Qué es un ciclón extratropical y cómo impactó en la Costa Atlántica en medio de la ciclogénesis

La aparición de un ciclón extratropical durante la noche del viernes alteró la vida en varias ciudades de la Costa Atlántica, donde fuertes vientos, lluvias intensas y oleaje extremo provocaron daños y restricciones nunca vistas en este otoño

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El Servicio Meteorológico Nacional mantuvo alertas por riesgo de inundaciones y tormentas severas en trece provincias (X: @BizaRraff)

Un ciclón extratropical de gran intensidad cruzó la costa atlántica argentina, generando una combinación de viento, lluvia y olas que afectó a miles de personas y puso en alerta a las autoridades locales.

El fenómeno, enmarcado en un proceso de ciclogénesis, dejó en evidencia la potencia y el riesgo de estos sistemas meteorológicos.

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Varias localidades desde Mar del Plata hasta Necochea quedaron bajo el impacto de un sistema de baja presión que puso a prueba la infraestructura y la respuesta de los servicios de emergencia. Las imágenes de olas de hasta siete metros, calles anegadas, barrios sin electricidad y evacuados formaron parte del escenario vivido en las últimas horas en el sudeste bonaerense.

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Un ciclón extratropical (también conocido como tormenta de latitud media) es un sistema de bajas presiones que se desarrolla en latitudes fuera de los trópicos

El fenómeno coincidió con el avance de una ciclogénesis, proceso que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) definió como responsable de la formación y el desarrollo de sistemas de baja presión capaces de desestabilizar el clima en amplias regiones.

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Según el meteorólogo y doctor en Geografía Mauricio Saldivar, “llamamos ciclogénesis al proceso de formación, desarrollo o intensificación de un sistema de baja presión (llamado ciclón o borrasca en algunos países)”. Saldívar explicó además que “este fenómeno actúa como una especie de ‘licuadora’ atmosférica que genera inestabilidad —movimientos de ascenso del aire— que favorecen el desarrollo de nubosidad, y cuanto más intenso es, tenemos la chance de tormentas más fuertes, vientos intensos, lluvias abundantes y actividad eléctrica notoria".

Autoridades nacionales y provinciales emitieron alertas amarillas y naranjas que se extendieron desde el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hasta otras trece provincias. El SMN advirtió que “se esperan fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente”.

Las autoridades dispusieron evacuaciones y cierres de escolleras ante el avance del fenómeno meteorológico (X: JuaniAyoroaOK)

En la franja costera, la situación se volvió especialmente delicada porque muchas zonas ya venían acumulando agua tras varios días de lluvias. El Gobierno bonaerense reportó que en Mar del Plata se acumularon 105 milímetros de precipitaciones entre la tarde del miércoles y la madrugada del jueves, mientras que en Necochea el barrio Ramón Santamarina alcanzó los 180 milímetros.

Las consecuencias fueron inmediatas. Varios barrios quedaron bajo agua, hubo rescate de personas atrapadas en vehículos, viviendas anegadas y cortes de energía prolongados. En Monte Hermoso, el mar superó la barrera de contención y avanzó hasta la peatonal, arrastrando estructuras y generando destrozos visibles. Noticias Monte Hermoso informó que gran parte del municipio se encontraba sin energía eléctrica, y se advirtió que sería de “extrema peligrosidad” circular por la zona de la costa debido a la presencia de maderas, clavos y cables.

Las restricciones marítimas no se hicieron esperar. La Prefectura Naval Argentina dispuso el cierre de la escollera sur en Mar del Plata y de las escolleras norte y sur en Necochea, suspendiendo el ingreso y egreso de embarcaciones. El SMN sostuvo que los vientos podrían alcanzar velocidades de entre 50 y 70 km/h, con ráfagas superiores a los 90 km/h. Para la mañana del sábado, en Mar del Plata se esperaban ráfagas de hasta casi 80 km/h.

Ciclón extratropical: qué es y cómo se forma

Colosal ciclón extratropical azotará gran parte de Chile.
Estos eventos meteorológicos pueden generar condiciones climáticas suaves con un poco de lluvia y vientos superficiales de entre 16 y 30 kilómetros por hora

El ciclón extratropical es un fenómeno meteorológico frecuente en las latitudes medias, pero no por eso menos peligroso. Según la Oficina de las Naciones Unidas para Reducción de Riesgo de Desastres (UNDRR), “un ciclón extratropical (también conocido como tormenta de latitud media) es un sistema de bajas presiones que se desarrolla en latitudes fuera de los trópicos”.

Estas tormentas se generan normalmente entre los 30° y 60° de latitud desde el ecuador, de acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio de Parques Nacionales (NPS) de Estados Unidos.

La denominación “extratropical” define la ubicación en la que se desarrolla el ciclón, diferenciándolo de los ciclones tropicales (huracanes o tifones) que nacen en zonas cálidas del planeta. A diferencia de estos, los extratropicales se alimentan de los contrastes de temperatura entre masas de aire frío y cálido, y pueden alcanzar una extensión considerable, afectando regiones enteras con lluvias, vientos y variaciones bruscas de temperatura.

“El ciclo de vida total de un ciclón extratropical, desde su nacimiento (génesis), pasando por su desarrollo, hasta su decadencia (lisis), puede ser ocasionalmente de más de 10 días (AP Foto/Kimberlee Kruesi)
“El ciclo de vida total de un ciclón extratropical, desde su nacimiento (génesis), pasando por su desarrollo, hasta su decadencia (lisis), puede ser ocasionalmente de más de 10 días (AP Foto/Kimberlee Kruesi)

El Servicio de Parques Nacionales estadounidense destaca que la intensidad de estos eventos puede variar ampliamente. A veces generan “condiciones climáticas suaves con un poco de lluvia y vientos superficiales de entre 16 y 30 kilómetros por hora”, mientras que en otras ocasiones se transforman en tormentas frías y peligrosas, con lluvias torrenciales y vientos que superan los 120 kilómetros por hora.

El ciclo de vida de un ciclón extratropical puede superar los diez días, aunque lo más frecuente es que dure entre dos y cinco días. La UNDRR explica: “el ciclo de vida total de un ciclón extratropical, desde su nacimiento (génesis), pasando por su desarrollo, hasta su decadencia (lisis), puede ser ocasionalmente de más de 10 días, aunque lo más habitual es que oscile entre 2 y 5 días”.

La formación de estos sistemas resulta habitual en los otoños e inviernos del hemisferio sur. Son responsables de numerosos temporales que afectan a ciudades costeras y al interior del país, generando lluvias intensas, ráfagas y actividad eléctrica. De hecho, su presencia marca en muchos casos el fin de los períodos templados y el inicio de condiciones más hostiles, con descensos abruptos de temperatura y lluvias concentradas en períodos cortos.

Ciclogénesis y su impacto en el clima argentino

La denominación “extratropical” hace referencia a la ubicación en que se produce el ciclón, que normalmente ocurre en latitudes medias entre 30° y 60° de latitud desde el ecuador - Europa Press/Contacto/Leco Viana
La denominación “extratropical” hace referencia a la ubicación en que se produce el ciclón, que normalmente ocurre en latitudes medias entre 30° y 60° de latitud desde el ecuador - Europa Press/Contacto/Leco Viana

La ciclogénesis, proceso que describe el nacimiento y la intensificación de sistemas de baja presión, fue clave para entender lo vivido en los últimos días. Según Saldivar, “la ciclogénesis con frecuencia da lugar a eventos de tiempo severo, que incluyen ráfagas extremas, granizo y precipitaciones localizadas muy fuertes”.

El meteorólogo detalló que cuanto más intenso es el proceso, mayor es la posibilidad de tormentas fuertes, vientos intensos y lluvias abundantes. En esta ocasión, la ciclogénesis se manifestó de manera marcada, afectando el centro y el este del país y obligando al SMN a ampliar la cobertura de sus alertas.

Las autoridades remarcaron la importancia de atender los avisos oficiales y reforzar la vigilancia, sobre todo en áreas urbanas donde la saturación de los suelos eleva el riesgo de inundaciones. Las recomendaciones incluyeron limitar la circulación en zonas costeras, evitar el contacto con cables caídos y mantenerse alejados de estructuras inestables. El SMN insistió en que las alertas seguirán activas hasta tanto no se normalicen las condiciones meteorológicas.

El ciclón extratropical generó lluvias récord y ráfagas intensas en la Costa Atlántica durante el proceso de ciclogénesis (X: @BizaRraff)

El evento puso en primer plano la vulnerabilidad de muchas ciudades ante fenómenos que tienden a intensificarse por la interacción de varios factores: humedad acumulada, suelos saturados, marea alta y la coincidencia de sistemas de baja presión en una misma región. En los barrios más afectados, como Ramón Santamarina en Necochea, las autoridades trabajaron en el traslado de vecinos evacuados hacia escuelas y centros de refugio luego de que el agua superara la capacidad de drenaje de calles y viviendas.

La experiencia de este ciclón extratropical dejó lecciones sobre la necesidad de preparación y monitoreo constante. Si bien estos sistemas forman parte de la climatología habitual de la región, su potencial peligroso se amplifica en contextos de ciclogénesis intensa y suelos ya comprometidos por lluvias previas.

En los próximos días, la vigilancia meteorológica continuará siendo determinante para prevenir daños mayores. El SMN mantiene la advertencia sobre la posibilidad de nuevos eventos similares y la importancia de seguir las recomendaciones oficiales para garantizar la seguridad de la población ante la persistencia de condiciones adversas.

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