
El cuidado adecuado de dientes y encías no requiere fórmulas complejas. Según odontólogos consultados por The New York Times, las recomendaciones clave para una salud bucal óptima consisten en cepillar los dientes dos veces al día, utilizar hilo dental una vez al día y acudir regularmente al dentista para limpiezas.
Estas prácticas sencillas, explican los especialistas, como el Dr. Matthew Messina, director clínico y profesor en la Facultad de Odontología de la Ohio State University, y la Dra. Natalie Peterson, profesora asociada en la Universidad de Minnesota, permiten prevenir caries y enfermedades de las encías. Sin embargo, advierten que persisten hábitos perjudiciales frecuentes que pueden comprometer seriamente la higiene oral.
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Hábitos que dañan la salud dental
Entre los malos hábitos dentales más extendidos se encuentra el uso de cepillos o pastas dentales con carbón activado. Según Messina, resulta “increíblemente abrasivo” y actúa al “lijar la capa externa del esmalte dental”, tejido duro y cristalino que resguarda los dientes. Aunque pueda generar un efecto blanqueador temporal, el desgaste progresivo del esmalte debilita la estructura dental y favorece la aparición de manchas, fisuras y caries, explicó el especialista al medio estadounidense.

Otra conducta de riesgo es el cepillado excesivamente vigoroso o la utilización de cepillos de cerdas duras. La Dra. Peterson detalla que muchas personas aplican demasiada fuerza al cepillar, lo que puede dañar tanto dientes como encías. Si las cerdas del cepillo aparecen desordenadas tras su uso, ello indica una presión excesiva.
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Además, el consumo regular de bebidas azucaradas o ácidas —como refrescos, bebidas deportivas, energizantes y cafés saborizados— agrava la erosión del esmalte. El Dr. Frank Scannapieco, profesor de biología oral en la Universidad de Buffalo, subraya que los ácidos contenidos en estos productos “erosionan el esmalte dental y, con el tiempo, pueden causar daños considerables”.
Incluso los refrescos sin azúcar presentan una acidez elevada, y tomarlos varias veces al día aumenta el riesgo de deterioro dental. Peterson añade que las bebidas de café con sabores suelen contener incluso más azúcar que un refresco estándar, lo que incrementa el daño potencial.
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El uso reiterado de palillos de dientes o uñas para retirar restos de comida representa otro error común. Scannapieco indica que estos métodos pueden ocasionar lesiones en las encías, abscesos, mayor sensibilidad y abrasión de la superficie dental. En sintonía, Messina advierte sobre las consecuencias de utilizar los dientes como herramientas para abrir envases o cortar etiquetas: el esmalte es resistente a la compresión —como ocurre al masticar—, pero vulnerable cuando se dobla o flexiona, lo que puede derivar en fracturas o astillas, especialmente en los dientes frontales.

Cuidados recomendados y prevención
Como alternativa a estos hábitos, los expertos proponen recomendaciones preventivas fundamentadas en la ciencia.
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Peterson aconseja cepillar suavemente utilizando un cepillo de cerdas blandas y recomienda sostener el cepillo como si fuera un bolígrafo para limitar la fuerza ejercida. En caso de dificultad para moderar la presión, sugiere optar por un cepillo eléctrico, ya que muchos dispositivos alertan si se aplica mucha fuerza.
Messina recomienda enjuagar la boca con agua tras consumir alimentos o bebidas azucaradas o ácidas, una medida simple que contribuye a neutralizar la acidez y eliminar residuos que favorecen la proliferación bacteriana, la caries y el mal aliento.
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También destaca la importancia de esperar al menos 30 minutos después de comer o beber antes de cepillarse, ya que en ese intervalo el esmalte, que queda temporalmente debilitado, recupera parte de su dureza mediante el proceso de remineralización; cepillar antes de ese tiempo puede incrementar el desgaste.

En cuanto a la limpieza interproximal, Scannapieco recomienda reemplazar palillos o uñas por cepillos interdentales. Según sus estudios, estos dispositivos son seguros, eficaces y producen menor irritación en las encías que el hilo dental tradicional.
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Las consecuencias de descuidar estas orientaciones suelen ser irreversibles. El desgaste del esmalte dental —provocado por abrasión durante el cepillado o por erosión ácida a raíz de alimentos y bebidas— no puede revertirse.
Como insiste Messina, el organismo humano no regenera este tejido: la pérdida del esmalte es permanente. Por ello, los especialistas consultados por The New York Times insisten en que el único modo de mantener dientes y encías sanos a largo plazo es adoptar hábitos que preserven la integridad del esmalte y evitar cualquier práctica que favorezca su desgaste.
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