongar la independencia funcional en personas con deterioro cognitivo leve, según el Dr. Doher y la Cleveland Clinic.

Hábitos fundamentales para prevenir el deterioro cognitivo leve

Actividad física: recomendaciones y beneficios

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La actividad física regular fortalece el corazón y el cerebro, ayudando a ralentizar el avance del deterioro cognitivo leve (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Dr. Nicholas Doher, de la Cleveland Clinic, sostiene que “lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro” y enfatiza la importancia de mantener una actividad física diaria.

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Recomienda realizar al menos 30 minutos de ejercicio moderado cinco veces por semana, junto con dos sesiones semanales de fortalecimiento muscular. Actividades como caminatas, yoga o calistenia son accesibles para cualquier edad, y aumentar la actividad de manera progresiva mejora la oxigenación y fortalece las conexiones neuronales, lo que puede contribuir a ralentizar el avance del deterioro cognitivo leve.

El Dr. Doher destaca que la práctica regular de ejercicio no solo beneficia la salud cardiovascular, sino que también resulta clave para preservar las funciones cognitivas, ayudando a mantener la autonomía funcional en personas con deterioro cognitivo leve.

Alimentación equilibrada, sueño y salud cerebral

Una alimentación adecuada es esencial para la salud cerebral. Se recomienda priorizar frutas, verduras de hoja verde, cereales integrales y grasas saludables como el aguacate y el aceite de oliva. El Dr. Doher sugiere un patrón alimentario inspirado en la dieta MIND, que implica reducir alimentos procesados y privilegiar productos frescos.

Un hombre de mediana edad yace despierto en la cama bajo sábanas grises. Un reloj digital en la mesita de noche muestra las 3:47 AM. Ambiente oscuro de dormitorio.
El estrés impacta de forma negativa en la concentración, la calidad del descanso y la memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la Cleveland Clinic, estos cambios pueden implementarse de manera progresiva para asegurar el aporte nutricional necesario que favorezca la memoria y la función cognitiva. Dormir lo suficiente y controlar el estrés también son factores clave: la falta de sueño agrava la confusión y los problemas de memoria, mientras que el estrés impacta negativamente en la concentración, el descanso y la calidad de vida.

Se recomienda establecer horarios regulares, crear entornos adecuados para el sueño, limitar la cafeína e incorporar actividades al aire libre, técnicas de respiración y apoyo emocional, como la terapia o la participación en grupos de apoyo.

Control de enfermedades crónicas, salud auditiva y estimulación mental

El control de enfermedades crónicas es determinante en el deterioro cognitivo leve. Trastornos como la diabetes, la hipertensión, la apnea del sueño y las alteraciones de la salud mental pueden acelerar la progresión de la condición si no se gestionan adecuadamente.

Hombre mayor de 60 años estudiando en un escritorio con libros, libreta y tableta, concentrado en escribir.
Las estrategias de organización personal resultan esenciales para facilitar la vida diaria de quienes tienen problemas de memoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Cleveland Clinic subraya la importancia de mantener un seguimiento médico regular y analizar los efectos secundarios de los medicamentos, ya que algunos pueden aumentar la confusión o los fallos de memoria. La pérdida auditiva también merece especial atención, pues dificulta la comprensión, incrementa el esfuerzo cerebral y puede conducir al aislamiento social, acelerando el deterioro si no se trata oportunamente.

La participación social y el estímulo cognitivo son fundamentales para mantener activo el cerebro. El Dr. Doher recomienda involucrarse en actividades comunitarias, mantener relaciones frecuentes con familiares y amigos, y asumir retos como aprender un idioma, tocar un instrumento o resolver rompecabezas para fortalecer las funciones mentales.

Además, el uso sistemático de apoyos prácticos de agendas, alarmas, organizadores y notas ayuda a evitar olvidos, reducir la frustración y facilitar la organización cotidiana, promoviendo la autonomía y la confianza en la vida diaria.

La atención constante al bienestar cerebral, junto con una actitud comprensiva hacia uno mismo, constituyen pilares recomendados por la Cleveland Clinic para afrontar con mayor seguridad y calidad de vida los desafíos que plantea el deterioro cognitivo leve.

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