Aranceles, guerras y anticipación: así se gestiona el comercio exterior hoy

Dan Jalif, especialista en comercio exterior y gestión integral de la cadena de suministro, explica cómo el servicio, la anticipación y la infraestructura regional definen la competitividad del sector

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Dan Jalif
Dan Jalif es especialista en comercio exterior y gestión integral de la cadena de suministro (Foto: Movant Connection)

“El Mercosur nunca terminó de constituirse como una unión aduanera, sino como un mercado común, y todavía no se ven sus grandes beneficios”. Analizando la integración regional, Dan repasa los factores que hoy determinan la competitividad del comercio exterior: el peso del servicio frente al precio, el impacto de la coyuntura geopolítica y los desafíos logísticos de la Argentina, desde la dependencia de Brasil hasta la infraestructura interna.

¿Cuáles son hoy las claves de la competitividad en el comercio exterior?

El costo en comercio exterior es un punto clave: ante la suba de los fletes internacionales, se busca bajar la incidencia del flete en el precio final del producto. Ahí aparece la disyuntiva entre precio y servicio, y el servicio termina siendo el commodity más importante de una agencia de cargas.

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El servicio incluye la trazabilidad de toda la operación y una comunicación eficiente: ni sobrecomunicar ni subcomunicar, sino informar lo que corresponde durante el proceso de importación o exportación. Elegir solo por precio puede derivar en bookings con muchos trasbordos y tiempos de tránsito más largos.

Una vez que la carga llega, los procesos de nacionalización también se demoran si el servicio no fue el adecuado. El precio tiene que acompañar, pero siempre hay que dar peso al servicio y trabajar con proveedores de confianza que garanticen un seguimiento constante de la operación.

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¿Cómo impacta el contexto geopolítico y normativo global en la operación diaria?

El último año o dos fueron muy desafiantes por temas geopolíticos, cambios de aranceles y, antes, la pandemia. Todo lo que sucede a nivel mundial afecta al comercio exterior: la suba del petróleo, el bloqueo de un canal, las guerras o fenómenos naturales, como las inundaciones en Brasil, que afectaron el transporte terrestre y también el marítimo.

El comercio exterior está mucho más presente en el día a día de lo que parece. Si no se tienen en cuenta esos fenómenos, no se puede operar correctamente. Por eso la anticipación es clave: evaluar con la mayor antelación posible las variables que pueden surgir durante una coordinación.

Un ejemplo claro fue la guerra entre Irán y Estados Unidos: aumentaron las primas de seguro de los barcos que debían pasar por esa zona y los fletes se dispararon. Quien pudo prever esa situación y coordinar con anticipación salió beneficiado.

Transporte marítimo
"Hay mucho por hacer a nivel regional, con oportunidades de mejora de la mano de las nuevas tecnologías", sostiene Dan (Foto: Shutterstock)

¿Cómo es la situación regional del comercio exterior argentino, con Brasil como socio central?

A nivel regional la situación es compleja, pero se puede resolver. Argentina depende mucho de Brasil: en el transporte marítimo, el 90% de las cargas pasa por trasbordo en puertos brasileños, lo que obliga a prever tiempos de tránsito más largos.

El Mercosur nunca terminó de constituirse como una unión aduanera, sino como un mercado común, y todavía no se ven sus grandes beneficios. Operar entre los países miembros no es tan simple como en la Unión Europea, donde una carga pasa de España a Italia sin inconvenientes. Cruzar de Brasil a Argentina implica hacer aduana en frontera, lo que alarga los tránsitos y genera extracostos.

Hay mucho por hacer a nivel regional, con oportunidades de mejora de la mano de las nuevas tecnologías. También a nivel nacional: existen polos logísticos como Córdoba, con sus rutas terrestres y su conectividad aérea, con margen para seguir desarrollándose si se trabaja en conjunto entre sectores.

¿Cómo describirías el panorama logístico nacional una vez que la carga llega a la Argentina?

Cuando la carga llega a la Argentina, en general entra por el puerto de Buenos Aires y desde ahí se conecta con el interior, con Córdoba o con Tierra del Fuego. Se avanzó mucho en logística, pero todavía hay oportunidades de desarrollo en las rutas terrestres del país.

Ahora se está implementando el uso de camiones bitrenes que pueden llevar hasta dos contenedores de 40 pies, y para eso se necesita una buena infraestructura vial. Hay polos industriales relevantes, como Córdoba, el norte para la fruta y el sur para la tecnología, donde se podrían desarrollar hubs logísticos.

También hay una oportunidad para conectar con el Océano Pacífico vía Chile, con mejores rutas y conexiones, y en algunos casos fletes más competitivos. El punto clave es la cooperación entre todos los sectores para seguir desarrollando la logística interna.

¿Qué complejidades suma la diversidad de tipos de carga, como las mercaderías peligrosas?

Trabajamos con muchos tipos de carga. Algunas no generan mayor complejidad, pero otras sí y requieren un tratamiento especial, como las cargas peligrosas. En esos casos es fundamental que el expedidor presente su hoja de seguridad, donde se detalla cómo está compuesta la mercadería y cómo debe manipularse.

Hoy las baterías de litio están catalogadas como carga peligrosa y prácticamente todo lleva baterías, así que es clave tener la documentación certera, como el MSDS que declara el contenido de la carga, para evitar problemas durante el traslado y al arribo. Este tipo de cargas recibe un tratamiento diferencial de navieras y aerolíneas.

También está la carga con extradimensión, como vehículos o excavadoras, que ocupan más espacio y requieren una movilización más cuidadosa. Cada tipo de carga tiene su propio requerimiento para cumplir con las normas de seguridad.

Mirando hacia adelante, ¿qué habilidades considerás clave para trabajar en este sector?

El comercio exterior no es una ciencia exacta: son operaciones dinámicas, surgen cosas nuevas todo el tiempo y hay que aprender de manera constante. Hacia el futuro, la clave para seguir creciendo va a ser la profesionalización cada vez mayor del sector.

Es importante que las empresas busquen profesionales capacitados para operar en comercio exterior, porque tiene sus propias normas y obligaciones, con una parte operativa, una comercial, una administrativa y una financiera central. Mejorar y hacer más eficiente el comercio exterior en la Argentina pasa por formar buenos profesionales.

El comercio exterior tiene momentos en los que hay que tomar decisiones rápidas, y para eso hay que estar completamente capacitado. Esa capacidad de gestión, con conocimiento técnico y criterio, es lo que va a marcar la diferencia en los próximos años.

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