
Con solo 150 minutos de ejercicio semanal, se puede desafiar al sedentarismo y mejorar la salud, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS), al destacar que la actividad física es clave para prevenir enfermedades crónicas y potenciar el bienestar general. S
in embargo, en la actualidad, la modernidad impulsa un estilo de vida cada vez más sedentario, una falta de acción que amenaza con socavar estos beneficios. Ahora, un nuevo estudio refuerza la importancia de mantenerse activo, sugiriendo que incluso los jóvenes están en riesgo debido a largos periodos de inactividad.
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Publicada en la revista científica PLOS One por investigadores de la Universidad de California-Riverside y la Universidad de Colorado-Boulder, la reciente investigación revela hallazgos preocupantes sobre los efectos del sedentarismo.
El estudio muestra que estar sentado durante ocho horas o más al día perjudica la salud, incluso en adultos jóvenes activos, aumentando notablemente los niveles de colesterol y el índice de masa corporal (IMC), ambos indicadores de riesgo para enfermedades cardíacas y obesidad.
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Este estudio, basado en la recolección de datos de más de 1000 hombres y mujeres con una edad promedio de 33 años, concluye que las actuales pautas de ejercicio, establecidas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. en —al menos— 2,5 horas de ejercicio moderado o 1 hora y 15 minutos de entrenamiento vigoroso por semana, son insuficientes para contrarrestar los efectos negativos de un estilo de vida sedentario. Los investigadores enfatizan la necesidad de reducir el tiempo que se pasa sentado y aumentar la actividad física vigorosa para mitigar estos riesgos a la salud.
Impacto del tiempo sentado en la salud

El índice de masa corporal (IMC) es una herramienta utilizada para determinar si una persona tiene un peso adecuado en proporción a su altura, calculándose al dividir el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros. Este indicador es fundamental en la evaluación de salud, especialmente en lo que respecta a la obesidad y los riesgos asociados.
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El estudio subraya el impacto significativo del tiempo sentado prolongado sobre la salud, incluso entre los adultos jóvenes. Ryan Bruellman, investigador principal, afirmó en un comunicado de prensa emitido por la universidad que “aunque una dieta poco saludable y el tabaco desempeñan un papel importante en el aumento del IMC, el salto total que vimos en los datos se debió simplemente a estar sentado solo”. Una afirmación que advierte que este comportamiento, efectuado durante más de ocho horas al día, aumenta los índices de colesterol y el IMC, incluso en personas que son activas físicamente.
Los investigadores, al analizar a más de 1000 hombres y mujeres, hallaron que el tiempo prolongado de estar sentado puede hacer que los niveles de colesterol de personas entre 30 y 35 años pasen de ser saludables a estar en riesgo. Según se indica en el estudio, el estar mucho tiempo sentado “marcaba la diferencia entre un riesgo cardíaco nulo y moderado”, mostrando que las consecuencias son independientes de otros factores de riesgo como la dieta.
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Se demostró que las actuales pautas de ejercicio no son suficientes para contrarrestar estos efectos negativos. El estudio destaca que “duplicar la cantidad recomendada de ejercicio semanal”, es decir, cinco horas de actividad moderada o 2,5 horas de actividad vigorosa, resultó ser más eficaz para reducir estos riesgos.
Esta insuficiencia en las pautas actuales de ejercicio es una preocupación para los expertos, quienes instan a considerar no solo la duración, sino también la intensidad de la actividad física regular. El aspecto innovador de este estudio es el uso del análisis de gemelos idénticos para diferenciar entre el impacto genético y conductual en la salud.
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Según los investigadores, “entre los gemelos, aquellos que redujeron su tiempo sentados o realizaron niveles más altos de actividad vigorosa mostraron consistentemente índices de colesterol e IMC más saludables que sus hermanos que permanecieron sentados durante más tiempo o hicieron menos ejercicio”. Esto sugiere que las diferencias en salud son más atribuibles a elecciones de comportamiento que a factores genéticos.
Recomendaciones para una vida activa

La investigación destaca, además, la urgente necesidad de modificar comportamientos sedentarios y fomentar hábitos más activos para mantener la salud cardiovascular y metabólica. Los investigadores sostienen que “reducir el tiempo que pasan sentados, mejora significativamente los resultados de salud”. De este modo, insisten en la importancia de incorporar altos niveles de actividad vigorosa.
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Incluso se observó que realizar “al menos 10 minutos de ejercicio vigoroso por cada hora adicional de estar sentado” puede mitigar significativamente los efectos negativos de este comportamiento. Para aquellos con trabajos o estilos de vida predominantemente sedentarios, la recomendación clave es incrementar tanto la cantidad como la intensidad del ejercicio físico.
En ese sentido, los investigadores señalan que “aumentar la intensidad y la duración del ejercicio, especialmente las actividades vigorosas, puede ayudar a compensar el daño”, sugiriendo acciones prácticas como hacer pausas activas regulares durante el día laboral, caminar más y elegir actividades que eleven la frecuencia cardíaca.
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La posibilidad de actualizar las pautas de actividad física se vislumbra como un objetivo a partir de estos hallazgos. Los investigadores esperan que sus resultados influyan en futuras directrices, promoviendo no solo la cantidad de actividad física, sino también la intensidad, especialmente para aquellos con rutinas sedentarias.
Según Bruellman, “es vital que todos los adultos, incluso los más jóvenes, hagan más ejercicio para contrarrestar el impacto de estar sentado”. Una afirmación que destaca la necesidad de un cambio de políticas y apunta a un enfoque más holístico para abordar el sedentarismo y sus consecuencias para la salud. Es por este motivo que los expertos recuerdan la importancia de comenzar con estas modificaciones desde temprana edad.
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“La adultez temprana es un momento crucial para establecer hábitos saludables. Si no le das prioridad al movimiento ahora, todo se complicará a medida que la vida se llene de más responsabilidades”, advierten los investigadores al insistir en que desarrollar un estilo de vida activo desde temprano puede prevenir complicaciones de salud futuras.
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