
Las enfermedades cardiovasculares continúan entre las principales causas de muerte en el mundo, aunque muchos de los factores que favorecen su aparición no siempre resultan evidentes.
Más allá del tabaquismo, la obesidad o el colesterol elevado, especialistas advirtieron que ciertas conductas incorporadas a la rutina diaria pueden deteriorar lentamente la salud del corazón sin generar señales inmediatas.
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El cardiólogo italiano Francesco Lo Monaco, fundador de la Clínica Nacional del Corazón en Harley Street, detalló en diálogo con The Telegraph cuáles son los hábitos más frecuentes que observa en pacientes de mediana edad y que, con el paso de los años, elevan el riesgo de sufrir hipertensión, insuficiencia cardíaca o accidentes cerebrovasculares.

“La enfermedad cardíaca no es un destino genético para la mayoría de las personas, sino el resultado de decisiones repetidas a lo largo del tiempo”, subrayó.
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Dormir a distintas horas altera funciones clave del organismo
Uno de los puntos que el especialista consideró más importantes es la regularidad del descanso nocturno. Dormir pocas horas o cambiar constantemente el horario de sueño afecta el ritmo circadiano y modifica procesos fisiológicos relacionados con la presión arterial, la inflamación y el metabolismo.
Según indicó Lo Monaco, la falta de sueño incrementa el cortisol y reduce la sensibilidad a la insulina, dos factores asociados al deterioro cardiovascular. Además, citó un estudio realizado en Finlandia que identificó un mayor riesgo de problemas cardíacos graves en personas de mediana edad que dormían menos de ocho horas y mantenían horarios irregulares.
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El médico también recomendó evitar el uso del teléfono celular antes de acostarse. De acuerdo con sus declaraciones, la exposición a la luz azul puede disminuir la producción de melatonina, una hormona vinculada con la protección de los vasos sanguíneos frente al estrés oxidativo.
El exceso de sal también aparece en alimentos percibidos como saludables
Muchos pacientes eliminan snacks industriales o comidas rápidas, aunque continúan consumiendo grandes cantidades de sodio sin advertirlo. Sopas envasadas, embutidos, panes industriales y salmón ahumado figuran entre los productos que el cardiólogo señaló por su elevado contenido de sal.
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Explicó que la hipertensión continúa como “el principal factor de riesgo modificable” para enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. También advirtió que numerosas personas superan los 6 gramos diarios recomendados incluso sin agregar sal extra a las comidas.

Como referencia alimentaria, destacó el patrón mediterráneo basado en verduras, legumbres, pescado, frutas y aceite de oliva virgen extra. Distintas investigaciones relacionaron este tipo de alimentación con una reducción clínicamente significativa de cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares.
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Permanecer sentado durante horas
El sedentarismo prolongado ocupó otro lugar central entre las advertencias del especialista. Pasar demasiadas horas sentado frente a una computadora o recostado reduce el colesterol bueno (HDL), altera los niveles de azúcar en sangre y favorece procesos vinculados con la coagulación.
“Estar sentado es el nuevo fumar”, afirmó Lo Monaco a The Telegraph. Además, mencionó una investigación de 2024 difundida en el Journal of the American College of Cardiology que vinculó más de 10 horas diarias de sedentarismo con mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte cardiovascular, incluso en personas físicamente activas.
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Frente a ese escenario, recomendó interrumpir los períodos prolongados de inmovilidad con pausas breves cada 45 minutos. También remarcó la importancia de sostener actividad física regular, independientemente de la intensidad.
Los productos “sin grasa” pueden contener más azúcar y sodio
Otra conducta frecuente entre personas que buscan perder peso es reemplazar alimentos tradicionales por versiones “light” o “sin grasa”. Yogures descremados, aderezos reducidos en calorías y barras de cereal forman parte de ese grupo.
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El cardiólogo explicó que muchos fabricantes sustituyen la grasa por azúcares añadidos, sodio o edulcorantes para conservar textura y sabor. Según detalló, estos componentes pueden elevar la glucosa en sangre y los triglicéridos, además de reducir el colesterol bueno (HDL).

Por ese motivo, recomendó priorizar alimentos enteros y mínimamente procesados, como yogur natural entero, frutos rojos, semillas y grasas saludables provenientes del aceite de oliva o la palta.
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Algunos enjuagues bucales pueden afectar la presión arterial
Entre los hábitos menos conocidos mencionados por el especialista apareció el uso frecuente de enjuagues bucales antibacterianos fuertes. Según explicó, ciertos productos eliminan bacterias beneficiosas presentes en la boca que participan en la producción de óxido nítrico, una molécula esencial para la flexibilidad de los vasos sanguíneos.
Lo Monaco citó un estudio que observó una disminución en los efectos positivos del ejercicio sobre la presión arterial cuando las personas utilizaban enjuagues antibacterianos después de entrenar. Como alternativas, sugirió enjuagues naturales, probióticos orales o soluciones menos agresivas para la microbiota bucal.
Cenar tarde y acostarse enseguida sobrecarga al organismo
El último hábito señalado por el especialista fue cenar cerca de la hora de dormir. Según explicó, iniciar el descanso mientras el sistema digestivo continúa activo puede aumentar la exigencia sobre el sistema nervioso simpático y afectar procesos vinculados con la regulación metabólica y cardiovascular.

El cardiólogo recomendó dejar al menos tres horas entre la última comida y el momento de acostarse. Además, mencionó un estudio que relacionó períodos más largos de ayuno nocturno con mejores niveles de presión arterial, frecuencia cardíaca y control de glucosa durante la noche.
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