La IA ya llegó a la cadena de suministro, pero falta una estrategia para aprovecharla

Eduardo Vázquez, fundador de una academia de inteligencia artificial, explica cómo la logística y el comercio exterior pueden pasar de un uso improvisado de la IA a uno que mejore la operación

Eduardo Vázquez es fundador de una academia de inteligencia artificial (Foto: Movant Connection)
Eduardo Vázquez es fundador de una academia de inteligencia artificial (Foto: Movant Connection)
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“El 95% de las iniciativas de IA no está produciendo resultados financieros en las empresas”. Para Eduardo, el potencial de la inteligencia artificial en la operación logística es enorme, pero la mayoría de las empresas todavía usa la tecnología sin estrategia. Desde esa mirada, repasa la brecha de adopción en América Latina, dónde aparecen los ahorros concretos y qué habilidades van a necesitar los profesionales del sector.

¿Las empresas de logística y supply chain están encarando la inteligencia artificial desde las preguntas correctas?

No estamos yendo por el camino correcto y no estamos aprovechando el potencial. Hay un estudio muy interesante entre ejecutivos de supply chain: cerca del 94% dice que la inteligencia artificial va a tomar un rol decisivo en su función dentro de la empresa en los próximos dos años. Pero solo el 23% tiene un plan para incorporarla.

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A eso súmale lo que se conoce como IA en la sombra: usar inteligencia artificial sin avisarle a tu jefe o sin el aval de tu organización. En la cadena de suministro, cerca del 76% de las personas la usa sin reportarlo. Hay un uso que ya le estamos dando, pero sin estrategia, y confundimos tener la herramienta con ser más eficientes.

¿Por qué cuesta tanto pasar del uso de la herramienta a una mejora real en la operación?

Yo creo que hoy las empresas no tenemos un problema de tecnología, tenemos un problema de secuencia. Metemos la tecnología antes de la secuencia correcta, y la IA no tiene la culpa. La secuencia correcta es visión del liderazgo, equipo, procesos, herramientas y, al final, tecnología.

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No estoy usando las herramientas correctas porque mis procesos no están adaptados a ellas, y esos procesos los determina el equipo, que escogió el liderazgo. Constantemente voy a una empresa y me dicen “quiero un agente para cobranza, un agente para logística”, y lo que realmente quieren es subsidiar la mediocridad de sus procesos o de su equipo.

"La inteligencia artificial hace dos cosas: o te hace más eficiente o amplifica los criterios bajo los cuales tomas decisiones", precisa Eduardo (Imagen: Shutterstock)
"La inteligencia artificial hace dos cosas: o te hace más eficiente o amplifica los criterios bajo los cuales tomas decisiones", precisa Eduardo (Imagen: Shutterstock)

¿Qué oportunidades concretas ves para aplicar inteligencia artificial en operaciones complejas como las de logística y supply chain?

Muchísimas. Algo que me pasa mucho es que cada empresa con la que hablo piensa que es única: “en logística es diferente”, “en banca es distinto”. Pero la inteligencia artificial hace dos cosas: o te hace más eficiente o amplifica los criterios bajo los cuales tomas decisiones. No hay un solo departamento que no pueda incorporarla.

Puedes empezar desde el control de inventarios y continuar con la optimización de rutas y toda la operación interna que tenía criterios binarios, donde dependías de alertas para que luego el humano tomara la decisión. Hoy, con inteligencia artificial y agentes, eso se hace diez veces más eficiente, con ahorros de entre el 5% y el 20% en cada departamento.

Hoy es un sinsentido no tener inteligencia artificial para resolver consultas rutinarias como el estatus de un pedido o los puntos de reorden, y dejar al humano donde realmente importa. Siempre y cuando tengas el prerrequisito de la secuencia: una visión clara, las personas correctas con el criterio adecuado y procesos claros que la tecnología pueda amplificar.

¿Cómo está América Latina en la adopción de inteligencia artificial a nivel empresarial?

Muy rezagada. Hay reportes que ubican la adopción en empresas de Estados Unidos en hasta el 86%, mientras que en América Latina cerca del 26 o 27% de las empresas está haciendo algo con inteligencia artificial. Y además, el 95% de las iniciativas de IA no está produciendo resultados financieros en las empresas.

No es un tema de dinero ni de acceso a la herramienta, es cultural. La tasa de fracaso de cualquier transformación digital, desde los sistemas de gestión empresarial hasta los CRM, siempre osciló alrededor del 60%. Con IA creció al 95%, porque nos vamos primero a la herramienta antes del diagnóstico, y muy pocas empresas están dispuestas a involucrar a sus colaboradores en ese proceso.

Con tanta automatización disponible, ¿cómo hace un profesional para no dejar de ejercitar su propio criterio al tomar decisiones?

Yo le llamo el gimnasio mental: desarrollar los músculos del pensamiento crítico, como la autorregulación para hacer una pausa antes de decidir, la claridad para definir un problema y no atacar un síntoma, y el juicio para distinguir hechos de supuestos. Con eso identificas rápido que la inteligencia artificial es muy complaciente.

Si en lugar de pensar le doy la tarea a la IA, el cerebro deja de trabajar, y es como el músculo: si no lo fuerzo, no crece. Tú y yo tenemos acceso a la misma herramienta, pero los resultados van a ser diametralmente distintos de acuerdo a nuestra capacidad de preguntar y de cuestionar.

¿Qué mensaje les dejarías a los profesionales de la logística y el comercio exterior?

Para los profesionales de supply chain, de comercio exterior y, siendo honesto, de absolutamente todas las industrias: tu experiencia es tu mayor activo, pero esa experiencia tiene vigencia. De acuerdo al Foro Económico Mundial, el 60% de las habilidades que hoy son relevantes dejarán de serlo para 2030.

Si no entramos en un proceso de reentrenamiento en donde construyamos sobre nuestras fortalezas, la obsolescencia es inevitable. Hay una ventana de oportunidad: desde 2023 la tecnología es accesible y las tasas de adopción a nivel global nos muestran que esto llegó para quedarse.

Hay estudios que dicen que las empresas que logran implementar inteligencia artificial de manera eficiente pueden ser hasta 23% más rentables. Reconozcamos que esto es más una revolución cultural que tecnológica, y que el resultado dependerá de las decisiones que tomemos. El techo no lo pone la tecnología. El techo lo ponemos tú y yo.

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