Agotamiento laboral: dos terapias científicas para afrontarlo, según una especialista internacional

Una experta propone dos enfoques científicos para abordar este problema. La Organización Mundial de la Salud, organismo de referencia internacional en salud pública, ya lo reconoce como un fenómeno vinculado al trabajo

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Tres personas en una oficina oscura trabajando hasta tarde; una mujer estresada mirando su laptop, otra con la cabeza entre las manos y un hombre reclinado agotado.
Las intervenciones tradicionales ofrecen solo alivio temporal al burnout, según una especialista internacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

El agotamiento laboral afecta a millones de trabajadores en todo el mundo. El problema, conocido como burnout, se intensifica por el exceso de trabajo y el estrés crónico, lo cual genera consecuencias en la salud física y mental.

Según datos recientes, dos tercios de los empleados afirman experimentar síntomas de agotamiento, una tendencia que exige soluciones efectivas en entornos laborales de alta presión.

De acuerdo con la revista médica Infosalud, la psicoterapeuta estadounidense Shaina Siber sostiene que el agotamiento va más allá del cansancio físico. El estrés crónico modifica la estructura cerebral, activa el centro del miedo y dificulta la regulación emocional. El burnout no solo reduce la energía y la motivación, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión y otros trastornos graves.

Si bien los intentos habituales de recuperación, como el autocuidado, las vacaciones o el ejercicio, suelen ofrecer alivio temporal, no resuelven el problema de fondo.

La especialista señala que la clave está en enfrentar el agotamiento desde un enfoque psicológico y compasivo. En su libro Using ACT and CFT for Burnout Recovery: The Beyond Burnout Blueprint, propone la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), desarrolladas respectivamente por Steven Hayes y Paul Gilbert, como intervenciones que permiten romper el ciclo del estrés crónico y restaurar la flexibilidad psicológica, ayudando a las personas a reconectar con sus valores y recuperar el sentido de propósito.

El impacto del burnout en el cerebro y el cuerpo

Hombre argentino joven con camisa azul claro apoyado en una pared, con la cabeza baja y expresión de fatiga, en un ambiente interior con luces cálidas.
Recomiendan la Terapia de Aceptación y Compromiso combinada con la Terapia Centrada en la Compasión (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con investigaciones citadas por la profesional, el estrés laboral prolongado altera el funcionamiento cerebral, activando la amígdala y suprimiendo la corteza prefrontal. Este desequilibrio mantiene a las personas en modo supervivencia e impide la recuperación emocional.

En ese sentido, el burnout se asocia con síntomas persistentes de fatiga, dificultad para concentrarse y pérdida de motivación, lo que afecta tanto al rendimiento profesional como a la salud general.

Según la psicoterapeuta, el autocuidado tradicional no basta para revertir el agotamiento. Explica que técnicas como el yoga, la meditación o los descansos ocasionales pueden aliviar el malestar, pero no solucionan el problema cuando existen causas estructurales, como cargas de trabajo excesivas, falta de apoyo y entornos laborales tóxicos. El dolor emocional y los desafíos cotidianos forman parte de la vida laboral y requieren estrategias psicológicas más profundas.

La experta añade que el agotamiento también erosiona el sentido de conexión y la capacidad de acción, dificultando la toma de decisiones y la adaptación a nuevas circunstancias. Esta situación incrementa la sensación de aislamiento y bloqueo, lo que hace necesario un abordaje que contemple tanto el entorno laboral como el bienestar individual.

Terapias científicas para el abordaje del agotamiento laboral

Una mujer de mediana edad, con blusa de color crema, se sienta en su escritorio frente a un portátil, con las manos en las sienes y el ceño fruncido, en una oficina con fondo desenfocado.
Especialistas subrayan que la exposición prolongada a entornos estresantes altera regiones cerebrales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) promueve la flexibilidad psicológica y la aceptación radical de experiencias difíciles. La autora indica que este enfoque permite que las personas se mantengan presentes, afronten emociones complejas y actúen en consonancia con sus valores personales.

Investigaciones publicadas por el Journal of Contextual Behavioral Science demuestran que la ACT modifica las respuestas neuronales, reduce la rumiación mental y mejora la regulación emocional.

Por su parte, la Terapia Centrada en la Compasión (CFT) utiliza la compasión para regular el sistema nervioso y activar las vías cerebrales de seguridad y conexión social. Según Siber, la CFT ayuda a disminuir el control del miedo en el cerebro y fomenta una actitud más compasiva hacia uno mismo y los demás. Esta técnica es adecuada en entornos laborales exigentes, donde el autocuidado tradicional resulta insuficiente.

El programa Beyond Burnout Blueprint integra ambos enfoques en un marco que busca abordar el agotamiento desde la raíz. Siber indica que el proceso comienza con la clarificación de valores y la aceptación de la incomodidad, seguido de ejercicios que promueven la autocompasión y la resiliencia emocional.

El método tiene como objetivo transformar la reacción frente al estrés, reemplazando el esfuerzo constante por una actitud de apertura y recuperación.

Aplicación práctica y cambios en el entorno laboral

La autora destaca que el agotamiento profesional afecta a quienes trabajan en sectores de alta responsabilidad, como sanidad, educación, derecho, finanzas y tecnología. Subraya la importancia de implementar cambios sistémicos, como cargas de trabajo justas, flexibilidad laboral y ambientes psicológicamente seguros, para prevenir el burnout.

Los líderes y equipos deben priorizar la creación de contextos laborales que favorezcan el bienestar, mientras que las personas pueden fortalecer su resiliencia a través del desarrollo de habilidades psicológicas y compasivas. La integración de ACT y CFT ofrece una ruta basada en evidencia para afrontar el agotamiento, restaurar el equilibrio emocional y recuperar el sentido en la vida profesional.