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Mariana Enriquez, escritora argentina: “Tres cuartas partes del universo son oscuridad. Hay mucha más oscuridad que luz”

En su novela ‘Nuestra parte de noche’, la autora utiliza una figura de la astrofísica para definir su literatura: el horror no es una anomalía sino un tejido invisible que sostiene la historia de nuestro continente

mariana enriquez - el otro lado
Mariana Enriquez, escritora argentina: “Tres cuartas partes del universo son oscuridad. Hay mucha más oscuridad que luz sobre nosotros”
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El terror, cuando es verdadero, nunca viene del espacio exterior ni de castillos europeos en ruinas; se alimenta de los datos duros de la realidad. En las páginas de la literatura contemporánea en español nadie ha entendido esto con tanta ferocidad como Mariana Enriquez. Hay una línea en su obra más célebre que funciona como un umbral metafísico, un cable a tierra y un golpe al mentón del lector: “Tres cuartas partes del universo son oscuridad. Hay mucha más oscuridad que luz sobre nosotros”.

La frase, que en la ficción opera como una lección paterna sobre la materia oscura astronómica, pertenece a Nuestra parte de noche, la novela monumental publicada en el año 2019 que terminó de consagrarla a nivel global y le valió el prestigioso Premio Herralde de Novela. El libro es un viaje alucinante e iniciático de un padre, Juan López, y su hijo Gaspar, ambos herederos forzados de un rol como médiums para una milenaria, aristocrática y sangrienta sociedad secreta llamada la Orden.

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Podría decirse que este libro clausuró la vieja idea de que el terror gótico era un patrimonio exclusivo de la lengua inglesa (Stephen King, Shirley Jackson o H.P. Lovecraft) y demostró que los mitos litoraleños, el sincretismo religioso y el Conurbano bonaerense poseían una densidad perfecta para narrar el espanto. Nuestra parte de noche no es solo una historia de monstruos y dioses antiguos; es una radiografía brutal sobre el poder político, los lazos de sangre y las herencias que envenenan.

Para entender el peso de la frase hay que señalar que la novela transcurre entre la última dictadura militar argentina y el estallido social y sanitario de la crisis del VIH en los años 90. Enriquez escribe este libro en un momento de madurez intelectual donde el horror sobrenatural sirve como el único lenguaje posible para procesar los traumas reales de la historia argentina reciente. Cuando nos recuerda que la luz es la excepción y la oscuridad es la norma cosmológica, la autora está haciendo política.

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"Nuestra parte de noche", la novela monumental publicada en el año 2019 que terminó de consagrarla a nivel global y le valió el prestigioso Premio Herralde de Novela
"Nuestra parte de noche", la novela monumental publicada en el año 2019 que terminó de consagrarla a nivel global y le valió el prestigioso Premio Herralde de Novela

La Orden —esa secta de familias ricas que sacrifica cuerpos para perpetuar su inmortalidad— opera con total impunidad en las sombras mientras el país se desangra bajo el terrorismo de Estado. Los verdaderos fantasmas del libro no son apariciones ectoplásmicas, sino los desaparecidos, los fosos comunes, la apropiación de bebés y la intemperie económica. La oscuridad del universo de Enriquez es, fundamentalmente, la impunidad histórica de las clases dominantes. En ese sentido, su terror es político.

Esta frase resume de manera perfecta el corazón ideológico y estético de su autora. Para Mariana Enriquez, el horror no es un recreo o un entretenimiento escapista; es una categoría filosófica para mirar el presente y a nosotros moismos. En sus cuentos anteriores de Las cosas que perdimos en el fuego o en sus crónicas de cementerios reunidas en Alguien camina sobre tu tumba, la constante es la misma: los vivos dan mucho más miedo que los muertos, y la crueldad humana es el motor del mundo.

Al postular que la oscuridad nos rodea mayoritariamente, Enriquez desafía el optimismo ingenuo de la modernidad. Su pensamiento literario abraza la idea de que debajo de la superficie limpia de las democracias actuales laten las mismas lógicas de desecho de cuerpos y explotación que fundaron nuestras naciones. La oscuridad es el telón de fondo sobre el cual los seres humanos intentamos, desesperadamente, encender fósforos de empatía y resistencia: sobrevivir entre el miedo y la confusión.

Además de incertidumbre, crisis globales y violencia, la época nos obliga a ser felices en las redes sociales. En ese mejunje, la obra de Enriquez nos obliga a aceptar que el mal no es un accidente que se corrige con buenas intenciones individuales, sino una estructura pesada. Al igual que la materia oscura que empuja a las galaxias, las fuerzas de la desigualdad y el trauma colectivo nos siguen moldeando. La única forma de sobrevivir a nuestra propia parte de noche es aprender a mirar directo hacia ella.

Mariana Enriquez - No traigan flores
Mariana Enriquez durante su show "No traigan flores" (Crédito: Valeria Niccolini)

¿Quién es Mariana Enriquez?

Mariana Enriquez (1973) es una escritora, periodista y docente argentina, reconocida por la crítica internacional como la reina del terror contemporáneo en español. Nacida en Buenos Aires y criada en el Conurbano bonaerense, su sensibilidad estética se moldeó entre las secuelas de la posdictadura militar, las crisis socioeconómicas y un profundo idilio con la música punk y gótica de bandas como Suede y Nick Cave. En 1995 cuando, con apenas 21 años, publicó su novela debut: Bajar es lo peor. D

Desde entonces, ha consolidado una prolífica carrera en el periodismo cultural como subeditora del suplemento Radar de Página/12 y ha edificado una obra de no ficción imprescindible que incluye crónicas de cementerios como Alguien camina sobre tu tumba (2013) y perfiles biográficos sublimes como La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo (2014). Su consagración definitiva llegó con los cuentos: Los peligros de fumar en la cama (2009) y Las cosas que perdimos en el fuego (2016).

El punto de inflexión de su carrera se produjo con Nuestra parte de noche (2019). En sus trabajos más recientes, que abarcan la colección de relatos Un lugar soleado para gente sombría (2024) y sus lecturas críticas reunidas en Porque demasiado no es suficiente (2024), Enriquez reafirma su posición como una voz filosófica y política indispensable, capaz de arrastrar los traumas históricos de América Latina hacia los abismos más perturbadores y bellos de la literatura universal.

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