
Tres consultoras midieron lo mismo en la primera semana de mayo y llegaron a conclusiones distintas. Una registró una baja, otra una suba y una tercera prácticamente ningún movimiento. Sin embargo, lejos de contradecirse, los tres relevamientos cuentan una historia similar: los precios de los alimentos y las bebidas arrancaron el mes con una calma que no se veía desde hacía semanas.
El contraste con el cierre de abril es llamativo. Durante las últimas semanas de ese mes, los precios habían mostrado una tendencia ascendente sostenida. LCG, por ejemplo, había registrado tres semanas consecutivas de subas en alimentos y bebidas. Ese escenario generaba cierta preocupación sobre cómo podía arrancar mayo. La respuesta, al menos en la primera semana, fue tranquilizadora.
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Tres mediciones, tres lecturas
La consultora LCG fue la más contundente en marcar el quiebre. Según su relevamiento, los precios de alimentos y bebidas cayeron 0,01% en la primera semana de mayo, lo que equivale a decir que prácticamente no variaron. El dato, aunque mínimo, tiene un valor simbólico: se interrumpió así la seguidilla de tres semanas consecutivas de ascenso que había caracterizado el tramo final de abril. Además, la consultora señaló que la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas aceleró 0,8 puntos porcentuales, hasta ubicarse en 2,5%.
Econviews llegó a una conclusión diferente pero no tan alejada. Su relevamiento de precios para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados del Gran Buenos Aires arrojó una variación promedio de -0,1% en la primera semana de mayo. Es decir, una baja leve, casi imperceptible, pero una baja al fin. Dentro de ese resultado, los rubros tuvieron comportamientos dispares: Verdulería cayó 1,3%, Carnes bajó 0,7% y Almacén subió 0,5%. El acumulado de las últimas cuatro semanas, según esta consultora, fue de +1,1%.
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La lectura de Analytica fue diferente. Su medición, basada en relevamiento de precios online, registró una suba de 0,3% en la variación semanal de alimentos y bebidas durante la primera semana de mayo. Para encontrar una cifra equivalente hay que remontarse a la primera semana del mismo mes de abril, cuando los precios también habían oscilado en torno a ese valor. En perspectiva, el 0,3% de Analytica no representa una aceleración de precios, sino todo lo contrario. En la tercera semana de abril la consultora midió un aumento de precios del 0,5% para los alimentos y una semana más tarde, relevó una suba del 0,9%.
Lo que une a las tres
Más allá de las diferencias, las tres consultoras convergen en un punto central: los precios de los alimentos no mostraron presiones significativas en el inicio de mayo. Ya sea -0,1%, 0,0% o +0,3%, ninguno de esos números indica una dinámica muy significativa.
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Las diferencias entre los relevamientos pueden explicarse, en parte, por la metodología de cada uno. Analytica trabaja con precios online, mientras que Econviews realiza un seguimiento de precios en supermercados del GBA. Las canastas que utilizan, los establecimientos que relevan y los momentos exactos del relevamiento dentro de la semana también pueden generar divergencias, aun cuando el fenómeno de fondo sea el mismo.
El contexto que viene
La calma de la primera semana de mayo llega después de que las consultoras confirmaran una desaceleración de la inflación general en abril. Los datos más optimistas habían situado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en torno a 2,4% para ese mes, por debajo del 3,4% que había registrado el Indec en marzo. En ese escenario, el rubro alimentos y bebidas había contribuido a moderar el índice general, luego de haber encabezado las subas en meses anteriores.
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Sin embargo, el horizonte de mayo no está despejado. Varios factores externos e internos podrían presionar los precios en las próximas semanas. Por citar un ejemplo, desde el 1° de mayo rigen nuevas tarifas de transporte en la Ciudad de Buenos Aires. A eso se suman las nuevas tarifas de gas que aplica Metrogas a los consumos residenciales desde este mes.
En paralelo, la extensión de la guerra en Medio Oriente mantiene en alerta el precio de los hidrocarburos. Según los expertos, el encarecimiento de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) y gasoil necesarios para abastecer la demanda invernal podría trasladarse, en alguna medida, a los precios de la economía doméstica en los meses que vienen.
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