
En el Día Mundial de la Salud 2026, que se celebra este 7 de abril bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y referentes internacionales llaman a la acción colectiva para construir un futuro más saludable para todos.
En este marco, los especialistas resaltan el impacto de la colaboración científica y promueven la adopción de rutinas preventivas como pilar para reducir la incidencia de enfermedades crónicas, fortalecer la inmunidad y mejorar la calidad de vida.
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Hábitos como la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado, el manejo del estrés, la hidratación suficiente, la reducción del consumo de tabaco y alcohol y el control médico periódico, permiten disminuir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas, según la Organización Mundial de la Salud y expertos en medicina preventiva.
1- Actividad física diaria y reducción del sedentarismo

La actividad física regular es uno de los pilares más sólidos en la prevención de enfermedades crónicas. La Escuela de Medicina de Harvard y la Organización Panamericana de la Salud recomiendan al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar, andar en bicicleta o realizar ejercicios de fuerza. Estudios publicados en la revista Journal of Sport and Health Science, realizados por el NIHR Leicester Biomedical Research Centre del Reino Unido, demostraron que incluso una caminata diaria de 10 minutos puede prolongar la esperanza de vida en adultos mayores y reducir riesgos de artritis, problemas articulares y enfermedades metabólicas.
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El médico clínico Ignacio Gutiérrez Magaldi, jefe del Departamento Clínico Adultos y subdirector médico de Desarrollo de la Clínica Reina Fabiola de la Universidad Católica de Córdoba, señaló en una nota a Infobae que “el entrenamiento de fuerza regular ayuda al cuerpo a recuperarse de la inflamación y reduce marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva”.
2- Alimentación equilibrada y consumo de alimentos reales

Seguir una dieta basada en alimentos reales —frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables— es esencial para disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y fortalecer el sistema inmunológico. Según la Escuela de Medicina de Harvard, los patrones alimentarios validados, como la dieta mediterránea, ofrecen beneficios demostrados en la prevención de afecciones cardíacas y metabólicas. Un reciente estudio publicado en la revista Nutrients concluyó que la falta de micronutrientes esenciales como vitaminas A, C, D, E, del complejo B, hierro, zinc y selenio debilita las defensas naturales y aumenta la vulnerabilidad a infecciones respiratorias.
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La médica especialista en Nutrición, Marianela Aguirre Ackermann, subrayó en una nota a Infobae que “el consumo de alimentos procesados provoca inflamación localizada en el intestino y el hígado”, mientras que los azúcares refinados tienen un efecto similar. Se recomienda priorizar alimentos frescos y minimizar ultraprocesados y azúcares añadidos para un beneficio integral.
3- Descanso nocturno y calidad del sueño

Dormir entre siete y ocho horas por noche es fundamental para la regeneración celular, el equilibrio hormonal y la función inmunitaria. Según la National Sleep Foundation y la Harvard Health, la privación de sueño incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y trastornos emocionales. Un estudio citado por la revista The New England Journal of Medicine asocia el sueño de calidad con menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas y accidentes.
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La doctora Wynne Armand, médica de atención primaria en el Mass General Brigham Health Care Center de Boston, advirtió que “un sueño reparador fortalece el sistema inmunitario, ayuda a controlar el peso corporal y optimiza la capacidad cognitiva”. Se aconseja mantener horarios estables, evitar pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso.
4- Manejo del estrés y salud mental

El control del estrés mediante técnicas de atención plena, meditación y respiración consciente protege el sistema cardiovascular y reduce la inflamación crónica. Investigaciones de la Escuela de Medicina de Harvard y publicaciones en revistas como Nature Human Behaviour destacan que el estrés sostenido deteriora la salud mental y física, incrementando la vulnerabilidad a infecciones y enfermedades autoinmunes.
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La Dra. Armand recomienda la meditación diaria y ejercicios de respiración como la respiración en caja, que “regula el sistema nervioso y contribuye a reducir la presión arterial”. Además, la calidad de las relaciones sociales se vincula con menor mortalidad y mejor bienestar físico y mental, según estudios internacionales.
5- Hidratación adecuada

Mantener una hidratación óptima es indispensable para el funcionamiento de todos los sistemas corporales. Las guías nacionales y la especialista Aguirre Ackermann recomiendan consumir al menos dos litros de agua al día, adaptando la cantidad según la edad, el peso y el nivel de actividad física. La ingesta suficiente de agua favorece el transporte de nutrientes, la eliminación de toxinas y la regulación térmica.
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El médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas José de San Martín, remarcó a este medio que “el agua es fundamental para los procesos biológicos”, ya que el cuerpo humano está compuesto por un 60 a 70% de agua. Frutas y verduras frescas también aportan hasta un 30% de la hidratación diaria.
6- Reducción del consumo de tabaco y alcohol

Abandonar el tabaco y limitar el consumo de alcohol son medidas reconocidas para prevenir enfermedades respiratorias, cardiovasculares, hepáticas y varios tipos de cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de cigarrillo es la principal causa evitable de muerte y dejar de fumar produce una “reducción drástica de los niveles de inflamación en pocas semanas”.
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El consumo excesivo de alcohol, por su parte, afecta el hígado, el páncreas y el sistema nervioso central. La Escuela de Medicina de Harvard indica que el cuerpo trata el alcohol como un agente tóxico, desencadenando una respuesta inflamatoria generalizada. Se aconseja reducir la frecuencia y evitar el consumo en personas con antecedentes de trastorno por consumo de alcohol.
7- Control médico periódico y prevención

Realizar chequeos médicos regulares, monitorear parámetros de salud y seguir las indicaciones profesionales permite detectar y tratar precozmente factores de riesgo. El autocuidado informado, la vacunación y la adherencia a tratamientos prescritos son recomendaciones sostenidas por la Organización Mundial de la Salud y sociedades científicas internacionales para prevenir complicaciones y optimizar la calidad de vida a largo plazo.
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El doctor François Peinado, urólogo y andrólogo español, destacó en SportLife que “el monitoreo constante del estado de salud y la educación pública en prevención son fundamentales para una vida más larga y saludable”.
La evidencia científica coincide en que estos siete hábitos —actividad física, alimentación equilibrada, buen descanso, manejo del estrés, hidratación adecuada, reducción de tabaco y alcohol, y control médico— constituyen la base para prevenir enfermedades y promover una longevidad activa.
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