
Las altas temperaturas de este verano han alcanzado niveles que no solo baten récords, sino que también ponen en alerta a quienes padecen enfermedades del corazón en distintas regiones del mundo.
El impacto del calor extremo sobre la salud cardiovascular resulta profundo y potencialmente peligroso, especialmente en personas con antecedentes de hipertensión, insuficiencia cardiaca o cardiopatía isquémica. En este escenario, la prevención es la herramienta más eficaz para evitar complicaciones graves durante los meses de mayor calor.
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La Fundación Española del Corazón advierte que el calor extremo y los cambios en la rutina elevan el riesgo de deshidratación, alteraciones en la presión arterial y complicaciones, como los accidentes tromboembólicos.
Para minimizar estos efectos negativos durante los meses de altas temperaturas, el organismo propone recomendaciones esenciales orientadas a personas con hipertensión, cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca.
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El objetivo principal es colocar la prevención en el centro del cuidado y reducir al máximo los riesgos asociados a las olas de calor y a los hábitos propios del verano.
Control de la tensión arterial: una prioridad

El control de la tensión arterial resulta fundamental, especialmente para quienes reciben tratamiento por hipertensión. Los especialistas de la Fundación Española del Corazón aconsejan vigilar la tensión al menos dos veces por semana durante el verano.
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“Si aparecen mareos, cansancio o la tensión arterial sistólica desciende por debajo de 100 mmHg, es crucial acudir al médico para ajustar la medicación”, explicó Luna Carrillo, cardióloga en el Hospital Universitario de Torrevieja.
Hidratación y alimentación: claves para el bienestar
Mantener una hidratación adecuada ayuda a contrarrestar los efectos negativos del calor sobre el sistema cardiovascular. María José Sánchez, enfermera especialista en Rehabilitación Cardiaca, recomienda beber al menos 1,5 litros de agua al día.
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Aconseja evitar las bebidas alcohólicas, ya que potencian la deshidratación y afectan de manera negativa al corazón. También se deben limitar las bebidas carbonatadas y azucaradas, que pueden estimular la retención de líquidos.
“Lo ideal es beber agua”, afirmó Sánchez, según declaraciones recogidas por la Fundación Española del Corazón.
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La dieta mediterránea es una de las pautas principales para el cuidado en verano. Este tipo de alimentación, basada en frutas, verduras frescas, legumbres, pescados y carnes blancas, mejora el bienestar cardiovascular y favorece la hidratación, gracias al alto contenido de agua en productos como el melón y la sandía.
Cuando se coma fuera de casa, lo recomendable es elegir ensaladas como primera opción, pescado de segundo plato y fruta de postre, mientras que es preferible evitar alimentos procesados o dulces.
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Consejos para viajes y desplazamientos
Durante los desplazamientos largos en coche, la Fundación Española del Corazón advierte sobre la importancia de hacer pausas al menos cada dos horas para caminar, hidratarse y favorecer la circulación en las piernas, lo que ayuda a prevenir la trombosis venosa.
En viajes largos en avión o tren, se recomienda levantarse y moverse con frecuencia para activar la musculatura y disminuir el riesgo de problemas circulatorios.
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No resulta recomendable relajar la adherencia al tratamiento farmacológico durante las vacaciones. Preparar la medicación necesaria antes de viajar ayuda a evitar olvidos perjudiciales. Además, llevar un informe médico con antecedentes y lista de medicamentos resulta útil para acceder a atención de urgencia si fuera necesario.

El ejercicio físico debe formar parte de la rutina de verano, aunque se recomienda evitar las horas centrales del día (12:00 a 16:00), cuando el riesgo de deshidratación aumenta considerablemente. La doctora Carrillo subraya la importancia de la actividad deportiva para la salud cardiovascular.
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Sánchez propone aprovechar el verano para practicar deporte acuático, adaptando la intensidad y el horario a las condiciones climáticas.
Vigilancia y prevención: pilares para un verano saludable
Ante síntomas como mareo, debilidad o cifras bajas de tensión, la Fundación Española del Corazón insiste en consultar al médico para prevenir complicaciones. La vigilancia y la prevención son pilares esenciales para quienes viven con enfermedades del corazón.

Seguir estas medidas permite mantener una vida saludable y disfrutar del verano sin comprometer el bienestar cardíaco, destaca la Fundación Española del Corazón.
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