Lo que la vida, una ONG y un emprendimiento te enseñan sobre logística

Paula García, periodista y emprendedora, cuenta cómo la gestión de donaciones, la distribución nacional y la vida cotidiana la convirtieron en una operadora logística sin saberlo

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Paula García
Paula García es periodista y emprendedora (Foto: Movant Connection)

“Aprender a armar los pallets de la altura que tienen que ser, que no me pase para que no se caigan: eso fue un aprendizaje enorme”. Con esa imagen concreta, Paula describe cómo la logística entró en su vida por la puerta de la solidaridad, y desde ahí se expandió a sus emprendimientos y a su mirada cotidiana del mundo.

Sos periodista, coach y llevás adelante una ONG. ¿Cómo organizás todo eso?

Hay días que estoy con los pelos parados, pero voy aprendiendo en el día a día. Lo primero es organizarme: le voy poniendo momentos a cada actividad, porque son muy diferentes entre sí. A veces la ONG me lleva más tiempo porque van surgiendo cosas en el momento, y me freno para darle su espacio.

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Todo lo que hago me encanta, y eso ayuda mucho. Como decían las abuelas: sarna con gusto no pica. Pero también haber estudiado coaching y haber hecho todo el proceso personal me ayudó a entender cuáles son mis prioridades, mis no negociables. Lo que no disfruto, no lo hago. Es una buena manera de sacarse cosas de encima.

¿Cuándo y cómo apareció la logística en tu vida?

Hoy está muy presente, pero cuando venía para el estudio lo pensaba y creo que mi gran aprendizaje en logística fue cuando me convertí en mamá. Los horarios, llevar, traer, la ropa de gimnasia, los tiempos de cada uno. Me parece que la logística familiar es el primer baño real que te da el tema. Ahí no te queda otra que aprenderla y aplicarla.

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Y después, con la ONG, se volvió algo muy concreto y muy exigente. Es uno de los grandes problemas para las organizaciones: conseguir logística de manera voluntaria o gratuita es muy difícil, y cuando no es así, es muy cara. La gente prefiere donar algo más tangible, como un plato de comida, y no siempre entiende el enorme impacto que tiene poder ir a retirar o llevar una donación.

¿Qué desafíos logísticos concretos implicó gestionar envíos para la ONG?

Trabajamos en Misiones y por suerte, desde hace diez años, tenemos una empresa que nos ayuda con todo el traslado. Pero aprender a armar los pallets de la altura que tienen que ser, que no me pase para que no se caigan ni se deformen: eso fue un aprendizaje enorme.

Y también aprendimos que no alcanza con las ganas de ayudar. A veces la gente se enoja cuando le explicás que necesitamos que traigan la ropa doblada, clasificada, con el detalle de qué es. Pero es súper importante poder organizarse para ser más eficiente. En una catástrofe o en una operación regular, sin orden no hay impacto real.

Donaciones
Para Paula, la logística "es uno de los grandes problemas para las organizaciones: conseguir logística de manera voluntaria o gratuita es muy difícil, y cuando no es así, es muy cara" (Foto: Shutterstock)

Tenés también un emprendimiento de aceites de oliva. ¿Cómo fue enfrentar ese desafío logístico?

Cuando arrancamos y apareció la primera compra del interior del país, nos preguntamos: ¿y ahora cómo lo mandamos? Al principio lo llevábamos nosotros mismos. Después fuimos armando los canales, llegando al canal de distribución adecuado. Pero esa primera vez te das cuenta de que tener el producto no alcanza: tenés que pensar cómo llega.

Es algo que uno no ve desde afuera, pero que está en todo. Desde ir al supermercado y que el alimento esté ahí, hasta que una donación llegue a destino. Si no hay distribución, no hay nada.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere emprender en logística?

Lo primero que diría es: mejor hecho que perfecto. A veces uno espera tener el camión cero kilómetro para arrancar, y así nunca empieza. Arrancá con lo que tenés y vas viendo. Pero también: interiorizate del sector, conocé bien a dónde te metés y qué podés aportarle.

Y después, conectá con el propósito. En logística, con el tránsito de Buenos Aires y la presión del día a día, que tu trabajo no sea tedioso hace una diferencia enorme. Cuando sabés que lo que estás llevando le puede cambiar el día a alguien, todo cambia.

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