
La movilidad juega un papel central en la calidad de vida y la salud, sobre todo con el paso de los años. Mantener un rango de movimiento adecuado permite realizar tareas cotidianas de forma segura y autónoma. Uno de los principales riesgos asociados con la pérdida de esta cualidad es la caída. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, cerca de uno de cada cuatro adultos mayores experimenta una caída cada año. Un 10% de estos episodios provoca lesiones que limitan la actividad durante al menos un día.
La prevención de caídas y lesiones se relaciona directamente con el cuidado y la mejora de la movilidad. Estas cifras ponen en evidencia la necesidad de adoptar rutinas que protejan la movilidad a largo plazo.
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De este modo, el ejercicio es una herramienta fundamental para mejorarla, pero no todas las actividades tienen el mismo impacto en la flexibilidad corporal. Correr, una de las prácticas de fitness más extendidas en todo el planeta, puede generar una mayor rigidez muscular y dificultar el movimiento fluido. Por lo tanto, expertos han revelado que otras disciplinas, como el yoga, se posicionan como una alternativa más eficiente.
Los beneficios del yoga
Investigaciones recientes han señalado al yoga como una opción más eficiente para aumentar la flexibilidad. Estudios demuestran que practicar esta disciplina dos veces por semana ya produce mejoras notables en el rendimiento físico en apenas un par de meses.
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La instructora de yoga y pilates, Shannon Nichols, explicó en declaraciones citadas por The Independent que los estiramientos estáticos, característicos de las clases tradicionales, resultan especialmente efectivos para profundizar en la flexibilidad. Estos movimientos consisten en mantener posturas específicas el tiempo suficiente para percibir el estiramiento, acompañados de una respiración controlada.
Un trabajo presentado en el Journal of Strength and Conditioning Research analizó a adultos que participaron en sesiones durante 10 semanas, observándose mejoras significativas en la amplitud de movimiento de varias articulaciones. Este tipo de resultados se repite en investigaciones similares, donde hubo comparaciones con rutinas convencionales de estiramiento y que también evidenció los aspectos positivos de esta práctica.
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El efecto se atribuye a la combinación de posturas sostenidas, movimientos controlados y técnicas de respiración que favorecen la relajación muscular y el estiramiento progresivo. Además, la práctica constante ayuda a reducir la rigidez y a prevenir lesiones, lo que la convierte en una opción recomendada por profesionales de la salud y el deporte para quienes buscan mejorar su rango de movimiento y mantener la movilidad a lo largo del tiempo.

Así, mientras correr tiende a fortalecer y endurecer ciertos grupos musculares, enfatizan los expertos consultados por The Independent, el yoga promueve la elongación y el rango de movimiento global, ofreciendo una alternativa que favorece la movilidad integral.
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Aspectos a tener en cuenta para practicar yoga
No existe un único método válido para todos a la hora de trabajar la flexibilidad. La fisiología, antecedentes de cirugías o lesiones y la postura personal influyen considerablemente en el rango de movimiento de cada individuo.
Los especialistas, citados por The Independent, sugieren practicar ejercicios suaves, como yoga, estiramientos, tai chi o pilates, al menos dos veces al día para obtener mejoras. Según la fisióloga del ejercicio Katie Lawton, la clave radica en la constancia más que en la intensidad. Además, UC Davis Health aconseja realizar sesiones de estiramientos de entre 20 y 30 minutos, varias veces por semana, manteniendo cada postura durante al menos 30 segundos.
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La movilidad y la flexibilidad varían significativamente según la edad. Personas de entre sesenta y setenta años presentan capacidades distintas respecto a quienes tienen entre 30 y 40. Por eso, la cardióloga de Northwell Health, Aeshita Dwivedi, recomienda adaptar la actividad física y el número de pasos diarios a la condición y movilidad específica de cada etapa vital.
Asimismo, expertos en salud y actividad física consultados por Healthline coinciden en que puede adaptarse a las necesidades y posibilidades de cada persona. La mayoría recomienda comenzar con sesiones guiadas por instructores certificados, lo que permite aprender la técnica correcta y evitar lesiones. En cuanto a la frecuencia, diversas guías sugieren practicar yoga al menos dos o tres veces por semana para obtener beneficios perceptibles en flexibilidad, fuerza y bienestar general. Las sesiones pueden durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo del nivel de experiencia y los objetivos de cada individuo.
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