
La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, de acuerdo a Mayo Clinic.
“El proceso biológico comienza con la aparición en el cerebro de una acumulación de proteínas en forma de placas amiloides y ovillos neurofibrilares”, han divulgado estos expertos.
Aunque actualmente no existe una cura definitiva, los especialistas remarcan que, entre otras medidas preventivas, hacer actividad física periódicamente y llevar una alimentación baja en grasas y rica en frutas y verduras se relacionan con un menor riesgo de tener la patología.

Desde los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), han planteado que muchos estudios sugieren que lo que comemos “afecta la capacidad del cerebro para pensar y recordar durante el envejecimiento. Estos hallazgos han dado lugar a investigaciones sobre los patrones generales de alimentación y si la dieta de una persona podría influir”.
“Los estudios han asociado los patrones de alimentación saludables con beneficios cognitivos, pero se necesita más investigación (y ya se está realizando) para determinar si lo que comemos puede prevenir o retrasar el Alzheimer o el deterioro cognitivo relacionado con la edad”, escribieron en los NIH.
Asimismo, un estudio encabezado por el Instituto Glenn Biggs de Alzheimer y Enfermedades Neurodegenerativas de UT Health San Antonio, en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, reveló que las dietas con un alto potencial inflamatorio están vinculadas a un mayor riesgo de demencia.
Los investigadores encontraron que quienes consumen alimentos proinflamatorios, es decir, con mayores puntuaciones en el Índice Inflamatorio Dietético (DII), tienen hasta un 84% más de probabilidades de desarrollar enfermedades vinculadas al deterioro cognitivo, en comparación con quienes siguen dietas antiinflamatorias.

De acuerdo con Brain Center, hay alimentos que podrían ayudar a proteger el cerebro del Alzheimer como el brócoli, los arándanos, la espinaca, las nueces, el aceite de oliva, el té verde y el chocolate negro.
Aquí se repasan los beneficios de algunos de estos ingredientes.
- Arándanos. “Muchos alimentos, como los arándanos, las verduras de hoja verde y la curcumina (presente en la cúrcuma), tienen propiedades antiinflamatorias, se han estudiado por sus posibles beneficios cognitivos. Se cree que estos alimentos tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes u otras que podrían ayudar a proteger el cerebro”, afirmó el National Institute of Aging de Estados Unidos (NIA).
- Pescado. “Las investigaciones también han demostrado que una dieta que incluye el consumo regular de pescado se asocia con una mayor función cognitiva y un deterioro cognitivo más lento con la edad”, indicó la misma institución.
- Espinaca. Otro estudio, basado en los informes de adultos mayores sobre sus hábitos alimenticios, descubrió que consumir una porción diaria de verduras de hoja verde, como la espinaca o la col rizada, se asociaba con un deterioro cognitivo más lento relacionado con la edad, posiblemente debido a los efectos neuroprotectores de ciertos nutrientes, según NIA.

- Nueces. Son ricas en vitamina E. Esta última, de acuerdo a MedlinePlus, “se cree que juega un papel en ciertas afecciones relacionadas con el envejecimiento”.
- Aceite de oliva. Para Harvard Health, “los beneficios del aceite de oliva para la salud se atribuyen a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. De hecho, estudios observacionales han demostrado una relación entre un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer e incluso demencia en personas que consumen más aceite de oliva que en quienes consumen poco o nada”.
- Té verde. Un estudio planteó anteriormente que una molécula del té verde descompone los ovillos de la proteína tau, que se acumula en el cerebro debido al Alzheimer, apuntó NIA.
- Chocolate negro. En cantidades moderadas y con al menos un 70% de cacao podría mejorar la función cognitiva, reducir el riesgo de cardiopatías e ictus, y disminuir la presión arterial, según University of Pittsburgh Medical Center (UPMC).
La incidencia de la dieta MIND

Según un estudio dirigido por la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, publicado en JAMA Psychiatry, la dieta conocida como MIND puede reducir el riesgo de demencia por todas las causas entre adultos de mediana edad y mayores.
La dieta MIND (Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo), combina los principios de la dieta mediterránea con la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión). La dieta DASH ha demostrado reducir la presión arterial alta, que es un factor de riesgo para el Alzheimer.
La dieta MIND fue desarrollada por el equipo de la doctora Martha Clare Morris, epidemióloga nutricional de la Universidad de Rush.
Prioriza las verduras de hoja verde y otras verduras, los frutos secos, las frutas, las legumbres, los cereales integrales, el aceite de oliva, el pescado y las carnes blancas; y reduce el consumo de carnes rojas, manteca, queso, fritos, ultraprocesados y dulces.

Los alimentos saludables que sugieren las pautas de la dieta MIND incluyen, según expertos de Harvard: 3 o más porciones al día de cereales integrales, 1 o más raciones al día de verduras (excepto las de hoja verde), 6 o más porciones a la semana de vegetales de hojas verdes, 5 o más porciones de frutos secos a la semana, 4 o más comidas a la semana de frijoles, 2 o más porciones de bayas a la semana, 2 o más comidas a la semana de aves de corral, 1 o más comidas a la semana de pescado, y principalmente aceite de oliva si se utiliza grasa añadida.
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