
El envejecimiento es una proceso natural del que los humanos no podemos escapar, sin embargo, cada vez más se conocen distintas estrategias que ayudan a prevenir y retrasar el deterioro cognitivo asociado con la edad.
En ese sentido, varias investigaciones recientes han demostrado que este declive no es inevitable. La lectura y las habilidades matemáticas, cuando se practican todos los días, pueden prevenir el envejecimiento cerebral y preservar la función cognitiva incluso en edades avanzadas.
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Un estudio realizado por la Universidad de Stanford y publicado en Science Advances, respalda esta hipótesis con datos obtenidos del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos (PIAAC).
Los hallazgos del análisis revelan que, en general, las habilidades cognitivas aumentan hasta los 40 años, y en la mayoría de las personas ese es el momento bisagra donde empiezan a disminuir. Pero, en quienes utilizan frecuentemente las habilidades lingüísticas y aritméticas en su trabajo o vida cotidiana, no se observa una disminución de capacidades vinculadas a la edad.
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A qué edad se empieza a envejecer

Durante mucho tiempo, se creyó que las capacidades cognitivas comenzaban a disminuir a partir de los 30 o 40 años -dijeron los autores del estudio- y resaltaron que según los resultados de su investigación, este declive es evitable si se mantiene un uso constante de habilidades lingüísticas y matemáticas.
El innovador estudio, liderado por el profesor Eric de Hanushek de la Universidad de Stanford, analizó los datos de una muestra de más de 3.000 adultos alemanes, evaluados dos veces en un intervalo de 3,5 años.
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El equipo de investigadores detectó que las habilidades de alfabetización y matemáticas aumentan hasta los 40 años antes de estabilizarse o disminuir levemente. Sin embargo, para las personas que superaban la media en el uso de estas habilidades en su entorno laboral o doméstico, no se observó ningún declive con la edad.
“Las destrezas cognitivas disminuyen a edades más avanzadas solo para aquellos con un uso de habilidades por debajo del promedio”, concluyen los autores del estudio.
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El envejecimiento según género y nivel educativo

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el deterioro cognitivo no afecta a todas las personas por igual. Los trabajadores administrativos y aquellos con mayor nivel educativo mostraron un mantenimiento de sus habilidades más allá de los 40 años, mientras que en otros grupos se observó un declive más marcado.
En términos de género, se encontró que las habilidades matemáticas disminuyen más rápidamente en mujeres que en hombres con la edad. Este patrón ya se había observado en investigaciones previas y podría estar relacionado con diferencias en el tipo de tareas laborales que hombres y mujeres suelen desempeñar.
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Los estudios previos que sugerían un declive cognitivo temprano se basaban en datos transversales, es decir, en la comparación de diferentes cohortes de adultos en un mismo momento temporal. Sin embargo, el estudio liderado por Hanushek adoptó un enfoque longitudinal, siguiendo a los mismos individuos a lo largo del tiempo.
El equipo de investigación explicó que “examinar la correlación entre la edad y las habilidades cognitivas de los adultos ilustra cuán crucial puede ser el aprendizaje permanente”.
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Los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones para las políticas de salud pública, especialmente en países con poblaciones envejecidas y mercados laborales en transformación. La posibilidad de preservar la capacidad cognitiva a través de la práctica constante de la lectura y las matemáticas sugiere que fomentar oportunidades de aprendizaje continuo podría ser una estrategia efectiva para enfrentar los desafíos del envejecimiento.
Investigaciones como la realizada en la Universidad de Monash en Australia han demostrado que actividades como rompecabezas, juegos de cartas y educación para adultos pueden reducir el riesgo de demencia hasta en un 11 %. Estos datos refuerzan la idea de que las políticas que incentiven la formación y el uso activo de habilidades cognitivas podrían tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores.
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En este sentido, los investigadores concluyeron que “quienes continúan recibiendo estimulación y oportunidades de aprendizaje mantienen la plasticidad cerebral, lo que permite que sus funciones cerebrales permanezcan intactas o incluso mejoren, independientemente de la edad”.
Los hallazgos recientes refuerzan la idea de que el cerebro funciona como un músculo: cuanto más se usa, más fuerte se mantiene. La lectura y las matemáticas no solo son herramientas esenciales para la vida diaria, sino que también pueden ser clave para la preservación de la función cognitiva en el envejecimiento.
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