Agregar Infobae enGoogle

Proteína en la dieta: el límite entre el beneficio y el exceso

El impacto de una alimentación rica en este nutriente depende de la cantidad, la fuente y la situación de salud de cada persona. Elegir bien y evitar desequilibrios marcan la diferencia

Tabla de madera con diversos cortes de carne: res rebanada, cerdo desmenuzado, tocino, muslos de pollo, pato rebanado y una taza de salsa.
Una dieta hiperproteica con bajo aporte de fibra, frutas y verduras incrementa el riesgo de estreñimiento y malestar gastrointestinal - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Consumir proteína de más en el día a día no suele traducirse en más músculo ni en mejores resultados. En adultos sanos, el excedente se utiliza como energía y, si hay superávit calórico, se almacena como grasa corporal. El riesgo aparece cuando la dieta se desequilibra (poca fibra, pocas frutas y verduras, exceso de ultraprocesados) o cuando existe enfermedad renal previa. La evidencia también sugiere que el impacto varía según la fuente: no es lo mismo aumentar proteína con legumbres que con carnes grasas.

El punto de partida es simple: el cuerpo usa proteína para funciones esenciales —mantenimiento de tejido muscular, síntesis de enzimas y hormonas, producción de anticuerpos y reparación celular—, pero tiene límites de “utilidad” por comida y por día. Lo que excede esa necesidad no se almacena como “proteína”: se metaboliza. Ese proceso es fisiológico, pero puede tener consecuencias prácticas si se sostiene durante meses, sobre todo cuando el patrón alimentario se vuelve rígido o desplaza otros grupos de alimentos.

PUBLICIDAD

Cuando una dieta hiperproteica reduce carbohidratos complejos y vegetales, suele caer la ingesta de fibra y eso se traduce en estreñimiento, distensión abdominal o cambios en la microbiota intestinal. También aumenta el riesgo de deshidratación si no se compensa con líquidos: el metabolismo de aminoácidos genera desechos nitrogenados que se eliminan por la orina, y algunas dietas altas en proteína se acompañan de menos glucógeno, lo que modifica el balance de agua corporal. En la práctica, muchas personas notan más sed, orina más concentrada o malestar digestivo, no porque la proteína sea “tóxica”, sino porque la dieta quedó desbalanceada.

Qué hace el cuerpo con el excedente y por qué no siempre “ayuda”

Múltiples fuentes de proteína: chuleta de cerdo, atún, pescado blanco, huevos, leche, yogur, queso, frijoles negros, lentejas, frutos secos y cereales variados
La fuente de proteína importa: legumbres y carnes grasas tienen impactos diferentes en la salud nutricional y metabólica - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La proteína aporta energía (4 kcal por gramo). Si la persona suma batidos, barritas y porciones grandes sin ajustar el resto del plato, el resultado más frecuente es el más básico: sube la ingesta calórica total. En ese escenario, incluso con mucha proteína, el cuerpo puede ganar peso si el balance energético queda en superávit. Un consumo alto no “anula” el efecto de comer más calorías de las que se gastan.

PUBLICIDAD

En la práctica, además, las dietas muy altas en proteína suelen desplazar otros componentes del patrón saludable. Cuando el plato se llena de proteína animal y se vacía de vegetales, se pierde fibra, micronutrientes y variedad. Ese cambio puede explicar parte de los síntomas que mucha gente atribuye a la proteína en sí: estreñimiento, gases, distensión abdominal o malestar gastrointestinal, sobre todo si la dieta se vuelve pobre en fibra y agua.

En esa misma línea, una cobertura de Harvard Health Publishing advierte que, si el aumento de proteína desplaza carbohidratos complejos y alimentos vegetales, puede bajar la fibra y aparecer estreñimiento, además de otros efectos indeseados según el patrón dietario.

También existe un fenómeno menos común, pero mencionado en guías clínicas: en personas con enfermedad renal, una ingesta alta puede ser problemática y requiere ajuste individual.

Cuánto es “demasiado”, a quién le preocupa y qué fuentes elegir

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El exceso de proteína puede agravar problemas renales en personas con enfermedad renal crónica, por lo que requiere seguimiento profesional - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En contexto deportivo, una guía de la International Society of Sports Nutrition suele citarse para sostener que una ingesta diaria aproximada de 1,4 a 2,0 g/kg/día es suficiente para la mayoría de personas que entrenan y buscan mejorar composición corporal o rendimiento.

Ese rango no implica que “más sea mejor” de manera indefinida: a partir de cierto punto, la ganancia marginal se vuelve pequeña, y crecen los costos (más calorías extra, menos espacio para otros alimentos y más dificultad para sostener la dieta).

En adultos mayores aparece otro matiz. Una guía de The Nutrition Source (Harvard T.H. Chan School of Public Health) indica que las necesidades de proteína pueden variar según edad, nivel de actividad y estado de salud, y que sostener una ingesta adecuada ayuda a preservar masa y función muscular.

El punto más sensible es la salud renal. En una persona con enfermedad renal crónica, aumentar proteína sin control puede ser problemático y debe individualizarse con un profesional.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Descubren la proteína que hace que las plantas “se sientan llenas” de nitrógeno: cómo podría reducir el uso de fertilizantes

Un equipo del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, junto a especialistas estadounidenses, logró identificar un mecanismo que determina cuándo interrumpir la absorción de compuestos esenciales para el crecimiento vegetal. Por qué el hallazgo podría favorecer la reducción de la contaminación ambiental

Descubren la proteína que hace que las plantas “se sientan llenas” de nitrógeno: cómo podría reducir el uso de fertilizantes

Qué es la sarcopenia y cómo afecta la fuerza muscular después de los 60 años

Su avance expone a las personas mayores a caídas y pérdida de autonomía. Sin embargo, cada vez más evidencia muestra que el ejercicio físico y la alimentación pueden revertir sus efectos y mejorar la calidad de vida. Cómo lograrlo

Qué es la sarcopenia y cómo afecta la fuerza muscular después de los 60 años

Aumenta el daño auditivo en menores de 35 años: cómo identificarlo y qué hacer para proteger el oído

Especialistas de la Cleveland Clinic y la Mayo Clinic advierten que las células del oído interno no se regeneran una vez dañadas, y que el deterioro aparece cada vez más en niños, adolescentes y adultos jóvenes por hábitos cotidianos subestimados

Aumenta el daño auditivo en menores de 35 años: cómo identificarlo y qué hacer para proteger el oído

Dormir poco o demasiado no solo envejece el cerebro: qué identificó un reciente estudio

Un equipo de la Universidad de Columbia analizó 23 relojes biológicos en medio millón de personas y encontró que el deterioro asociado al mal sueño no se concentra en un punto, sino en todo el organismo

Dormir poco o demasiado no solo envejece el cerebro: qué identificó un reciente estudio

Jet lag social: qué es y cómo puede afectar al metabolismo, la mente y el microbioma

Tres décadas de estudios identificaron que la brecha entre el reloj biológico y los horarios laborales o de estudio puede elevar en hasta 2,5 veces el riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y depresión

Jet lag social: qué es y cómo puede afectar al metabolismo, la mente y el microbioma