
Un nuevo estudio determinó que consumir alimentos con gran cantidad de sal poco antes de acostarse puede alterar el sueño. Si bien aún se trata de investigaciones de laboratorio, los científicos consideran que podría explicar algunas situaciones que son reportadas por numerosas personas. Si comer ciertas cosas, como pizza o papas fritas, genera que sea imposible conciliar el sueño por la noche, podría deberse a que la gran dosis de sal en estos alimentos está alterando el ritmo de sueño.
Durante décadas, los científicos han aconsejado a las personas que limiten el consumo de alimentos salados debido a un mayor riesgo de hipertensión arterial, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Algunas investigaciones han relacionado la hipertensión con un mayor riesgo de insomnio y otros problemas para dormir.
Un nuevo estudio en ratones sugiere que los alimentos salados podrían afectar directamente el sueño, en lugar de contribuir indirectamente a los problemas del sueño al elevar la presión arterial.
Los hallazgos, presentados virtualmente en la 17a. Conferencia Internacional sobre Endotelina, provienen de un estudio de cómo una dieta alta en sal afecta la actividad física, así como la actividad en una región del cerebro conocida como núcleo supraquiasmático, que maneja los ritmos circadianos, o el reloj biológico, informó Medscape.
Normalmente, esta región es más activa durante el día y menos durante la noche. Este patrón está alineado con ciclos saludables de sueño y vigilia que nos facilitan levantarnos por la mañana bien descansados después de una buena noche de sueño.

En este nuevo estudio, los ratones tenían niveles similares de actividad física, independientemente de que sus dietas fueran altas en sal o no. Pero los ratones con una dieta alta en sal tenían más excitabilidad neuronal en el núcleo supraquiasmático durante la noche que los ratones con una dieta regular. La excitabilidad neuronal nocturna podría alterar el reloj biológico y dificultar el sueño, concluyeron los autores.
De esta forma, los investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham alimentaron a ratones con una dieta alta en sal y midieron su movimiento a lo largo del día, así como su actividad neuronal. Aunque su actividad total fue similar a la de los ratones de control, los primeros no siguieron los patrones de sueño-vigilia establecidos como normales por estudios previos.
Los resultados de los estudios en animales a menudo no se sostienen en los ensayos en humanos, que en este caso están aún lejos de llevarse a cabo. Y los resultados aún no han sido revisados por expertos independientes.
De todas formas, los hallazgos ofrecen otra razón para que las personas consideren la cantidad de sal que consumen, no solamente por la noche. Los estadounidenses consumen un promedio de alrededor de 3.400 mg de sodio al día, según la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU. Eso es mucho más que la ingesta diaria máxima recomendada de sodio de 2.300 mg, o aproximadamente 1 cucharadita de sal de mesa. La mayor parte de esta sal proviene de alimentos envasados y preparados.
El consumo excesivo de sal es un problema de nivel mundial, ya que la mayoría de las personas en todos los países suman diariamente el doble de la cantidad de sal recomendada como máximo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que este organismo lanzó una iniciativa para reducir el uso de sodio en los alimentos globales, especialmente los procesados.
Tal iniciativa consiste en la publicación de un listado de las cantidades de sodio (elemento que se consumen principalmente a través de la sal) recomendables en dieciocho tipos diferentes de alimentos, como el queso, las salsas, las papas fritas o muchos otros.
La OMS recordó en el inicio de esta campaña que el alto consumo de sal aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas causantes de tres millones de muertes anuales en el planeta, por lo que la reducción del sodio es una forma sencilla de mejorar la dieta y a la vez salvar vidas.
Los estudios son numerosos en ese sentido, en septiembre último un nuevo estudio publicado en The New England Journal of Medicine, aseguró que cambiar el consumo de sal diario con un sustituto de menor contenido de sodio y con potasio añadido podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, infarto y muerte por enfermedad cardiovascular.
El consumo de sal a nivel mundial es muy elevado, no así el de potasio. Una ingesta insuficiente de potasio también puede tener un efecto negativo sobre la presión arterial. Esto se debe a que cuando la cantidad de potasio es baja, el cuerpo tiende a acumularlo. El problema es que con ello también almacena sodio, lo que a su vez puede desencadenar un aumento en la presión arterial haciendo que el corazón trabaje más y derivando en serias enfermedades.
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