
El ejercicio físico forma parte de las rutinas diarias de millones de personas, pero no siempre se presta atención al estado y al uso del calzado deportivo. Mientras se priorizan variables como la intensidad, la frecuencia o la técnica, los pies, que sostienen y absorben el impacto del movimiento, suelen quedar relegados.
Esta omisión puede traducirse en molestias persistentes, menor rendimiento e incluso lesiones evitables, como ampollas, molestias en las articulaciones o lesiones por sobrecarga.
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Un informe del sitio especializado en salud EatingWell advirtió que ciertos hábitos cotidianos durante el entrenamiento afectan de manera directa la salud podológica, a partir de la consulta con podólogos especialistas en deporte.
1. Ajuste incorrecto del calzado: un problema frecuente
Uno de los errores más frecuentes es utilizar zapatillas que no se ajustan correctamente al pie. Según la podóloga Nicole G. Freels, “un calzado deportivo que se ajuste correctamente proporciona amortiguación, estabilidad y soporte para la mecánica natural del pie”.

Cuando ese ajuste no es adecuado, el cuerpo compensa, incrementando la carga sobre estructuras sensibles, como la fascia plantar, el tendón de Aquiles o las articulaciones, y favoreciendo la aparición de ampollas y roces.
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Los podólogos aconsejaron dejar un espacio aproximado del ancho de un pulgar entre el dedo más largo y la puntera y asegurar que el talón permanezca firme sin generar presión excesiva. Además, hay que considerar la hinchazón natural que ocurre durante la actividad física; por eso, se recomienda probar el calzado al final del día o después de entrenar, cuando el pie está más dilatado.
2. Zapatillas desgastadas y pérdida de soporte
El desgaste y pérdida de soporte de las zapatillas repercute en la capacidad de absorber impactos y controlar el movimiento, lo que puede llevar a desalineaciones posturales y aumentar el riesgo de lesiones por sobreuso.
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El podólogo Joshua Treimer indicó a EatingWell que no siempre es sencillo identificar el momento en que un par deja de ser funcional y recomendó observar el cambio en la función del zapato como principal indicador.

Entre las señales más comunes figuran la reaparición de molestias durante la rutina habitual o la aparición de dolores sin causa aparente. Aunque el exterior del calzado parezca en buenas condiciones, la estructura interna pierde eficacia con el paso del tiempo, por lo que se recomienda reemplazar las zapatillas al menos una vez al año.
3. Errores en la elección del calzado según la actividad
No todas las actividades físicas implican los mismos movimientos, y esa diferencia impacta en la elección del calzado. Utilizar un modelo no diseñado para una determinada disciplina limita el soporte y la estabilidad necesarios para cuidar el pie.
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Los ejercicios que requieren desplazamientos hacia adelante, como correr o caminar, necesitan características diferentes respecto a actividades con frecuentes cambios de dirección y movimientos laterales.

Treimer afirmó que analizar la dinámica del deporte permite acotar mejor la selección de las zapatillas. Los modelos de entrenamiento cruzado, por ejemplo, otorgan mayor soporte en la parte delantera y en la suela, acompañando movimientos complejos. Elegir el tipo adecuado de calzado deportivo no sólo incide sobre la comodidad sino en la prevención de lesiones.
4. Riesgos de entrenar sin calzado deportivo adecuado
Una práctica habitual es entrenar en casa con calzado que no está diseñado para la actividad física. Botas, sandalias, pantuflas o incluso modelos planos de lona carecen de elementos esenciales como amortiguación, soporte del arco o estabilidad en el talón. Freels advirtió que estos modelos pueden ser inestables o voluminosos, lo que dificulta un entrenamiento seguro.
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El ejercicio realizado descalzo sobre superficies rígidas también incrementa el riesgo de sobrecarga. “La mayoría de las rutinas de ejercicio ocasionales se benefician de un calzado deportivo adecuado que estabilice el pie y absorba el impacto”, explicó la experta. Esta recomendación refuerza la importancia de usar equipamiento adaptado al nivel y tipo de exigencia física.

Consejos de los podólogos para proteger la salud de los pies
Los podólogos consultados por el medio especializado en bienestar coincidieron en la importancia de elegir zapatillas en tiendas especializadas, donde es posible recibir asesoramiento sobre tallas, ajuste y tipo de pisada.
También subrayaron la necesidad de renovar el calzado deportivo conforme al uso y de prestar atención a señales de desgaste, tales como deformaciones en la entresuela y irregularidades en la suela.
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Ante la aparición persistente de dolor, ardor, entumecimiento o cambios en la piel, los profesionales aconsejaron acudir a un especialista en salud para la detección y abordaje temprano de posibles lesiones.
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