
No hay dudas de que son tiempos difíciles para el mundo, y la Argentina está dentro de él. Y encima, hay que sumarle que ya venía trastabillando, con lo que lo malo parece potenciarse. La pandemia obligó a cambiar el enfoque macroeconómico con el que el Gobierno había asumido hace tan sólo unos cuatros meses atrás.
Ahora la emergencia es enfrentar la combinación de un creciente gasto público “sanitario”, con la abrupta caída de la actividad, y por ende de la recaudación, en un marco en donde no hay financiamiento genuino. Hay que recordar que justamente en las últimas horas se presentó la oferta a los acreedores internacionales de la reestructuración de deuda que busca evitar quedar atrapado en un nuevo default. Un evento que sólo haría profundizar aún más las consecuencias negativas que ya se plantean por la COVID-19.
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De hecho, en esta coyuntura, el Gobierno no tuvo mucha más opción que “apretar el acelerador” de la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal creciente. Sólo basta con recordar los números de febrero. En ese mes, los ingresos crecieron 37% interanual y el gasto público lo hizo al 51% interanual, reflejando así una brecha negativa de 14 puntos porcentuales-, que resultó en un déficit primario de $27.500 millones.
Pero qué pasó en marzo, o aún más qué pasará en abril. Puntualmente, para el último mes, se estima que el déficit fiscal primario se habría duplicado ante un incremento de gastos del 43% interanual (sin mucho por pandemia), y de ingresos del 26% (ya afectados por la emergencia). Por lo que la brecha se ampliaría a unos 17 puntos porcentuales, y sería negativa por tercer mes consecutivo. Así, el déficit primario y financiero rondaría los 60 y 140 mil millones de pesos, respectivamente.
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Si se mira la recaudación tributaria de marzo como base del análisis de los ingresos, que se basa en 80% en impuestos cíclicos, todas las comparaciones fueron malas: la mensual, la interanual y la trimestral -fueron menores a la inflación-. Y la realidad es que hacia adelante las caídas nominales y reales de los recursos tributarios se acentuarán, producto de que se profundizará la baja del PBI real del segundo trimestre por los efectos de la pandemia y la continuidad de contracción comercial (baja de sueldos, suspensiones, etc), como también por la caída transitoria del cobro de contribuciones patronales dispuestas para ciertas actividades.

Hay que entender que el Gobierno no puede, ni ideológicamente quiere, bajar impuestos, y busca que el sector privado los pague con recursos propios o crédito, hasta que se revierta el ciclo.
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Todo un escenario, en el que si además se proyecta abril que reflejaría ya el doble efecto de la caída de los ingresos y las mayores erogaciones con un déficit fiscal primario que se acercaría a $100 mil millones, el rojo fiscal sobre PBI en los primeros cuatro meses del año sería del orden del 1%. Y ya se puede proyectar que por los efectos de la COVID-19 (mayor gasto sanitario y recomposición de la economía), esa relación superaría fácilmente el 2,5% en el año, en un proyección conservadora.
Cuasimonedas, ¿si o no?
La debilidad de las cuentas fiscales, con lógica, lleva a mirar también a las provincias. Hay que recordar que los impuestos coparticipables -salvo en CABA- representan, en promedio, más del 70% de los recursos de las gobernaciones; y que además los Ingresos Brutos, también son cíclicos.
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El mes pasado, lo recibido por las provincias, cayó en términos nominales 11%; y de forma interanual sólo crecieron 31%. Lo que llevó a que, en términos reales, la baja sea del orden del 12%. El Gobierno lo sabe.
En ese marco, como mecanismo de ayuda a las provincias, se apunta a que la caída de los ingresos por coparticipación sería compensada con ATN (anticipos de Tesorería no reintegrables) y préstamos del Gobierno Nacional por $120 mil millones en los próximos meses. Recursos que -una vez más- serán financiados con emisión del BCRA. En consecuencia, no habría por ahora cuasimonedas - pero si, claramente, más pesos en circulación-.
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El autor es Economista en jefe de PPI, Portfolio Personal Inversiones
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