
¿Te invade el cansancio a mitad de la tarde aunque hayas dormido bien? Tu caso no es único. Ese bajón que muchos asocian a la falta de descanso o al estrés podría tener un responsable menos evidente: la dieta.
Nuevas investigaciones sugieren que la alimentación podría ser la verdadera causa oculta detrás de la somnolencia diurna, esa sensación que afecta la energía y el rendimiento cotidiano.
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Relación entre alimentos y somnolencia durante el día
Sentirse decaído a media tarde podría estar vinculado más a la alimentación que a la falta de sueño o al estrés. Un estudio publicado en The Lancet eBioMedicine y citado por Women’s Health identificó una conexión entre ciertos alimentos y la somnolencia diurna excesiva, un fenómeno que afecta la capacidad de mantenerse alerta durante el día.

Los investigadores encontraron metabolitos específicos en la sangre asociados con este descenso de energía, lo que ofrece nuevas perspectivas sobre el impacto de la dieta en el bienestar diario.
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Alimentos responsables y metabolitos clave
El análisis, basado en datos del Estudio de Salud de la Comunidad Hispana/Estudio de Latinos, utilizó muestras de sangre de 6.000 personas y evaluó la frecuencia con que los participantes se quedaban dormidos en diversas situaciones cotidianas.
De los 877 metabolitos analizados, siete mostraron relación con la somnolencia diurna, aunque dos resultaron claves por su vínculo directo con la alimentación: tiramina y esfingomielinas. Según Women’s Health, la tiramina está presente en alimentos fermentados y maduros, como quesos curados, tofu; las esfingomielinas se encuentran en huevos, leche y carne.
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La investigación no determinó las causas exactas de la asociación, pero expertos consultados por Women’s Health plantean algunas hipótesis.
Scott Keatley, dietista registrado, explicó al medio: “Algunos alimentos, especialmente los fermentados ricos en tiramina, pueden afectar los neurotransmisores como la serotonina y la melatonina, encargados de regular los ciclos de sueño y vigilia, lo que genera mayor aturdimiento”. Este mecanismo ayudaría a entender por qué ciertos productos provocan fatiga poco después de ser consumidos.
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La dieta, sin embargo, puede ejercer un efecto protector frente a la somnolencia. El mismo estudio identificó nutrientes vinculados a menor fatiga, como los ácidos grasos omega-3 y omega-6, presentes en la dieta mediterránea.

Keatley señaló que estos ácidos grasos, habituales en productos como el salmón, las nueces, el lino, las semillas y otros frutos secos, “parecen tener un efecto protector porque favorecen la producción de melatonina y mantienen los ritmos circadianos estables”. Esta función puede mejorar la eficiencia del sueño y la regulación hormonal, ayudando a mantener la energía durante el día.
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Factores combinados y claves para evitar el bajón energético
A pesar de estos hallazgos, los especialistas coinciden en que la somnolencia diurna no puede atribuirse a un solo alimento. Keri Gans, dietista registrada, señaló que “la somnolencia diurna no es tan simple como para atribuirla a un alimento en particular”. Según Gans, los patrones globales de alimentación, junto con aspectos como el sueño, la hidratación, el estrés, la actividad física y los medicamentos, determinan en conjunto el nivel de alerta.
Jessica Cording, dietista registrada, enfatizó la importancia de priorizar la estabilidad del azúcar en sangre para evitar el bajón de energía: “Los alimentos que generan aumentos bruscos de azúcar pueden causar somnolencia, porque después del pico sobreviene una caída”.
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Para estabilizarlos, recomienda incluir proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos en cada comida y refrigerio. Además, destaca la relevancia de la hidratación, aconsejando consumir agua y alimentos ricos en agua, como sandía, moras o morrones, ya que la deshidratación también puede favorecer el letargo.

Keatley, por su parte, sugiere evitar comidas copiosas durante el día, ya que pueden provocar fluctuaciones intensas en el azúcar en sangre. Propone optar por comidas y snacks más pequeños y equilibrados, que combinen proteínas, carbohidratos ricos en fibra y grasas saludables, para mantener la energía y la concentración a lo largo de la jornada.
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Si bien los cambios en la dieta pueden ser útiles contra la fatiga, Women’s Health advierte que la somnolencia persistente podría tener otros orígenes. Si la modificación alimentaria no resulta efectiva, resulta necesario consultar a un profesional de la salud para descartar otros factores que puedan influir.
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